Castración psicosocial castigo y disciplina

Castración psicosocial castigo y disciplina

Castración psicosocial castigo y disciplina

La aplicación de los métodos en la psiquis a través de las ciencias sociales y las ciencias naturales, han permitido que su utilización tenga efectos prácticos bajo las deficiencias modernas de la sociedad y genere una castración psicosocial de castigo y disciplina.

Hoy, estas ciencias se están utilizando ante la posibilidad y generación de anomia en el individuo. En la práctica, la psicología y la psiquiatría han sido el ancla para la aplicación de la disciplina y el castigo en una serie de áreas para que el individuo pueda alcanzar su felicidad.

Vivir acorde a los tiempos no es fácil y por tanto subirse al tren acelerado de la modernidad no basta con el ejercicio físico, sino más bien, con el desgaste intelectual del individuo que se desenvuelve socialmente por un fin.

El problema comienza, cuando estas herramientas supuestamente para mejorar la calidad de vida, han sido absorbidas por el sistema económico, y la fuerza de trabajo pasa a ser parte del remedio ante una falla intelectual o posible enfermedad del recurso.

Para esto, el sistema tiene todo preparado en una cadena de sucesos ya contemplados con el fin de poder reparar el error y poner en pie nuevamente al individuo en sus labores cotidianas.

Las personas se han vuelto dependientes de los medicamentos, son capaces de ingerirlos con la finalidad de adecuarse a las disciplinas y reglamentaciones de cada organización, para así desempeñar su labor.

En algunos casos, los individuos no se encuentran satisfechos con la labor diaria, pero sin duda no menos necesaria para vivir, en otros casos los individuos alienadamente le dan a su labor la categoría de segundo hogar como el alimento para el camino a su felicidad.

La disciplina por otra parte, es un conjunto de reglas del comportamiento para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo o grupo en una profesión o en una determinada colectividad, donde cumpliendo de manera constante conduce a cierto resultado.

El ciclo del sistema se encuentra relacionado con las personas estables, que por uno u otro motivo gatillan conductas de desadaptación y aislamiento social. Posteriormente caen en el saco de los pacientes con patologías, y en la pasada, la disciplina médica logra estabilizar al individuo para que nuevamente pueda ser integrado al mundo laboral.

Por una u otra condición, en el caso de un individuo declarado paciente con trastornos, la reintegración social es la meta que conduce a procedimientos disciplinarios y para conseguir este objetivo, el proceso en la mejora del paciente pretende que asimile actitudes y acciones que sean socialmente univocas para lograr el alta en la terapia o tratamiento.

Es importante diferenciar en primer caso a los enfermos clínicos, respecto del segundo como las personas “normales”, dada la condición de incluido y marginado.

Para el primer caso, los discapacitados mentales clínicos, no pueden ser integrados en un trabajo “normal”, donde en algunas circunstancias el individuo puede demostrar que tiene las capacidades para el desarrollo de este, para ellos también existen diferentes métodos de disciplina aplicados por médicos, psiquiatra, psicólogos, etc.

Por cierto, que el cuestionamiento no está situado en el antidisciplinamiento, sino en una educación y regulación disciplinaria, ya que como consecuencia puede causar en el individuo un efecto de compresión y llegar a una saturación de la normativa social quedando en un estado zombi y finalmente marginado.

Un enfermo mental puede nacer o puede formarse, cuando este nace con la enfermedad, el entorno que lo vea crecer le será más fácil la comprensión de sus actos, no así para el que se trastorna con el tiempo, ya que a su entorno se le hará difícil su nuevo yo.

De no tratarse, puede caer en delitos como: homicidios, suicidio, intento de violación, etc., y como sabemos sus actos son sancionados en concordancia a su estado de salud. Si el individuo es enfermo mental será derivado a un hospital mental o dado a la familia para que lo cuide y trate con los métodos debidos (tratamientos psicológicos o psiquiátricos).

Para el segundo caso, el ciudadano “normal”, que por uno u otro motivo acusa patologías de desintegración social, está condenado a una encarcelación en un internado, donde la burbuja en la cual está envuelto, es observada por el tratante, acusando recibo para asignar un tratamiento farmacológico adecuado según su diagnóstico.

Por consiguiente, la no aceptación del tratamiento por el individuo refiere a su mundo de divagación, no comprende el trabajo que ejercen los tratantes, él solamente esta retraído y no toma atención a lo que sucede en su entorno, pues está viviendo una nebulosa en su interior y esto causa un efecto de desmotivación por los tratamientos que se le quieren aplicar, quizás el enfermo no tiene idea alguna de su posible recuperación.

Esto no quiere decir que al poco tiempo no pueda ser disciplinado. De hecho, la disciplina que se le aplicará será el modo para su posterior inserción a la fuerza de trabajo.

También considerar que el estigma social que carga la identificación de un enfermo psiquiátrico, se mantiene en el consciente colectivo entendiéndose como un estorbo y factor inútil dentro de la sociedad si no se le interna.

En el tratamiento se entiende que un enfermo psiquiátrico al ser tratado, llega cuasi a una lucidez para discernir que si hace algo “malo” será castigado y ese castigo es producto de la disciplina.

En términos generales, se debe tomar en cuenta que la disciplina se encuentra auspiciada de la mano de la dominación como la probabilidad de encontrar obediencia dentro de un grupo determinado para mandatos, los cuales están supuestamente legitimados.

Por tanto, la legitimidad donde la validez a la dominación, es aplicada al paciente para que en forma recíproca responda al buen trato y empática que aplique el tratante.

En el ejercicio de la dominación, las personas dentro de los colectivos establecen relaciones que adhieren un sentido normativo y disciplinario, donde los individuos están dispuestos ser disciplinados socialmente para estar aptos dentro de organizaciones u otras instituciones laborales.

La explotación dominante emancipada por la productividad y el sistema económico, también es un efecto que podría incluir finalmente a los individuos “normales”, convirtiéndolos en apetitosos pacientes de un centro psiquiátrico, por no obedecer a las conductas generadas del propio colectivo. Este es un problema que está sumergido en las causales de la disciplina.

A partir de estos elementos el individuo puede estar ad portas de un círculo nefasto, donde la disciplina, la legitimidad y dominación del sistema económico pasan a crear una adaptación trabajada de patologías para depurar al individuo y convertirlo en una máquina, donde la reparación farmacológica le permiten insertarse y reinsertarse las veces necesarias para sumarse a la fuerza de trabajo.

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