Salir del liberalismo a través de movimientos sociales

Salir del liberalismo a través de movimientos sociales

Salir del liberalismo a través de movimientos sociales

Cuando se habla de luchas sociales se denotan en ellas rasgos en común, cuyas consecuencias son más bien conocidas, como lo es la subordinación de la vida social, la seguridad social amenazada y el debilitamiento de la capacidad del estado.

En el sistema que nos contiene, si bien existen movimientos al interior en las empresas, resulta sorprendente que se lleven a cabo en un sentido económico y en un contexto de trabajo, pero lo más sorprendente es que los movimientos habitualmente impactan con más fuerza cuando se trata de una relación cultural.

Esta evolución del impacto con la relación cultural, significa que claramente los problemas salariales han perdido relevancia y no se dan en la lógica liberal, por cierto no eliminándolo.

También existe la lógica del recurso de la violencia y la dependencia extrema en las movilizaciones contemporáneas que están compuestas por rechazos, rupturas y denuncias, sin embargo no basta con que los movimientos se opongan, sino que muestren sus características positivas.

Respecto a estas conadiciones, las acciones colectivas se pueden percibir y distinguir por el patrón de comienzo, que tienen que ver basicamente con las revueltas, el principio general de legitimidad y la instrumentalización de la acción colectiva.

Por otra parte, cuando estas acciones colectivas se establecen en base a la privatización y no sobre el reconocimiento, la creación de los actores sociales y la denuncia política ideológica amenazan siempre en ir por su lado, lo que genera reivindicaciones de ciertos derechos, según esto, cada uno de los que se entiende se hace democrático con la toma de poder, con el fin de romper a la institución donde el merito del movimiento social recupera la distancia que supone los derechos culturales que debieran ser apoyados por las mismas instituciones.

Por tanto, los movimientos sociales deben dar cuenta de la vinculación con orientaciones culturales tal que estas constituyan una mayor respuesta a la dominación capitalista.

Además aparecen frente a esto dos movimientos, por un lado los movimientos de rechazo y los movimientos de aceptación que frente a su aproximación se genera una  disolución de la confrontación dejando al Estado con una pérdida de poderes de manipulación.

Por último habría que prestar atención al sanar la vida pública en el sentido de atender las capacidades de de acción colectiva ilusionante que se comienza a recargar con rasgos autodestructivos.

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