Apología del Recuerdo

Apología del Recuerdo

Apología del Recuerdo

El cimiento férreo de nuestra esencia radica en nuestros recuerdo, nuestras experiencias vividas, nuestro pasado, hilo conductor de una retrospectiva que fortalece nuestro día a día.

Cada vez aumenta la cotidianeidad de casos en que mentes nubladas y disonantes respecto de la memoria, van quedando fríamente al margen social de nuestro presente, pasando al ingrato anonimato sin mediar siquiera una salida, ayuda y menos un reconocimiento.

Como una suerte de parias sociales, los recuerdos son aislados y disminuidos, navegando sin rumbo a la espera de una misericordiosa limosna que en algo pudiera acaso devolverles un poco de nobleza humana.

Es parte de la discusión, entonces, ¿asociar un debilitamiento o pérdida del recuerdo como incidencia directa en una debacle de nuestra esencia íntima, como el desmoronamiento de una torre?

Si el desarrollo de actuales iniciativas científicas permiten subsanar áreas deterioradas del cerebro humano en las que el compromiso de rescatar recuerdos vuelva a operar normalmente, podríamos entonces, esperanzadoramente, devolver al paciente la capacidad de reintegrarse con su ser íntimo, con su integridad, y por qué no, brindar la oportunidad de recuperar su deteriorada esencia.

Aflora entonces la discusión ética del límite que este avance propone, donde al tener la capacidad de abrir la puerta del recuerdo, ergo tendríamos también la capacidad de cerrarla, lo que pone en tela de juicio la eventual manipulación de la identidad, y porque no, la manipulación del comportamiento.

Así parece que el siguiente y ambicioso paso es integrar la capacidad de restaurar y/o inhibir recuerdos sumada a la capacidad de implantar ideas, recuerdos y hasta procesos de aprendizaje avanzado, algo que la Neurociencia viene aplicando de hace décadas a través de distintos medios de programación neuronal.

Estamos acostumbrados a ser testigos de cómo buenas y nobles iniciativas terminan siendo alimento de oscuras ideas y proyectos que no sólo desvirtúan el fin, sino lo vuelcan a egoístas y particulares intereses que para colmo nos lo devuelven mercantilizado.

Pero la discusión ética aún está en pañales, esperando su oportunidad para comentar, para enseñarnos su punto, para no dejarnos caer en enajenaciones o exilios moralistas, para darnos la chance del examen íntimo, para afinar el punto de mira del resultado y que su impacto no sea otro que devolvernos la integración social sino perdida, al menos disminuida.

Porque de modo taxativo, la marginación social despiadada no retrocederá sin un vuelco voluntarioso y mancomunado al reconocimiento histórico, al recuerdo, a la convicción de proyección futura anidada en la experiencia pasada, a la usanza de nuestros antepasados, donde la sabia palabra del pasado distaba mucho de quedar anclada en el rótulo de la desconsideración.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acerca de…


Revista PiojoChile está compuesta por una red de colaboradores con opinión, orientada a generar Conciencia Social a través de escritos urbanos.


Sitio Principal Piojo.cl
Twitter @PiojoChile
Pagina Facebook
Grupo en Facebook
Pagina en Google+
Canal de Youtube