Salud!! De lo Divino y lo Humano

Salud!! De lo Divino y lo Humano

Salud!! De lo Divino y lo Humano

Se cuenta del tiempo en que los dioses deambulaban por la tierra primigenia, que de una de las sagradas semillas olímpicas creció un árbol de dorados frutos en lo alto de un monte que se erigía por sobre verdes valles.

“Cuando el fuerte viento resopló incansable, desprendío sus dorados frutos que se esparcieron sobre el valle. Es una suerte hoy poder compartir aquí el hallazgo de uno de estos dorados frutos…A tu Salud!!”

Es aún hoy costumbre folclórica que se generen brindis en celebraciones a la manera de historias que aunque parezcan sin sentido, dan un vuelco y ensalzan la bienaventuranza al festejado.

También es común dar una suerte de discurso realizando una retrospectiva del festejado, sobretodo por aquellos más cercanos, en el caso familiar, o bien por cercanos colaboradores, para eventos que buscan realzar logros y méritos.

Sin duda, el brindis lo asociamos enmarcado en el respeto y parabienes al festejado, pero no siempre el contexto es o fue el que a primera vista pareciera.

En el marco de ritos o celebraciones de carácter religioso, el brindis se da en el marco de la ofrenda y respeto a los Dioses, o en el recuerdo honroso a caídos en combate por defender un derecho o soberanía, o en el ferviente deseo del reposo y entrega espiritual a la divinidad que lo ha de acoger en su seno.

También se da en el marco más pagano de simplemente querer compartir un encuentro casual o el simple logro de una meta u objetivo.

Pero alguna vez también fue un subterfugio de sobrevivencia.

En la Antigua Grecia y Roma, era común la secreta ejecución mediante la ingesta de alguna bebida letal, por ejemplo, a algún(os) rival(es) o ideólogo(s) disidente(s).

Entonces era común entre los invitados de algún banquete chocar fuertemente las copas para producir la mezcla de contenidos en los recipientes y así asegurar que todos bebieran de lo mismo.

En un ámbito no tan oscuro, se creía que todos los sentidos debían disfrutar del goce de la bebida, por lo que el choque de copas generaba la participación del oído.

Hoy por hoy, y rescatando un sentido más romántico, el brindis pretende hacer imperecedero un grato momento de reunión, en el que el cruce de miradas grabará a fuego en la conciencia individual, la participación y asistentes de la festividad.

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