De la Nobleza Servicial al Abuso Servil

De la Nobleza Servicial al Abuso Servil

De la Nobleza Servicial al Abuso Servil

La concepción del Servilismo vio la luz en las postrimerías del Imperio Romano (Siglo III d. C.), donde ya se asentaban clara y precisamente las bases del funcionamiento de esta relación, entre los señores que poseían la tierra y los que la trabajaban (terratenientes y colonos).

Ocurre su apogeo y popularidad durante la Edad Media, sobre todo la Alta Edad Media (Siglo X al Siglo XV), donde el marco Social y Jurídico de la Servidumbre se establecía entre el Señor Feudal y el Siervo, cuyo desempeño generalmente se abocaba a las tareas de trabajar la tierra, pastoreo, etc.

Relación distinta a este marco, cabe destacar, es la que se daba en términos Políticos y Militares, en donde las figuras del Noble y Vasallo tienen una connotación e implicancia diferente, tanto en términos de acción como de injerencia.

Este mecanismo o forma de relacionarse, establecido como una suerte de proclamación formal de reconocimiento en derechos y deberes, sentaría las bases de la denominación “Contrato Social”, una temática que rescataría Jean Jacques Rousseau en términos de Teoría Política para expresar y fundamentar los alcances del origen, relación y propósitos entre el Estado y sus miembros.

No hay relación de origen, a pesar de la similitud aparente en términos efectivos, entre el Servilismo y la Esclavitud, aunque el primero si podía desencadenar en el segundo, sobre todo cuando se incumplían los términos contractuales de la relación entre el Señor y el Siervo, generalmente por deuda más que por desacato de alguna normativa, en esencia, el Siervo era reconocido de origen como un “hombre libre”, sobre todo en épocas posteriores al Siglo X.

América y su descubrimiento a fines del Siglo XV, dieron paso a una oleada de esclavitud que, aunque inicialmente sentó sus bases en la población indígena respectiva, pronto vio la necesidad de superar esta condición, y amparado en alcances legales, era mucho más productivo introducir mano de obra esclava africana, situación que se mantuvo hasta ya iniciado el Siglo XIX, salvo particulares caos en que esto finalizó ya con bastante pie en ese siglo.

Valiosa fue, en este sentido, la influencia de movimientos abolicionistas europeos, que ya desde mediados del Siglo XVIII, daban las primeras señales sobre respeto e igualdad (o por lo menos reconocimiento) de las personas que hasta ese momento carecían de tal condición, y que con leyes como la de Libertad por Nacimiento (Ley del Vientre), fueron subsanando y reparando una condición que aunque nos parezca aberrante hoy, en aquellos tiempos era de naturalidad plena, dado que poco cuestionamiento y discusión, en términos de humanidad, se daba en el tema esclavos porque estos no eran considerados como personas, sino como animales, distinción que ya per se gravitaba un peso específico esencial.

Tras la generalización y aceptación  de la supresión de la condición de esclavitud, permanece en el ambiente (al menos por un buen tiempo más, mucho más del que quisiéramos reconocer), una situación discriminatoria racial muy fuerte, que más allá del sentimiento vano de superioridad, trastoca derechos fundamentales asociados a la libertad, integración y comunión social , y que no es posible de arraigar del seno esencial a no ser que prime la educación como fuerte pilar de la modificación del comportamiento y sentir.

En nuestro Chile, a pesar que Don José Miguel Carrera proclamó la abolición (aunque con cierto interés militar más que social) en los albores de la patria, en 1811, esta condición no sería refrendada constitucionalmente sino hasta 1823, algo que en todo caso, era lo que estilaba en nuestra Latinoamérica por aquellos años.

Aristocráticamente, esta nueva condicionante provocó cierto desajuste y desbalance, dado que lo ya establecido por “derecho”, de pronto debió ser estimado bajo este nuevo “orden” político y jurídico, que terminaría por cerrar la puerta al servilismo y formas de servidumbre, al menos aparentemente, pero por otro lado, la necesidad mutua (a la suerte de una simbiosis), provocaría que los lazos simplemente modificaran su parametrización y arquitectura formal, transando una “empleabilidad”.

Mucho de la formación de generaciones, se mantuvo al cobijo de la figura de la nana, una persona que más que asistencia y cuidado, entrega dedicación y sentimiento formativo (ya lo refería Pablo Neruda en su poema “La Mamadre”), en una funcionalidad que hereda de cierta forma, todo el arrastre cultural del ser servicial en términos serviles, y que muy recientemente ha logrado reconocimiento y reivindicación en términos sociales y de derechos laborales.

Opaca es la distinción entre el servicial y el servil, fundado más que nada en cimiento de carácter esencial del individuo, que al combinarse con una contraparte no consciente y con claras ínfulas de superioridad a título de nada, se cae en situaciones de abuso, que aun cuando uno pudiera predecir la ocurrencia de situaciones relacionadas, la posibilidad del evento siempre es latente y poco predecible si la consciencia de los involucrados dista de una actitud valórica, responsable y respetuosa.

La consignación servicial parte por el propio reconocimiento en términos de identidad y derecho, y es virtud de cada cual, saber dar una real cabida a la defensa de esta valoración, no en términos imperativos, pero si en términos enérgicos, algo que en una sociedad como la que estamos llamados a construir, debiera ya concientizar de origen a todos los individuos, descartando cualquier ocurrencia servil simplemente por no tener cabida en una noble conducta, y aún cuando pudieran presentarse atisbos de esta condición servil, las alarmas propias darán cuenta de la anomalía, y aunque parezca un idealismo societal al estilo “Utopía” de Thomas More, sin duda somos seres serviciales con los nuestros, vade retro del abuso, soberbia y manipulación, como alguna vez ocurrió a la sombra del servilismo.

One Response to De la Nobleza Servicial al Abuso Servil

  1. ADRIANA RAMÍREZ H. octubre 24, 2014 at 5:23 pm

    Felicitaciones a todo el equipo, y estos escritos con carácter documental que tiene como objetivo despertar conciencias,me viene a la memoria un discurso del fallecido presidente Kennedy, refiriendose al pueblo Americano” No pregunten qué puede hacer el gobierno por el pueblo, sino que puedes hacer tú por tu país”. Estamos en una época invadidos de tecnología,con cientos de amigos virtuales, redes sociales, contando al orbe lo que hacemos a cada minuto, pero sólo están …..una pantalla y tú.
    El idioma Español, tan vasto,pareciera que ya no interesa como se escriba, para eso están los correctores!!!!!.Bueno a no claudicar que van por muy buen camino, ypareciera que ya es un avance la ley que reconoce el noble trabajo de las nanas, que más que serviciales las sociedad las ha tratado como serviles, con mucha esperanza en el futuro se despide de Uds, una fiel admiradora..Adriana

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