Reforma Laboral El zarpazo del Reemplazo

Reforma Laboral El zarpazo del Reemplazo

Reforma Laboral El zarpazo del Reemplazo

Reforma Laboral El zarpazo del Reemplazo

Reforma Laboral El zarpazo del Reemplazo

Dentro de las temáticas que están sobre la mesa en la Reforma Laboral, se encuentra el posible fin al reemplazo durante la huelga.

Si bien los actores que están en el conflicto son principalmente la CPC, la CUT y por supuesto el Gobierno, este es un tema que afecta a todos los trabajadores sindicalizados de nuestro país.

Como dato histórico, la concepción histórica y fundacional del movimiento sindical, nace en el siglo XIX, animado por los escritos ideológicos del manifiesto comunista de Friedrish Engels y Karl Marx.

Esto sugiere que los ideales del comunismo de antaño queden en el adn de los movimientos sindicales, donde al momento de la acción obrera rondan los fantasmas del comunismo clásico.

Por otra parte y en contrapunto con estos ideales se entremezcla la mirada liberal más moderna de la economía especulativa, para ofrecer y disponer a los trabajadores las condiciones en el ámbito laboral a la sobra de los economistas clásicos de la escuela de Frankfort.

Entre estos dos acores, el Gobierno permite establecer la relación como coordinante o intermedio a través de sus tres poderes del estado con el fin de establecer las reglas del juego, pero como tonto leso, no fiscaliza ni alisa.

Desde la revolución industrial que el obrero ya no es el de antes, ha sido en un amplio espectro reemplazado por maquinas, las cuales han permitido prescindir de algunas áreas y abrir nuevos campos en otras, al igual que el termino obrero que también ha sufrido una transformación que hay que asumir más temprano que tarde.

También el avance tecnológico ha provocado una transformación del trabajo, reemplazando antiguos oficios por servicios, producto de la automatización, la cual ha creado resabios y resquemores ante el cambio de conocimientos y profesiones, pero nada ha impedido su avance.

Las transformaciones laborales, han pasado desde crear la necesidad, pasando por mojar la camiseta, hasta los tiempos actuales de lo desechable.

Conforme a la modernidad y su aceleración, las nuevas generaciones de jóvenes trabajadores, han comenzado a vivir la independencia y la temporalidad, también bajo la variable ambiente de lo desechable, dispuestos sin temor a cambiar de trabajo cuando se estime conveniente. Hoy los trabajadores jóvenes o adulto joven, viven en cada trabajo en promedio 2 años, lo que hace un tiempo atrás era impensado y mal mirado, hoy es muestra de empleabilidad.

Bajo esta premisa, los trabajadores jóvenes no ven, ni buscan la sindicalización en términos generales, solo la ven como una ganada beneficiosa a la pasada, mas bien, el zarpazo económico temporal, ganar a la pasada, porque el tiempo es corto y por si fuera poco, además la educación histórica del país al alero de los fantasmas de las extrema izquierda y derecha, han creado un ambiente de desencanto político que de refilón le ha traído consecuencias en la asistencia a las urnas.

Por otra parte, los trabajadores con más experiencia y los veteranos han de anclar su empleo, se acogen a un pasar tranquilo, o como se dice, vegetar, pero por su familia, por sus hijos, porque ya llegara la jubilación.

También están los altos ejecutivos, pero todos sabemos que en esta categoría no reviste análisis bajo una mirada sindical.

Entonces, si la discusión hoy, está planteada en el reemplazo en la huelga, cual es la función de los sindicatos bajo las miradas anteriores de los profesionales.

La función de los sindicatos en su discurso es de pelo grullo, defender los derechos de los trabajadores y sus condiciones laborales, lo cierto es que nuevamente las propuestas sindicalistas se han aliado con el sistema político económico y han ganado un puesto en el escenario de la supuesta riqueza.

De hecho, de un tiempo a esta aparte en términos generales, la opinión sobre los directorios de empresarios y los directorios sindicalistas han dejado bastante bajo una mirada dudosa en su proceder egoísta y falto de humildad.

No obstante el truco de algunas organizaciones, por la poca vocación en la dirección de los sindicatos y la manoseada legitimidad, ha provocado que los sindicatos en algunos casos se hayan convertido en títeres de los empresarios, creando sindicatos fantasmas, donde la falta de regulación por parte del estado también es ausente y sin opinión.

Conjunto a ello, los sindicatos en su discurso defienden los derechos de los trabajadores, pero en el fondo los trabajadores solo esperan las riquezas tras las negociaciones y que el bono sea gordito, para pagar deudas o darse el lujito tantas veces postergado.

Cada cierto periodo, los sindicatos tienen que negociar con la organización o el empleador, para mejorar sus condiciones, es aquí donde precisamente comienzan los tira y afloja, aparecen los fantasmas de ambos lados, junto a ello la miserable y egoísta trampa de la riqueza y la economía.

Sin embargo, las negociaciones que debieran llevar a cabo los sindicatos esta en aras de precisamente no ir a la huelga, se deben hacer los intentos necesarios para que esto no ocurra, porque si ocurre, quiere decir que ambas partes han fallado, ambas posturas radicales no están dispuestas a ceder ni un ápice y por tanto la escasa sensatez hace gala del egoísmo y la miseria.

Entonces quien va a la huelga?, la obsesión política de los sindicatos, los jóvenes que buscan el zarpazo económico en su precocidad, los adultos quien están sindicalizados y tienen mayor responsabilidad acuesta de lo que están dispuestos a ceder y también los veteranos, que esperan sacar la última tajada antes de marchar.

La inevitable huelga  llega y da su paso, pero se debe tomar una importante consideración, la responsabilidad política y social, porque al momento de ejercer la huelga, arma poderosa y de doble filo de los sindicatos, se debe ejercer en forma seria y sensata, para que el impacto de ganar de un zarpazo la tajada no sea un mal chiste para el resto, sobre todo si se trata de servicios públicos.

Tanto los sindicatos, los empresarios y el gobierno, deben acceder un poquito al sentido común, ponerse de acuerdo, para que los trabajadores no sean los que están con bombos y cornetas y se dediquen a trabajar en ambientes adecuados, regulados y fiscalizados.

Es necesario atender un acuerdo de responsabilidad sobre todo en los sectores públicos, los cuales no pueden detener la producción por una marcha general y peor si es un capricho político, si bien los trabajadores son eslabones subjetivos de suma relevancia para el país, se debe tomar siempre en cuenta que primero están los derechos del trabajador y luego está el pan con chancho y que finalmente el reemplazo no sea opción para un zarpazo.

 

Realizado por Equipo Revista PiojoChile

 

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