La institución imaginaria de la sociedad

La institución imaginaria de la sociedad

La institución imaginaria de la sociedad

La capacidad imaginativa de la sociedad entendida como imaginante no es inconsciente sino instituyente, el uso en demasía converge a la alienación como modalidad a posterior en la constitución de la institución.

Hay que tomar en cuenta que a pesar de la distancia por parte de las instituciones, no se puede dejar de lado la tensión que se genera ante lo instituido y la sociedad en su propio constituir.

En este contexto la alienación del individuo no da cuenta de su enajenación presente en la forma de automatización de las instituciones, ya que estas se encuentran a partir de la autonomía en su conjunto donde ellas mismas crean nuevas significaciones.

El funcionalismo debe reconocer el símbolo que opera en la vida social, tal que éste no prive la posibilidad de lo real para que permita determinar el asunto de las fronteras de si mismo.

Por otra parte, la concepción de neutro y adecuado queda cuestionado ante la posibilidad de la historicidad que representa y conforma la misma sacralidad de los símbolos.

Ademas, las relaciones sociales que son siempre instituidas por un revestimiento de lo jurídico son uno de los resultados de la propia constitución social imaginaria a través de los símbolos respectivamente del lenguaje, solo recordar que no podemos sino estar dentro del lenguaje pero sin movernos infinitamente dentro de él, así mismo el símbolo en cuanto a su estructura genera autonomía en las instituciones y en la vida social donde guía al simbolismo e ellas.

El símbolo asi mismo es dominable, por tanto, solo en última instancia recurra a algo que no sea simbólico para desprenderse si.

Uno de los elementos esenciales del símbolo es lo imaginario el cual se separa de lo real, es aquel que presupone ver una cosa donde lo no es, donde cabe la pregunta sobre la búsqueda del orden en la sociedad en lo imaginario, que emana nuevos significantes y significados, y que también tiene consecuencias históricas en las implicaciones del imaginario.

Lo imaginario también corresponde a elementos racionales o reales los cuales no se agotan por tener la condición de dado por creación y por el carácter de social en tanto instituidos en un colectivo.

El imaginario radical o instituyente realiza su operación en cuanto cristalización de significantes de los mitos, donde se encuentran los sentidos del que hacer para una determinada sociedad, por lo tanto, la historia es inconcebible sin el imaginario productor y creador en su forma autónoma.

En la vida cotidiana se puede explicar la acción del humano, tal que ésta vida cotidiana es un pensamiento fundamental precientífico en el ámbito de la realidad.

En este ámbito es donde se debe realizar un análisis sobre la estructura del mundo de la vida, que deba efectuarse a partir de un análisis fenomenológico de la constitución de sus actos y de la acción.

En el mundo intersubjetivo, los semejantes ”iguales a mi”, regulan los intereses particulares, por esto es que los “intereses” juegan y aparecen como un componente de la acción, donde los presupuestos actúan en un mundo naturalmente histórico constituido de forma natural y social.

Lo presupuesto en el ámbito del sujeto vivo, en tanto fenomenonológico, refiere a una estratificación del mundo de la vida, donde existen distintos órdenes de la realidad que constituyen la experiencia e intersubjetividad conforme al desarrollo social.

Como Funes el memorioso, un hombre que tras sufrir un accidente adquiere la propiedad de recordarlo todo, capaz de realizar comparaciones históricas, tanto complejas como simples, y hacer distintos tipos de relaciones en los recuerdos.

Estos recuerdos a su ves están relacionados con sensaciones fisiológicas como sensoriales, con capacidad de reconstrucción tanto como si este hombre fuera perteneciente a la creación histórica del humano y su cerebro un contenedor, tomando en cuenta una de las categorías más importantes, el tiempo.

Tiempo que permite cuestionar las diferencias de la evolución del pensamiento conforme se reduce y reproduce recuerdos donde su capacidad de representar se complejiza, cuestionando la enumeración de cada recuerdo en su forma única.

En las funciones individuales, el lenguaje introduce cambios cualitativos tanto de forma como de funciones, en los niños en particular, se ejercen los procesos de diferenciación en el lenguaje y la percepción.

Las estructura de la decisión es distinta en los niños que en los adultos, la percepción siendo muy temprana esta contenida en sentido y significado en un sistema de cambios dinámicos.

En el niño, estas funciones también son resueltas a través del movimiento, el cual esta junto a la percepción.

Sin ir mas allá, el sistema de signos guían estos movimientos, además de la memoria que es otra herramienta que colabora con información del pasado y presentes en las funciones del niño.

Estas reorganizaciones de la percepción de nuevas funciones psicológicas están en el ámbito de los signos y la reacción, aclarar que los signos no son una transmisión sino un proceso controlado a través de lo cualitativo.

La conducta elemental y la conducta mediata se encuentran en conjunto de una serie de elementos transicionales dentro de la historia natural del signo, por un lado la conducta elemental se acuña en lo básico natural, ya dado y por otro lado en la actividad mediata que comprende la relación signo y herramienta, que están en proceso de transformación de lo interpersonal a lo intrapersonal como resultado de una prolongada serie de sucesos evolutivos.

En conclusion, la imagen es uno de los elementos temporales para la comprensión de la sociedad, tal que la simbolización ancla distintas funciones que constituyen la institucionalidad que tensiona las relaciones evolutivas históricas.

Por otra parte se encuentra en la memoria colectiva los distintos recuerdos (imágenes) de cual historiador ha dejado la descripción de su imaginario.

Además las exploraciones del mundo de la vida cotidiana nos ofrecen una enorme posibilidad de comprensión de la vida, sin dejar a tras la simbolización y la imaginaria que constituye un mundo fenomenológico.

En la niñez solo queda la reorganización de distintas funciones que interactúan en el principio de la vida humana, las cuales en algunos son dados o conformados respectivamente del crecimiento.

Por tanto la imagen entrecruza y ejerce un impacto histórico en la cotidianidad como la intersubjetividad del individuo aquel que se organiza en sociedad para interactuar con símbolos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Revista Piojo.cl

Acerca de…

Revista PiojoChile está compuesta por una red de colaboradores con opinión, orientada a generar Conciencia Social a través de escritos urbanos.


Sitio Principal Piojo.cl
Twitter @PiojoChile
Pagina Facebook
Grupo en Facebook
Pagina en Google+
Canal de Youtube