El Mago Palito Pa callao lo deja loco lo deja enfermo

El Mago Palito Pa callao lo deja loco lo deja enfermo

El Mago Palito Pa callao lo deja loco lo deja enfermo

Los personajes populares, típicos de cada zona del país, son parte del consciente colectivo cultural donde se construye e instituye cada pueblo que lo compone.

Entre estos se encuentra, tal vez uno de los personajes más emblemáticos del centro de Santiago. Se trata del conocido “Mago Palito”. Un hombre que como pocos, ha entregado su vida al arte de la magia, ha escogido seguir lo que le gusta y no lo que alcanzó o lo que agarró de lo que quedaba. Haciendo uso de una razón altruista se enquista en lo popular y callejero, enamorando al transeúnte que, quizás por el contrario no escogió su trabajo por gusto.

Es que el acto que ejerce el Mago Palito es el que hoy cuesta hacer, “elegir con gusto”, y eso no es magia, es voluntad, es pasión y vocación como la que hace mucha falta en nuestros tiempos.

Al pasar y ver al querido Mago, algunos chiflados podrán mirarlo en menos, con ojos arrogantes, pero también otros saben que es un ejemplo. Él ha hecho lo que muchos ni siquiera estarían dispuestos a tranzar, como lo es doblarle la mano a la máquina moderna del sistema, ser atemporal, dejando atrás el pensar típico de “no había otra posibilidad”, para finalmente ser un artista humilde, urbano, popular, honesto, trabajador y amante de la calle ciudadana.

El Mago se dispone por entero a la entrega de entretención urbana, compartiéndola de forma despojada por todo nuestro país y Latinoamérica, en los cuales, y ha a través de presentaciones en medios audiovisuales y calles urbanas ha de mostrar su arte con elegancia, experiencia y humildad.

Por más de 50 años ha ejercido el artístico oficio, ha logrado estampar su sello como artista con frases como: “Pa’ calla’o”, “Pa’ calla’o, no le digan, pa’ que agarren papa”, “lo deja loco, lo deja enfermo”.

Sus actos de magia son simples, clásicos y geniales. Algunos trucos son muy obvios, pero el Mago Palito sabe que el secreto está precisamente en lo obvio y por tanto, en lo enigmático y divertido,  está en lo evidente del personaje, que no repara en robar una carcajada y mucho menos llamar la atención del curioso que pasea por la calle.

Porque al mago no se le disfruta adivinando el truco, sino más bien dejándose llevar por quien lo hace, que por lo demás escoge la más humilde de las posiciones ambientales, como son las calles.

De hecho, los magos actuales y famosos en el mundo, han salido de los teatros y se han volcado a la calle. Esto ya lo sabía de antes el Mago Palito. Eso es hacer magia.

Sus divertidas frases y juegos imprevistos hacen disfrutar al transeúnte, que no repara en quedarse a ver y pensar con leve sonrisa: “a ver que va a hacer este viejo ahora?”.

El Mago Pa’ calla’o para los más viejos o Mago Palito para los peques, es un patrimonio ambulante y parlante que devela nuestra cultura tal cual chileno pilluelo y vivaracho, que sale al paso como tal huaso.

Porque en su arte, aparte de ejecutar su acto magistral entrega el comportamiento y patrón cultural de nuestro país. “Pa calla’o” dice, como aquel chaquetero tímido, “Te deja loco, te deja enfermo”, también dice como aquel gañan histórico.

Al tiempo y como muchos afectados durante el golpe militar, el Mago fue prisionero de guerra en la dictadura, seguramente como buen mago ha zafado. Años más tarde, en 1992, hiso el truco de ser candidato a Alcalde por la comuna de Santiago, el cual no prosperó, pero sin duda notable actuación de igual modo.

Tras sus innumerables historias, pero aún vigente, vivito y coleando, ha escrito su máximo truco plasmándose, finalmente, como personaje popular en la Biblioteca Nacional.

El Mago Palito, como muchos personajes, seguirá mostrando su arte. Aprovéchelo, valla a verlo, no se arrepentirá, es gratis. Él sólo agradecerá una valiosa moneda al paso y una enorme sonrisa del espectador, como cada gran acto del más respetado mago de lo más popular y urbano.

One Response to El Mago Palito Pa callao lo deja loco lo deja enfermo

  1. Freddy Rivas Noviembre 20, 2014 at 8:51 pm

    Que buena y entretenida columna, no pude evitar trasladarme mentalmente al día que lo vi por primera vez y me quede mirándolo un buen rato mientras ofrecía su acto desinteresado al publico que lo rodeaba como un enjambre de abejas. sin ir mas lejos ese dia le compre un truco creo que fue justamente el que le da su nombre, los palitos de helados que por lo demás, jamas aprendí a hacerlo y terminaron sus días como una estrella volando por el patio de la casa de mi madre y estrellándose contra algún muro. uno de los pocos personajes que han dado vida y emoción al Paseo ahumada, junto con el minero estatua) y el ¡¡hermanito!! aquel mendigo que pide plata para almorzar cubierto con un poncho y descalzo, el mismo que una vez terminada la jornada laboral, se lavaba en la fuente de bandera con calle la bolsa, vestía luego su mejor pintacha y se marchaba a su casa en algún lugar de Santiago. Gracias por despertar en mi este maravillosos recuerdo.

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