Recuerdos del barrio post Navidad

Recuerdos del barrio post Navidad

Recuerdos del barrio post Navidad

Es inevitable que el recuerdo y la nostalgia afloren en navidad trayendo consigo imagines y hechos de aquellos barrios que hoy ya casi están extintos.

Hace un par de décadas la vida en los barrios formó a muchas familias de las que hoy viven en departamentos o condominios, algunas de ellas también se quedaron viendo como el discurso del progreso carcomería el barrio a través de la arquitectura y la construcción de bloques de cemento que adornarían las antiguas casas.

Los preparativos de la fiesta de navidad comenzaban con anticipación, se juntaba dinero con completadas o lotas para los regalos de los niños que se harían a fin de año, los pasajes de la manzana se adornaban completamente con luces y papel, todos los vecinos cooperaban con este fin, la idea era esperar la navidad todos juntos como parte de la comunidad vecinal.

La navidad en los barrios era todo un evento, se realizaban actividades durante el día 24 de diciembre para niños y adultos, el huevo duro, el tomate, la harina, los globos y el papel picado entre otros elementos ensalzaban como condimentos predilectos para los concursos.

Luego de un largo día de entretención se realizaba una once con una laaaaarga mesa que se componía de tablas y sillas artesanales normalmente de los materiales de la construcción, para cubrirla luego con manteles plásticos o manteles floreados.

Luego a la once normalmente se esperaba su platito con queque hecho en casa, pan de pascua casero, chocolate para los niños y para los adultos por supuesto cola de mono hecho en casa.

Finalmente llegaba el Viejito Pascuero con los regalos para que todos los niños del barrio tuvieran su obsequio y ninguno se quedara con las manos vacías, porque todos tenían los mismos derechos a la entretención y vivir el espíritu de recibir y poder entregar.

Toda la organización a cargo de la junta vecinal la cual representaba la idea de los vecinos del barrio que consistía en aunar esfuerzos para que todos y en particular los niños, vivieran una gran fiesta de navidad.

En lo individual cada casa o vecino también se alistaba para la navidad, los dueños de casa preparaban su banquete familiar y por supuesto el banquete para las visitas que llegarían a saludar y a compartir el saludo navideño luego de una entretenida tarde. Porque en Navidad todos los vecinos compartían unos con otros esperándose con algún vituperio cuando vinieran a saludar o bien para los niños y sus amigos del barrio.

También se prendían fuegos artificiales donde los gritos, bromas y alegría emanaban junto al ritmo de la pirotecnia que se vivía en aquellos tiempos, todo esto al ritmo de la cumbia de las casas donde compartían los vecinos y de pasaba se arrimaban con algún bailecito.

Las cenas de navidad se degustabas con pan de pascua, cola de mono, ponche de piña, durazno o helado, borgoña, etc,  adornaban la gama culinaria mostrando a los invitados dedicación y el esfuerzo sincero para disfrutar y engrandecer el espíritu. Todo lo anterior preparados paciencia y cariño con las manos de una dueña de casa.

Como no recordar la última pichanga de navidad donde era todo o nada antes de ir a ducharse y hacer los últimos preparativos, dicho sea de paso, para también estrenar la nueva pinta o percha que se adquirió solo para esta ocasión.

Sin embargo lo anterior ya casi no existe, ni el espíritu se ha logrado mantener.

Los grandes edificios con centenas de departamentos generan como efecto la desaparición de la convivencia vecinal, los condominios separan y estratificaron los tipos de familias quedando aisladas e individualizadas.

Y como consecuencia de la transformación habitacional, los niños redujeron su espacio habitual de la calle a la casa, adicionalmente la llegada de nuevas tecnologías y juegos electrónicos ayudaron de la mano a la transformación y el difuminado de la convivencia de los vecinos del barrios.

Es increíble como han cambiado los tiempos desde la vida de barrio vecinal y comunitario, a una individualización familiar abriendo regalos como si fuese el resultado del vómito de tanto comer consumo compulsivo.

Es cierto que aún existen barrios y practicas vigentes, también familias que con paz, austeridad y tranquilidad toman estas fiestas como se debe.

Pero como todos los recuerdos vividos quedan y es inevitable hacer comparaciones por muy odiosas que parezcan, aunque los recuerdos sigan vivos como recuerdos aprehendidos.

Solo apelar a la conciencia y a la reflexión para rescatar todas aquellas tradiciones y encuentros sociales que hacen del barrio o grupos vecinales una mejor sociedad, esto con el fin de revivir aquel espíritu perdido de Navidad tan manoseado y ensuciado al día de hoy, que no ha podido llegar directamente al corazón para que la sociedad de cuenta de un sano juicio razonable para su construcción sincera y solidaria.

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