El gato por liebre en las ofertas fácticas del comercio

El gato por liebre en las ofertas fácticas del comercio

El gato por liebre en las ofertas fácticas del comercio

Cuántas veces hemos ido muy contentos a una oferta o venta de bodega con la esperanza de poder ahorrar un poco de dinero, para obtener el producto que no alcanzamos a comprar con el precio original?.

Pues bien, la publicidad acompaña perfectamente y juega con la facticidad de la mayoría de los ciudadanos para crear la oportunidad de consumo.

Es que al parecer ninguna oferta o venta de bodega está respetando al comprador ni respondiendo con sinceridad a la demanda.

El comercio juega con las esperanzas del consumidor, donde existen un sin fin de estrategias malamente instaladas e implementadas para captar a compradores, como cual serpiente espera a su presa.

A quien no le ha pasado que al momento de ir por un producto, termina comprando y pagando por un  montón de productos y finalmente no lleva el que fue precisamente a comprar.

Ya no basta con entregar por parte de las tiendas el precio adecuado ni correspondiente, sino que se trata de captar con un dejo de engaño a los consumidores contagiados de enajenación consumista para llegar a comprar sin vacilo.

Ya lo hemos visto con otros eventos como CyberMonday o las baratas de ventas de bodega.

Por otra parte el SERNAC, cuya autoridad es la que se encarga de velar por el consumidor, procede a contratiempo, no da abasto ni alcanza a manejar las innumerables opciones, ya que las ofertas, al parecer, salen con la humedad.

Algunas tiendas son tan esforzadas, que tienen ofertas todo el año sin parar, no se pregunta usted. ¿Cuál es realmente el precio original del producto, si aparece salvo como oferta?

El consumidor, por otra parte, no tiene la capacidad de comparar, ni menos manejar el sinnúmero de estadísticas que maneja el comercio, como para saber si es cierto o no. Probablemente el comercio tiene razón en sus ofertas, pero, sin duda es un juego sucio y escabroso porque hay una desventaja técnica en todo esto.

Cuántas veces hemos visto ofertas que al momento de proceder, nos dicen que ese artículo precisamente no es el que está a disposición, sino el otro?. Aquel que está en el letrero de ofertas, donde en ese lugar, probablemente, están los productos que nadie compra y que no interesan, pero ante la pérdida de tiempo y viaje igual te lo llevas para no quedar en una pseudo vergüenza nacional ante el público presente.

Es ilógico pensar que el comercio tenga ofertas todo el año. El sentido común indica que la sustentabilidad económica no es precisamente el de vender a precio costo.

Ojo. El comercio nunca pierde!!

Recuerde!! Usted está pagando, siempre, un precio inflado y la oferta del producto solo puede estar disminuido un poco, pero nunca estará ganando. Sea sensato, nada en esta vida es gratis, ni tampoco fácil.

El juego es sucio, se aprovechan del desconocimiento y manejo que tiene cada individuo para comparar la diferencia de precios y productos en la totalidad del comercio.

No es casual, que el mismo producto esté en distintas tiendas al mismo precio y cuando varían, oscilan de la misma forma. ¿No le parece a usted que es dudoso esta forma de proceder?.

Es cierto que no hay colusión ni monopolio, (al menos no estudiado,  investigado o comprobado), no obstante, los productos son los mismos. Recuerde que el comercio es solo un almacén gigante con distribuidores únicos, que llegan todos al mismo origen, no se sorprenda.

Lo más triste de todo, es que los medianos y pequeños negocios han sido presa de esta estrategia, llegando a los sectores minoritarios, para agarrar a los últimos inocentes que caigan como peces en pesca de arrastre.

No se trata de estar en contra del comercio, ni tampoco, que cada persona legítimamente desee obtener un producto, sino, de la facticidad y el engaño hacia el comprador inocente, que no necesariamente es consumista, y desea solo gastar un poco menos; donde la inútil opinión de cada comprador está supeditada a la unilateralidad del valor de los productos, oferta y demanda. Ya lo hemos escuchado antes.

Recuerde, cada vez que aparezca una de estas palabras: ofertas, ofertones, promociones, rebajas, ventas de bodegas, lo estarán engañando. No sea ingenuo, el mercado sabe eso, solo son matemáticas simples. Si disparan a una gran cantidad de consumidores, más de alguno caerá, sino, sería inexplicable que las grandes tiendas gasten exorbitantes cantidades de dinero, por distintos medios, para la distribución publicitaria, donde los productos tengan el apellido de oferta.

La ciencia y las matemáticas ayudan a la publicidad para legitimar la acción, no caiga en lo apoteósico de los porcentajes, pues son solo eso, porcentajes. El valor final puede ser muy distinto de lo que espera o pretenden que usted entienda. Lo más probable es que termine pagando más de lo que pretendía y se lleve otros productos que ni siquiera pretendía comprar.

Lamentablemente, lo único que queda es tener cuidado, para que la selva de las ofertas fácticas del comercio no le terminen pasando gato por liebre.

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