El refrán de los refranes

El refrán de los refranes

El refrán de los refranes

El refrán de los refranes, fría noche y en ocasiones.

En la noche me voy silencioso; donde todos los gatos son negros, del santo me espanto, y del pillo no tanto. En la noche hay que ir despacito por las piedras, recuerdo que el hábito no hace al monje.

Reflexiono al paso divagando; pero no hay que pedirle peras al olmo si no tienes dedos para el piano, porque otra cosa es con guitarra, aunque peor sería mascar lauchas, mas si se piensa que no todo lo que brilla es oro y no se puede tapar el cielo con la mano, pero al menos tengo la esperanza y no hay mal que por bien no venga, ni mal que dure cien años ni hombre que lo racista, porque el refrán viejo nunca miente y soldado que arranca sirve para otra batalla.

Recuerdo a mi perro viejo de años de compañía; un buen amigo que me dio buen abrigo, mi perro no era faldero, a otro perro con ese hueso, porque ni en pelea de perros lo aceptaría, porque el qiga lo contario, yo le diría -perro que ladra no muerde- y si insiste tendré que darle pan, porque mi perro viejo cuando ladra da consejos, pero no hablaba, sino sería más raro que perro verde, seria como decir que entre menos perros menos pulgas o perro en bote y tan molesto como pulga en la oreja, pero era un hermoso perro.

Ya no tengo perro que me ladre, me hago camino al andar, a buen entendedor pocas palabras. Me dijeron por ahí; que no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír, ni plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague. Me quede solo. No hay mejor condimento que el hambre cuando se muerde la mano de quien te da de comer. Me equivoque.

No soy vengativo; pero ojo por ojo diente por diente, y si quiero hacer algo, entonces ojos que no ven corazón que no siente,  sino, anda a ver a la esquina si llueve, porque sin quejarse de lo que tengo, a a caballo regalado no se le miran los dientes, y te vas a chuchunco, y si no sabes llegar, todos los caminos conducen a Roma o preguntando al menos se llega, y deja de hablar porque por la boca muere el pez.

Extraño mi hogar; no hay como la casa de uno, donde la casa es chica pero el corazón es grande, donde la ropa sucia se lava en casa o si se rompe una taza cada quien se va a su casa. Cuando iban amigos y se iban les decía -calabaza calabaza cada uno para su casa, porque casa sin moradores es nido de ratones, y esta en casa de herrero y no tiene cuchillo de palo, ni tampoco es casa del jabonero el que no cae resbala,  ni tampoco casa de ladrón donde te roban hasta la respiración. Por tanto prefiero mi casa pobre, donde la alegría dura poco, pero el corazón es grande, lo digo con experiencia porque si el río suena es porque piedras trae.

En mis amores divago; un clavo saca a otro clavo dicen, a rey muerto rey puesto y al parecer es tiempo de vacas flacas, así que zapatero a tus zapatos, una mano lava a la otra y las dos lavan la cara, recuerdo a esa vieja verde y caprichosa ni fue buena madre ni buena esposa, como la golondrina que no hace verano, además me conformo con que un buen gallo en cualquier gallinero canta y me cuido también, porque que en la confianza está el peligro.

Respiro; después de la tormenta viene la calma, al mal tiempo buena cara. Me lo contó un pajarito, que más vale estar solo que mal acompañado, porque agua que no has de beber déjala correr, porque agua de corriente sana a la gente, ahí está la madre del cordero. El noviazgo por interés no dura ni un solo mes y a cada santo le llega su día porque no hay primera sin segunda, porque por ahora me toca bailar con la más fea nomás ya que soldado que huye sirve para otra guerra, porque a la larga todo se arregla y ante cualquier dolor la paciencia es lo mejor.

Confianza tengo; el amor mueve montañas, pero entra con cantos y sale con llantos, el amor tira más que una yunta de bueyes, pero con el amor no se juega, amor con amor se paga, amor con hambre no dura, ni amor no correspondido tiempo perdido, pienso que del odio al amor hay solo un paso y las penas de amor las quita el licor.

El alcohol remedio del amor; por eso a tomar vino, a beber y a tragar que el mundo se va a terminar,  pero sin emborrachar la perdiz, ya lo decía Salomón que el buen vino alegra el corazón,  porque a nadie le hace mal el vino si se bebe con tino y si el mar fuera vino todo el mundo sería marino, aunque a borracho fino primero agua y luego vino, porque al pan pan y al vino vino y por supuesto al que al mundo vino y no toma vino ¿a qué mierda vino?.

Sigo caminando en la calle a oscuras; me cuido de los pilluelos en esta noche, porque la ocasión hace al ladrón, pero solo si ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón, hay que hacer el bien sin mirar a quien, aunque ir contra la corriente casi nunca es conveniente e ir de mal en peor no hay cosa peor,  solo me quedo en este caminar que la ambición mató al ratón y la curiosidad mató al gato.

El refrán de los refranes; sobre gustos no hay nada escrito y de gustos y colores no han escrito los autores, es mejor callar ya que como tonto no hay que hablar y como chancho en misa, de músico, poeta y de loco todos tenemos un poco, y yo como nací chicharra muero cantando ya que el que ríe último ríe mejor y como las palabras se las lleva el viento salado, colorín colorado el cuento está acabado.

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