Crónica de una mirada inquieta y curiosa al espacio

Crónica de una mirada inquieta y curiosa al espacio

Crónica de una mirada inquieta y curiosa al espacio

La concepción cosmogónica, independiente el origen y fundamento del relato, siempre va a coincidir con el natural intento de simplificar la explicación de nuestra presencia en el orbe, fruto del primigenio momento de contemplación al espacio.

Ocurrió desde los inicios de las primeras agrupaciones humanas, las primeras tribus, los primeros pueblos, pasando por el calendario Maya o por Stonehenge, de un modo u otro, todos mantenían una relación de contemplación y sumo interés por develar los secretos de aquello que estaba más allá de la mirada, en la oscuridad del espacio.

Recapitulando acerca de la Teoría Geocéntrica de Ptolomeo, la figura de Hypatia de Alejandría (fines Siglo IV d.C. – inicios Siglo V d.C.), la primera figura femenina de la Filosofía, Matemática y Astronomía, esbozó sus primeras observaciones respecto la real integridad de los planteamientos de Ptolomeo, llegando incluso a proyectar las órbitas elípticas derivadas de sus trabajos en Geometría Euclidiana.

Estableció sus observaciones en la enseñanza que impartía a sus discípulos, alternando con sus actividades en la Biblioteca y Museo de Alejandría, lo que le daba cierta prestancia y notoriedad en la sociedad de la época, entre otras cosas porque pretender establecer o refundar un orden del espacio distinto al imperante, denotaba cierta desfachatez y desacato, una postura inclaudicable que finalmente terminaría por quitarle la vida de un modo brutal.

No sería hasta los estudios de Johannes Kepler (1571 – 1630), un astrónomo seguidor de los estudios copernicanos y un contemporáneo de Galileo, que los enunciados y teorías orbitales de Hypatia encontrarían una “circunstancial” vuelta a la contingencia, y esto porque aún cuando es coincidente el resultado, no hay certeza que Kepler efectivamente llegara a conocer los estudios de Hypatia.

Algo similar, en términos situacionales, le tocará a Sir Isaac Newton respecto a Kepler, dando respuesta al movimiento orbital elíptico de los cuerpos celestes en el espacio a través de sus postulados que fundaban en la Gravedad a la fuerza que incidía en el orden planetario y en nuestra posición y movimiento respecto del sol.

Visto en términos de cadena evolutiva del entendimiento cósmico, el trabajo de Newton  encuentra un máximo en la formulación de las Leyes Naturales que se ejercen en la Tierra, y que se plasman en su Ley de Gravitación Universal, contenida en su libro Principios Matemáticos de la Filosofía Natura, una hermosa y reconfortante reseña de lo que es aprehender ciencia sin inclinar la balanza entre Matemática y Filosofía u otro fraccionamiento análogo que por encontrar una puntualización tan determinada, se pierde en la esencia integral de lo que significa el real entendimiento cognitivo.

Tendrían que pasar un par de siglos para que una nueva genialidad pudiera dar una mirada un tanto más ambiciosa al espacio, y dar una connotación de mayor jerarquía a los postulados de Newton, algo que Albert Einstein establecería al formular su Teoría de la Relatividad Especial y luego la Teoría de la Relatividad General (algo así como un UpGrade de la primera), y que extendió las fronteras del entendimiento esencial (materia, partícula, energía) a niveles extremos, muy por sobre lo que en ese momento era posible de ser comprendido, asimilado y demostrado empíricamente.

Es notable la fortaleza teórica del planteamiento, incluso con las pruebas formuladas que lo demostrarían largos años más tarde, y que coronaría el entendimiento de conceptos y visiones, y por cierto es paradójico que este monumental aporte a nuestro día a día sólo pudo resarcir la omisión del reconocimiento en la Teoría del Efecto Fotoeléctrico (importante pero no trascendente) con el respectivo Premio Nobel.

Estos últimos tiempos han visto avances y desarrollos que se han hospedado en el hogar de la Tecnología pura, tecnocratizando nuestro medio y entorno de un modo patético pero inteligentemente soslayado en la comodidad, anclado en las “posibilidades” de exploración que ofrece, por ejemplo, la significancia que ha tenido el desarrollo del Telescopio Hubble, lanzado en 1990 y cuyo nombre honra al Astrónomo norteamericano Edwin Hubble, y que gracias a los registros que se han podido obtener, se ha podido extender la frontera observacional del espacio/universo.

Ajustando la mirada en nuestro Chile, uno de los centros de observación destacado en el Hemisferio Sur, el de La Silla (1969), en La Serena, un lugar privilegiado por la nulidad de interferencia observacional (luces, polvo, etc.) que aun siendo iniciativa de la Agencia Europea, sitúa a nuestro país en un sitial de privilegio en el concierto mundial de Astronomía.

Muy recientemente, en nuestro Desierto de Atacama se terminó de implementar el mayor radiotelescopio del mundo (A.L.M.A.), una ambiciosa iniciativa que aúna 66 antenas en un solo foco de observación, que permitirá captar señales tan ínfimas, que los astrónomos pretenden poder observar estrellas en su formación, en los albores de los límites “observables” del espacio/universo, algo que escapa totalmente de lo que el propio Galileo tuvo en mente alguna vez.

Observar el espacio ha sido dedicación histórica, la idea de comprender nuestro origen, que hoy por hoy también se acompaña de la exploración del espacio, es uno de los cuestionamientos que nos marcan esencialmente desde las remotas y primigenias miradas de nuestros muy originarios ancestros, y que por esos “regalos” que la naturaleza nos da, estamos llamados a integrar de manera activa en aprovechamiento de las reconocidas condiciones de observación que nuestro país tiene, en especial en la Zona Norte, y que debiera potenciar un desarrollo interno de observación que quizá, algún día, nos permita cruzar miradas atemporales con aquellos observantes del espacio de remotas épocas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Revista Piojo.cl

Acerca de…

Revista PiojoChile está compuesta por una red de colaboradores con opinión, orientada a generar Conciencia Social a través de escritos urbanos.


Sitio Principal Piojo.cl
Twitter @PiojoChile
Pagina Facebook
Grupo en Facebook
Pagina en Google+
Canal de Youtube