El Hospital una Historia común

El Hospital una Historia común

El Hospital una Historia común

Una Historia común durante una noche ardua en un Hospital ha transcurrido luego de un accidente, la ida a un establecimiento de salud es inevitable, los momentos pasados ahí dejan mucho que desear

A eso de las 9:30 de la noche aproximadamente, un hombre arregla un mueble de cocina que está sujeto a la pared, este mueble contiene muchos objetos dentro y también encima, su peso es enorme, aproximadamente 100 kilos, su porte va de 50 cm de profundidad por 2 metros de largo y 70 de alto, con una división horizontal y dos verticales que separan los objetos que contiene.

Esta persona, se encuentra reparando una de las puertas de este mueble, al parecer las herramientas adecuadas escasearon, esto produjo que la acciones simples para reparar se volvieran rebuscadas y complejas, con la aplicación de fuerza bruta que por lo demás innecesaria para tal tarea.

A tanto golpear el mueble se desprende y se precipita hacia él, se le va encima golpeando su cabeza, alcanza a amortiguar el golpe con las manos , pero ya los hechos hablaban por si solos, estaba ocurriendo y ya no se podía volver atrás, se había producido un corte en la parte superior de su cabeza, se escuchó un estruendo con la caída de este mueble, voy apresurado a ver que sucede pues me doy cuenta que tiene mucha sangre en su cabeza, acelero e investigo buscando daños, veo aparecer en su cabeza un corte  de aproximadamente 8 cm de largo y medio de profundidad, el sector del impacto ha sido en la parte superior de la cabeza, el hombre ha sido valiente no hay lágrimas, solo un rostro de dolor, lamento y arrepentimiento, la sangre sale como si estuviera prisionera dentro de un sistema represivo durante mucho tiempo, lo llevo a un baño para limpiar la herida y verificar si hay cuerpos extraños incrustados, al parecer nada, lo cubro con una toalla y le sugiero ir a un centro médico.

Tomamos un taxi, al subir propuse acelerar la velocidad al chifer, para ir rápido al centro asistencial, al llegar, me encuentro con una mirada general, por un lado personas sentadas en espera de algo, también mirando como haciendo la pregunta que aparecía en los ojos de las personas que estaban ahí y era -y que le paso a este otro- ya hay demasiadas personas, pero bueno solo fue la primera percepción, este establecimiento no es una obra de arte ademas, mas bien una construcción tosca con muchas capas de pintura en sus paredes, también manchas que dicen que en este lugar se han sucedido muchas situaciones por sus manchas y marcas, miro hacia un lado y hay ventanillas como de bancos que atienden público,  me acerco, a primera vista no hay intenciones de atender a nadie, parece que somos invisibles, cuando alzo la voz y pregunto acaso alguien atiende, una de las mujeres me mira con voz despectiva y me pregunta por la identidad específicamente lo que nos distingue de los demás en el sentido legal, el dichoso número de identidad, pues sin mirar mucho al rostro nos habla, debemos ser monstruos, yo pensaba que era feo, pero nunca para no querer verme, además que mi compañero herido tenia cara de enfermo para lo que a un centro asistencia debiera ser atrayente, aunque pensando que la mayoría es así a lo mejor ya es normal para ellos, pienso que -han sucumbido frente a la costumbre y no ante la sensibilidad humana, creo en la ciencia pero también en las personas y en sus lado humano- Luego de habernos pedido la identificación  correspondiente no cruza palabra y mira a una pantalla que tiene muchos datos, se demora y mira con cara de entendimiento y curiosidad, tal parece que este aparato se burla.

Bien, luego de la ventanilla bancaria como del viejo oeste, la persona nos señala que debemos pasar al siguiente nivel, pues este nivel esta cruzando unas puertas, nos dirigimos hacia allá, somos escoltados por todas las miradas de las muchas personas que esperan su turno para ser atendidos, cruzamos una puerta y esperamos. Se demoran alrededor de 5 minutos y nos hacen pasar a una primera inspección  para ver el estado del arte, pues nos hacen entrar, ven su herida y nos derivan a urgencias, bueno habrá que esperar, urgencias es un largo pasillo que se llega luego de mucho avanzar.

Llegamos a la zona de urgencias, tengo un papel en la mano el cual debo entregar en una de las tantas puertas, pues golpeo, pero no ocurre nada, una de las personas que está en espera me sugiere que debo solo entrar y buscar a alguien para que me acepte el papel que supuestamente tendría datos que indiquen flujos de procesos o historia del postulado paciente, en fin, para una previa impresión medica tal vez, cuando estoy dentro, veo que hay enfermos en el lado derecho y el izquierdo, mientras enfermeras y auxiliares conversan y ríen como en espera de no sé qué, pregunto por alguien y una persona me recibe el papel y me sugiere que espere fuera para que sea atendido, me dice que seré llamado, ¿después de quién? no lo sé, solo hay que esperar.

