Seres surfurbanos La mujer de las plantas y Buda

Seres surfurbanos La mujer de las plantas y Buda

Seres surfurbanos La mujer de las plantas y Buda

Ella es Bióloga Marina, Magister en Ecología, estudió en el norte de Chile. No son muchos los biólogos o ecólogos, son profesionales especiales, definidos, particulares, seres con expectativas y ciertos ideales medioambientales que exploran e investigan la flora y fauna (fundamentalmente marina por acá en el norte), que cruzan sus resultados con variables climáticas y oceanográficas, también alimenticias y geográficas, y son amantes de la naturaleza, de la aventura, del mar (obvio), de los animales, etc.

Ella es también sufista, y una raider en la ciudad,  un ser surfurbano que practica el bodyboard hace casi siete años. Es amateur, motivada, participa a veces en campeonatos locales, pero no vive de eso ¿Cuántos viven de lo que aman en Chile? Pero es parte de algunos ranking, pertenece a ciertos clubes y está en las listas de competición, no es la mejor, pero es top twenty.

Nunca estuvo mal; ha tenido calidad de vida, comió bien y no pasó frío en su niñez; creció en un hogar bajo techo en una casa grande, y hoy comparte un departamento. Pertenece a una gran y extensa familia, tercera o cuarta generación de ascendencia ítalo-francesa, pero de Chile, y son hartos; cada vez que un familiar llega a la ciudad, se reúnen todos a saludarse y comer, hacen pastas, se ven, se abrazan, llevan a sus mascotas y gritan.

De niña tuvo perros, gatos y pájaros; también tuvo buenos estudios, colegios privados y particulares subvencionados, gran educación, de la rigurosa y de calidad, al menos la que permitía el modelo; acumuló capital social, es educada, asertiva, crítica, y a veces tiene un genio del demonio; sus padres trabajan en el área de la salud, una crianza aséptica, limpia, esterilizada, de paredes blancas, amplios patios y lindo jardín, con libertades en un ámbito familiar donde todo se dice y nada se calla, donde nadie se queda sin hablar, pero donde igual surgen sendos problemas.

Es la primera de tres, todos bien, profesionales, con pareja, con trabajo. Ella transita los treinta y algo y le encanta celebrar su cumpleaños; aún no se ha casado ni a punto ha estado, no pololea o “anda”, aunque si tiene un “peor es nada”, que es hombre, que trabaja en la mar y surfea; no tiene hijos y no quiere tenerlos, pero si tiene sobrinos, y muchos primos. No es muy alta (y tal vez por eso entuba), es rubia, “caderua”, lindos ojos, gran carácter, de las que no pasa indiferente; de hecho, cada vez que se presenta, las miradas la siguen.

Hoy vive con dos hombres, compartiendo un departamento; tiene la pieza más chica, pero a pasos del mar, y así vive en la costa, en la playa, frente a La Punta, una ola clásica de una urbe playera de Tarapacá, ciudad pequeña pero pujante, con el peor sistema de recolección de basura, y que hoy disfruta del turismo y el auge minero, la sismología y el bodyboard.

Aquí despierta con rayos de sol todos los días (sí, todos los días), se levanta por las mañanas, luego de comer sale a correr olas casi siempre con amigas (todas estupendas), y a veces sola; acomoda su traje Maui & Sons, se esparce bloqueador Rayfilter, toma sus aletas Erizos, y agarra a su novio, su adorado y encerado bodyboard NMD Ben Player PP. ¡Local!

Come bien, muy bien, se preocupa; desayuna, almuerza y cena, combinando frutas y verduras, sin comer pan y rara vez carne; fuma marihuana de calidad, ve televisión, usa facebook y aromaterapia, sobreprotege sus plantas de interior y comparte con Gastón, el gato de un roomate al cual no le permite tocar sus veneradas plantas. Sale a trotar por las noches, es buena, no roba, no miente, no engaña, ve a su padre seguido y su madre la visita; ellos están separados.

Ella trabaja, (sí, también trabaja), y cada cinco o seis meses debe ir a terreno, sendos viajes a parajes desolados e idílicos, estando una o dos semanas en trabajo de campo; caminando, acampando, a bordo de lanchas o zodiacs, sacando muestras, observando animales, analizando la naturaleza, etc. Va con sus colegas, y mal no la pasan; trabajar no representa un martirio. Pagan, tarde, pero pagan bien, y alcanza para algunos meses; ella ha viajado, y conoce México, Perú, Hawaii, Brasil, Australia y Nueva Zelanda.

Sale los viernes, se arregla, se produce e invita a amigos y hace previas antes de partir a un local, un pub en el boulevard de la ciudad. Le gusta la electrónica, el psy trance, el reggae, la bossanova, se toma algunas cervezas y con suerte un vodka, baila mucho (tiene ritmo), conoce a las personas del lugar, se deja jotear, y cuando termina la fiesta, se va con su galán.

En un lugar del living, en el departamento, tiene un altar budista.

 

 Héctor Solórzano

Universidad Arturo Prat
Iquique
Chile

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