Ser o no ser y el Yin Yang

Ser o no ser y el Yin Yang

Ser o no ser y el Yin Yang

Ser o no ser y el Yin Yang

El autor y el discurso matemático occidental

El discurso es absolutamente irrebatible, imperativo, universal que se pretende el mismo y válido para todo lugar, toda ocasión, toda época, todo momento, toda circunstancia.

Un discurso ante el que no cabía más que asentir y bajar la cabeza o gritar y largarse, un discurso sobre el que no cabía razonar puesto que era él el que como apunta el racionalismo bachelardiano fundaba la razón misma.

Fue esa impotencia de la razón para pensarse a sí misma, esa voluntad de pensar aquello que nos piensa, la que me llevó a indagar otras razones allí donde para nosotros, el sol aún no ha nacido, para después poder desde aquella penumbra de nuestra  razón revolverme.

La urgencia y necesario desenmascaramiento de la mentira de una sola Matemática

Referirse a lo irreductible es fundamental, no sólo por un elemental respeto intelectual y práctico a la diferencia, sino también por mantener vivas nuestras capacidades de asombro y de gozo.

Sin duda deben ser reconfortantes esos super lenguajes del matemático, el psicoanalítico, el informático, el teológico, que crean la ilusión de que pueden decirlo todo.

Desde Babel, es una vieja aspiración mítica que poco a poco ha ido concentrando su esperanza en el lenguaje matemático.

Ya sea aquella mathesis universalis con la que Leibniz soñaba el día en que, ante una discusión, podamos zanjarla con un brutal “basta de disputa,¡calculemos quien tiene razón!”, ya sea el no menos bárbaro “¡números cantan!” con que la actual clase política remata sus retahílas economicistas, silenciando toda objeción.

Por eso es urgente y necesario mantenerse en aquella ignorancia insumisa de Juan de Mairena: “por más vueltas que le doy, no encuentro manera de sumar individuos”.

Por eso es urgente y necesario  desenmascarar la mentira de una sola matemática.

El papel que juega el concepto de vacío en la Matemática china

El occidente tiene como proceder el caso de la pintura, no se deja el menor rincón por el que pueda asomar el blanco original del lienzo, ese vacío de forma y de color que hay que colmar como sea, en lógica, los principios de identidad.

Ese vacío que a nosotros nos llena de pánico, para la sensibilidad taoísta es la madre de todas las cosas, de las que son y de las que no son, de este mundo y de todos los mundo posibles.

Por eso, no suscita temor, sino respeto, un jubiloso respeto al pensamiento del ser o no ser del yin y el yang.

Como ejemplo, el algebrista chino pone sobre el tablero de cálculo, con la misma naturalidad, 7 palillos rojos y 7 negros, si hacemos un símil nosotros diríamos, algo así como +7 y 7, mientras que el griego sólo pone 7 y en el caso de ser negativo solo “no es 7”.

Pues bien, podemos abordar varios puntos, podríamos pensar en como el “0” a repercutido en el pensamiento del oriente u occidente, teniendo como foco la actualidad y su pecaminoso pasado, también podríamos mencionar el misticismo que ha tomado el lenguaje y tanto la calma como el actuar son parte de corrientes matemáticas que en forma distinta crean sus propios caminos, luego manifestar en forma escéptica, que las matemáticas no han influido las formas de vida, que en si seria una aberración.

Adicionalmente algo muy importante es que se debe observar para tener relación con las búsquedas de sentido origen y destino, la paz, la tranquilidad y la incertidumbre también forman parte de una cosmovisión del las cosas y su visión de futuro, que en algún punto podrían encontrar en un mano a mano por el mismo sentido.

Haciendo una analogía matemática sobre oriente y occidente y en una forma metafórica, se podria señalar que son como las paralelas, que solo se juntan en el infinito.

Ademas, hay una idea fundamental que se desprende, y tiene que ver con el acercamiento de cada cultura como una búsqueda de la salvación y la paz, creyendo que tanto occidente y oriente son muy parecidos, mientras todo avanza  la globalización y se apodera de un todo, existe una curiosidad por el otro, en tanto decir que mientras el oriente ve en el occidente algunas características carentes en si mismos, el occidente también ve cierta curiosidad en el oriente con el fin de potenciar también algunas características paupérrimas.

No somos distintos por las forma, sino por naturaleza, la naturaleza que hace la diferencia para poder evolucionar.

Los niños y los jóvenes como recambio y futuro de la humanidad, no ven el oriente ni el occidente como una amenaza, lo ven como un potenciador, y ahí el auge de los estándares para facilitar las comunicaciones.

Analisis del texto Del autor : Emmánuel Lizcano

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