Tenencia responsable de mascotas: La familia no se vende

Tenencia responsable de mascotas. La familia no se vende

Tenencia responsable de mascotas. La familia no se vende

Las mascotas, hoy mucho más que antes, se han convertido para muchos, en una alternativa para agregar un integrante más a la familia

Los motivos y circunstancias son diversas, y según los pasares de la vida, algunas parejas optan por adoptar una mascota como el preámbulo y camino para los planes de futuros hijos, otros ya con familia, visualizan el amigo ideal para los niños y la posibilidad de educación para el trato de los seres vivos, los solteros por otra parte, como el compañero perfecto para sobrellevar la soledad y por ultimo las personas de la tercera edad para amenizar su vejez.

En el ambito economico, porsupuesto que as mascotas no son una excepción al libre mercado y como tal, los criaderos y las ofertas se han abierto espacio colocando en vitrina una gran gama de especies, tamaños y precios, en una sociedad que no da abasto para una regularización de la adopción, ni tampoco para una fiscalización de la tenencia.

A pesar de lo anterior, la adopción es la parte más sencilla de realizar, pensando en que lo difícil está anquilosado en la tenencia de la mascota, donde es imprescindible tener claro que la vida tiene imprevistos y como tal existen apuros económicos, enfermedades, embarazos planificados (y no), despidos laborales, entre otras circunstancias (más o menos importantes), donde al momento de pasar la cuenta, los animales son los primeros en ser expulsados del hogar.

En otros casos se debe tomar en cuenta que como seres vivos están afectos a enfermedades y por supuesto los pagos clínicos y cuidados en el hogar cambiarán, lo que nuevamente genera la discusión ética, y cuanto la familia está realmente dispuesta a pagar o hacer para recuperar al animal o mascota de turno.

Se debe tomar en cuenta que la mascota es un ser vivo parte de la familia, y el dueño tiene que asumir su responsabilidad, tanto individual como social, y entender que no se puede vender una mascota como un objeto material o una cosa.

También, se debe atender, que la responsabilidad no se delega como la autoridad o parte de la autoridad y que por tanto, la entrega de la potestad no debe estar bajo un ámbito económico, sino por razones de fuerza mayor que justifiquen el proceder para impedir que se produzca el abandono y se refuerce la tenencia responsable.

La cultura de lo desechable, también ayuda a este mal proceder, generando que el traspaso de la responsabilidad y la autoridad sea apoyado por una tranza económica, que si bien es cierto en la ética no tiene asidero y no es justificable, en términos prácticos se hace legítimo como vía de escape de cada dueño para solucionar problemas económicos al paso.

Por tanto, la adopción es una alternativa viable, moral y responsable, que impide el abandono o la venta como alternativas viables.

Entonces, ¿Qué hacer?. Algunos dueños responsables, optan por buscar una nueva familia que pueda adoptar y cuidar del integrante de la familia, ya sea por un tiempo o perse, donde lo importante es el futuro de la mascota.

Otra alternativa es buscar instituciones o grupos que se han creado a partir de las falencias del estado, donde los acogen de corazón y con los brazos abiertos para que estas mascotas encuentren un buen hogar donde pueda vivir y le puedan seguir entregando el cariño y amor que se merecen.

Las opciones anteriores, no conciben intención económica del sistema, ni menos ganar en la pasada como el proceder que el libre mercado ejerce, sino alguien que le dé una vida igual o mejor a la que llevaba, mal que mal es un integrante de una familia, y como tal se merece el respeto de quien lo adoptará como un nuevo integrante de una nueva familia.

En Chile, la tenencia responsable de mascotas no es tema, o al menos así la historia lo ha demostrado. No hay interés en regular, ni tampoco en orientar a los ciudadanos, a excepción de personas o grupos protectores que ven el sentido de familia y que se hacen responsables de una tarea que el gobierno no ha podido sustentar ni mediar.

Por otra parte, la moda de las mascotas también es un peligro, ya que el abandono de perros y gatos se está incrementando cada vez más, por la adopción de mascotas exóticas (hurones, iguanas, erizos, etc.), lo que en otros países se ha convertido en un problema que ha generado la apertura de instituciones mucho más especializadas para el cuidado en el abandono.

Mientras algunas personas han tomado responsabilidad, otras -por moda- han de tranzar en el mercado negro la entretención desechable, y que en muchos casos, después de un tiempo, se ven aprisionados por la mascota, por falta de tiempo, por no poder cuidarla en vacaciones, o por los altos costos alimenticios y médicos, lo cual hace complejo mantenerlos en casa.

El clasismo del tipo de mascota ha tenido asidero, respecto de las mascotas que se tienen, como es el caso del quiltro, ya abandonado muchas veces por el aburguesamiento de la sociedad y por la no regulación del estado para normar la tenencia.

Hoy la tecnología, como herramienta, también permite un control para que cada dueño pueda conocer el petigrís, posibles enfermedades o participación en el control de natalidad.

En otros casos la superficialidad da pie a intervenciones genéticas para crear la raza superior, -como dicen por ahí-, donde pierden el norte del sentido de la mascota convirtiéndola en un fetiche, en vez de vivir como parte natural de una familia.

Por tanto, la cosificación que producen algunos dueños de sus mascotas conlleva a un camino de una desnaturalización del ser vivo, dejándolo en el ámbito de lo material, perdiendo y ahuyentando todo sentimiento de arraigo a la familia.

También, hay que declarar que todos somos animales, especies distintas con dones distintos, pero animales al fin y al cabo, siendo la especie humana por cierto la más depredadora. No obstante, algunas personas han entendido que ese no es el camino y han cuidado a sus mascotas como parte de sus familia y no como una cosa desechable parte del consumo del mercado.

No existe una excusa que avale el abandono de un animal, a excepción de la falta de moral, educación y conciencia.

Y por supuesto en este ámbito vale la educación de los niños, para que ellos “cómo la futura generación”, aprendan a querer y respetar a todos los animales que viven en el planeta y no sigan el camino de la especie depredadora, que poco del don de la razón hace uso al momento de responsabilizarse por sus actos.

Malamente, se puede denunciar, ya que en el ámbito legal no se han precisado estos temas, donde poco y nada se puede hacer para procesar aquel que maltrata o abandona.

Por ahora, las falencias del poder legislativo, ejecutivo y judicial respecto a estos temas no dan pie a mejorar y por lo pronto, solo queda apostar a la construcción de una mejor moral y conciencia que permita que el voluntariado y los grupos de protección o comunidades a fines con responsabilidad social, acudan al rescate de las mascotas y eduquen a los futuros dueños, que con pobre apoyo del estado, logren convivir con las mascotas de forma responsable para que no terminen vendiendo a su familia completa.

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