El Subdesarrollo y la Cultura no se pueden disimular

El Subdesarrollo y la Cultura no se pueden disimular

El Subdesarrollo y la Cultura no se pueden disimular

Lo vemos a diario en el entorno, lo escuchamos en el transporte, lo olemos dentro del apretujado metro, lo intuimos en el consiente colectivo. El desarrollo y la cultura no se pueden disimular.

En Chile, el discurso mediático respecto de la mirada: “en vías del desarrollo” se ha intentado difundir de sobremanera y posicionar al país como uno de los más cercanos respecto de Latinoamérica para alcanzar el paraiso del desarrollo.

Inclusive han instalado mediáticamente hace un un par de decadas discursos alentadores como el de los “jaguares de Latinoamérica”. ¿Que culpa tienen los jaguares?  A caso ellos ayudaran a cargar los problemas que viven a diario las familias esforzadas de menos ingresos. ¿A caso esos pocos que quieren otorgarse un seudónimo de poder sirve de algo?

Ese discurso como tantos otros nos idiotizan con ideas para que supuestamente los Chilenos entendamos que estamos por sobre el resto de nuestros hermanos latinoamericanos, viviendo una aventura con Alicia en el país de maravilla y siguiendo al conejo blanco, sin embargo hoy, estos discursso ya no funciona y pasaron solo a ser un chiste. A pocos años de tener un Papá Estadista, un Papá empresario y una Mamá tierna por vez consecutiva, los chilenos hoy no son convencidos con esa idea, pero no tan solo por un asunto aprendido que no ha dado frutos en lo tangible, sino porque hay problemas de arrastre que no se pueden ocultar bajo la alfombra.

Los problemas que existen, en su mayoría tienen un factor común: el abandono y el miedo, los chilenos han sido dejados de lado, mientras la política chilena juega al poder formando coaliciones y mejorando su capital social y económico, los chilenos van a trabajar en las mañanas con un mal servicio de transporte, las pensiones comienzan a apestar, los planes de salud se encarecen, las industrias arrasan las zonas agrícolas, a los pescadores ya no les queda que pescar y finalmente la educación está hecha un desastre.

Si hay que rescatar algo de todo esto, es que el chileno es aperrao y como tal se levantará, pero lo distinto de esta ocasión es que está levantando los brazos y los carteles físicos y virtuales como primera instancia y va a reclamar por sus derechos, las marchas son más seguidas y claramente no evidenciadas por los medios de televisión abierta, escritos y de radio en general, pero las personas siguen allá en las calles gritando, no tan organizadamente en algunos como rebeldía bruta para intimidar al gobierno de turno y poder llegar a poner los problemas en el congreso, pero es un comienzo y un buen logro para el poder de manifestación.

Chile en vías del desarrollo es un discurso tan anticuado como hace unos años “la transición a la democracia”, para emancipar estos dos tópicos anteriores se debe mejorar un montón de aspectos fundamentales en relación a nuestra cultura para que pueda adecuarse a los nuevos tiempos y aprehender una solidaridad social que sea real y no solo un discurso.

Porque la cultura no se puede disimular, ver a personas tirando papeles en la calle, pegando codazos para lograr su fin individual, gastando dinero en ofertas con su mente cosificada hablando sobre las cosas y no de sus sentimientos, porque no mira a la cara cuando alega, porque de atrás de la masa todos son choros, porque no da el asiento en el transporte, porque el que tiene el mejor auto es el más exitoso. Tampoco se puede disimular que el chileno pretenda celebrar cada situación con un buen asado, tampoco las 27 horas de amor culposas, menos los jóvenes voluntariosos que arman medias aguas, eso y un sin fin de actividades solapadas no se puede esconder.

El paupérrimo vocabulario del chileno convencional y su deficiente forma de expresarse, su nula cultura al momento de hablar con un extranjero y su afán por envolver con cariño al amigo cuando es forastero y alabar mas que a un compatriota.

Para entender que el desarrollo es alcanzable, hay que sacarse la venda de la economía de los ojos y pensar en el vecino del barrio ya casi extinto, pensar que todos los trabajos son dignos y por tanto merecen respeto, creer que somos capaces de lograr por nosotros mismos las metas que nos propongamos y que algunos no necesitan correr con mil personas para darse ganas y decir que lo puede hacer y lograr.

Cuando hagamos los problemas de Chile, nuestro problema, cuando la educación de los hijos sea impulsada y lograda en gran medida por los propios padres y la escuela un complemento. Cuando la educación alimenticia sea un compromiso de cada hogar, cuando lo material y tecnológico pase a ser una herramienta y no un accesorio estético, cuando el olor a pueblo deje de existir y se sienta el hedor a corazón chileno corajudo como claramente algunos lo tienen, solo ahí el desarrollo se dejara caer por si solo y no iremos en vías ni en camino al desarrollo como el discurso esperanzador facto.

Para ello y dicho lo anterior, se requiere un compromiso dentro de la amalgama cotidiana y desmerecida cultura y bonanza chilena, nunca es tarde y más temprano lo podríamos saborear, solo debemos poner la voluntad del corazón que emana en las fiestas patrias, cuando estamos borrachos, cuando nos sentimos culpables, cuando vemos sufrir a nuestros hermanos, cuando todos sin excepción por fin seamos Chile y actuemos como Chilenos.

Personas Referencias
Equipo Revista Piojo.cl Revisión: Equipo Revista Piojo.cl
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

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