La espera está siendo agotadora, llevamos aproximadamente 2:30 esperando a que alguien mencione el nombre para ser atendidos, la espera parece infinita, aparentemente no llegará nunca, pues sugiero ir a otro recinto médico, al menos para estar más cómodos, de donde estábamos esperando, parecía que estuviéramos en un cementerio, salvo que la iluminación y los alaridos de otros enfermos te hacía sentir vivo, si estuviera todo apagado, por el contrario sería un cementerio, donde los alaridos serían almas en penas suplicando un descanso eterno, el hedor era insoportable, tanto de algunas personas que estaban esperando como las que estaban afuera en camilla, el hedor también tiene que ver con la propia enfermedad, es justificable, pero sin duda que es asqueroso, luego una mujer con quejidos y sufrimiento con una bolsa llena de vómitos, deambulando por el medio del pasillo -esto es horrible pensé- entremedio de ellos los dioses con sus blancas cotonas y las enfermeras que sin ser un ente atrayente adquieren un poder no merecido, en general adolecen de sentido común pero sin duda que deben haber excepciones, ni hablar de los asientos de espera, algunos rotos, muy incómodos, de plástico, no hablo de tener camas de pluma de ganso u otro material agradable, solo al menos que no estén rotos, otra de las características que envuelven todo este ambiente es la temperatura ambiental, mas bien calurosa y asfixiante, la respiración es dificultosa y mas si son combinadas con los olores.

Luego de tanta espera sugiero la posibilidad de irnos a otro centro médico, porque en este lugar no tendremos mucho mas que hacer, el herido me responde con un centro que está cerca de ahí, tomamos la decisión en conjunto y nos decidimos a ir.

Llegamos al otro lugar, pues ahí apenas nos ven llegar nos preguntan si necesitamos silla de ruedas, contestamos que no, no es necesario, luego estando en la entrada el herido se sienta y investigo que es lo que tengo que hacer acá para lograr que sea atendido, retiro en un ticket con un numero de atención, para poder ser atendido, y esperamos, el lugar es muy confortable, sillas cómodas todo en orden, televisores donde hacer más grata la espera, también la persona que nos atendería está muy bien vestida, con un traje ejecutivo, solamente un mesón y dos sillas para dialogar y aire acondicionado.

Es nuestro turno, parece que en esta ocasión todo será distinto, bueno nos pregunta que ha ocurrido, le contestamos, ingresa unos datos en pantalla, y nos pregunta finalmente como realizaremos el pago y nos condiciona a dejar un cheque en garantía por la atención, de otro modo no podremos ser atendidos aunque su cabeza sangre, por el momento nada que hacer, no tenemos mas opciones que volver al primer centro asistencial y preguntar si es que nos han llamado o de lo contrario continuar la espera.

Estamos de regreso en el recinto, todo continua igual que cuando nos fuimos, le pregunto a una enfermera si es que hemos perdido el turno, le menciono que fuimos a tomar aire, ella muy de buena voluntad se devuelve y averigua nuestra inquietud, -parece que el tiempo aquí no avanza- , bueno cuando vuelve nos dice que aún no hemos sido llamados, así que en respuesta a eso esperaremos, sumidos en este mar de incertidumbre.

Ya han pasado 4:00 horas luego de nuestra llegada, la huida y la vuelta, pues bien en este momento entra al hospital un señor mas bien gruñón, un anciano que tenía también la cabeza rota, estaba en camilla y reclamaba por sus bastones, sus garabatos eran muy graciosos, tal ves el único momento donde mis frustraciones se desvanecían, llamaba a su esposa, y maldecía a los auxiliares, tal vez vi reflejada mi impotencia de decir todo lo que el señor para despertar de esta pesadilla.

Otro señor vagabundo espera también su turno, le pregunto cuanto lleva esperando, me dice que el promedio de atención es de 8 horas, lo cual era muy irrisorio, pero probable luego de tan larga espera, el señor es llamado, a los 10 minutos sale y se sienta nuevamente con nosotros, le pregunto que le habían dicho, el con cara de normalizado responde que tenía que esperar unas 4 horas más, él estaba aparentemente acostumbrado, para él, ese es el tiempo que paga por no tener nada.

Mi cansancio y mis pensamientos revueltos son demasiados, mi visión poco partidaria de estos sucesos no ayudan a subir mi ánimo, necesito que alguien desesperadamente me reemplazara, venga por mí y me saque de todo esto.

Comenzamos a buscar un reemplazant, un familiar, para que acompañara a este señor y saludablemente a la hora después llega alguien. Llego mi reemplazante, mi abandono es inminente, quiero borrar de mi mente escribiendo.

Recibo el ultimo llamado a las 7:30 de la mañana, cuando me levantaba para ir a trabajar, el herido ha sido atendido finalmente han curado su herida, 9 puntos y una radiografía, el estado del arte no es tan catastrófico.

Para colmo entre tiempos y tiempos la atención se produjo luego de 8 horas de espera y martirio.

A fin de cuentas mas allá del poder socio económico de las personas que son atendidas, solo hay que ir al centro de esto que es básico e importante, las personas, no porque tengan menos dinero o quieran no ser algo en sus vidas dejan de ser personas, todos tienen derecho a elegir y hacer de sus vidas lo que les parezca y dentro de su vida también tener facilidades de salud, he inclusive el mínimo respeto correspondiente a su condición de humana.

 

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