Situación habitacional y terreno agrícola una mirada compulsiva

Situación habitacional y terreno agrícola una mirada compulsiva

Situación habitacional y terreno agrícola una mirada compulsiva

Haciendo un recorrido por la zona sur de Santiago específicamente por la comuna de Buin, converse con una pareja de ancianos en un fundo de cultivo, mi visita era por motivos de negocios, recorría el sector en busca de nuevos clientes, con ellos terminamos hablando de su futuro como trabajadores de la tierra y la pronta entrega del terreno que arrendaban para cultivo, por la venta que realizaron los dueños para crear condominios habitacionales, vi como unas maquinas talaban árboles frutales y quemaban otros sectores del mismo, un par de caballos atados a lo lejos y un par de trabajadores sacando lo que quedaba de la cosecha de papas de este año, vi la cara de tristeza de esa pareja de ancianos que habían dedicado su vida al trabajo de la madre tierra y ahora su incierto futuro los destruía emocionalmente, sin embargo tuvieron la tranquilidad y entereza de atendernos muy cordialmente, pero para mí, imaginando que podrían haber sido mis abuelos la pena que sentí fue abrumadora.

Tengo sentimientos encontrados con este tema, la expansión de la población y su crecimiento son buenos y debemos dar a nuestros descendientes un lugar habitable, por otro lado nuestro crecimiento en manera desmedida está destruyendo las fuentes de trabajo del sector rural, además de nuestras propias vidas al suministrarnos para consumo los productos que generan las grandes productoras e industrias agrícolas con sus costosas fórmulas de crecimiento y sus insanas maneras de maduración. Todo esto a raíz del desarrollo descontrolado de la población.

Las pestes, las enfermedades, los males del hombre, nacen con el hombre para detener su crecimiento poblacional, así, como el resto de los animales padecen de la caza de otros para controlar su población y estos de otros y así la cadena alimenticia está en función de la vigilancia de la natalidad, para los humanos el único control de natalidad y mortandad es el que nos suministran los factores antes mencionados sumado a las catástrofes naturales, incluso el mismo hombre participa ahora en el control natural. Somos seres desarrollados y pensantes que en nuestro avance creativo y evolutivo nos estamos haciendo prácticamente inmortales, creando vacunas para esto y lo otro, medicamentos para una u otra afección métodos de subsistencia que lejos de ayudarnos a conservar lo más sagrado que tenemos, la vida y la salud, nos están llevando como raza a la destrucción masiva de nuestros recursos, estamos en la cabeza de la cadena alimenticia gracias a nuestros conocimientos de salud, medicina y ciencias sumado a nuestra ambición de poder, pero en nuestros conocimientos y evolución las pestes y enfermedades ya no son una amenaza latente, podemos entonces descartarlas como controladoras naturales de nuestro crecimiento, por otro lado las catástrofes naturales están cada vez más predecibles, por lo que nos queda solo, el HOMBRE como auto control de natalidad, con sus guerras, asesinatos, y toda su locura, que es la única opción que tenemos de regular nuestra expansión territorial.

Volviendo al tema principal, nuestro camino a crear lugares habitables más desarrollados nos está llevando como aves al cultivo, desbocados comedores de recursos naturales.

¿Cómo consumidores Nos estaremos convirtiendo en una plaga?

Yo creo que sí, aun que deseo dejar en claro que no describo en esto al común de la gente, me refiero meramente a la industria habitacional del país, aquella que invade y destruye cuanta localidad, cuanto terreno a su alcance,  somos como un grupo invasor de lugares donde antes no existían población, como si fuéramos la desencadenacion de una condena celestial, no tenemos depredadores, somos adaptables y nos estamos masificando de manera indiscriminada, estamos comiendo cuanto prado, cuanto fundo, cuanta tierra encontramos a nuestro paso, creamos casas, industrias y edificios, mas casa y más edificios y luego carreteras para unir las nuevas urbanizaciones, construimos para venderlo todo a las nuevas descendencias, aquellas que heredaran nuestro consumo masivo de recursos, estas abarcaran más espacio más territorio, con el ritmo de consumo y expansión territorial que llevamos como sociedad, no tendremos terrenos de cultivo en el corto tiempo y con los años otros llegaran a mermar nuestro pequeño territorio, nuestro país se está convirtiendo en un gran centro urbano  expandiéndose a todos los rincones donde antes no existía más que siembras y bosques, y a la par el mundo está haciendo lo mismo

Nos enfocamos solo en conseguir dinero y más dinero para seguir comprando casas y más bienes, mientras más ceros tengan nuestra cuenta corriente mejor y más sociablemente perfectos seremos. Creamos curas para enfermedades, creamos el control de natalidad, inventamos maneras de mantenernos vivos y ahora hasta casi nos clonamos, somos animales pensantes que devoran todo a su paso “sin importar el futuro y sin importar el destino que dejemos a nuestros cachorros” sin importar cuánto recurso explotamos y cuando terminamos vamos por un nuevo lugar para seguir nuestra devastación desmedida del planeta, estamos a la deriva sin la peste como control de nuestro crecimiento, sacrificamos la vida por lo bienes y los recursos que el sistemita actual nos obliga, nos esforzamos por tener y vender, vender y comprar, comprar y consumir, consumir y explotar, nos gastamos la vida destruyendo cuanta naturaleza tenemos a nuestro alcance. Hemos creado el estrés la única enfermedad que nos puede detener en nuestro avance sin control aun que sea momentáneamente.

Como dijo el Dalai lama: “nos gastamos la salud para generar dinero y luego nos gastamos el dinero para recuperar la salud” una verdadera estupidez, haciendo de cemento y fierro nuestros campos, solo conseguimos morirnos antes y peor. Quien no se ha dado la tarea de preguntarse ¿por qué el tomate ya no es tan sabroso? Si cuando pequeño lo comía solo con sal, o ¿porque la yema de huevo no tiene ese amarillo? aquel que comías crudo con tu abuelo perforándolo a un costado, la verdad, la industrialización de los productos de consumo está modificando incluso los sabores de los tomates.

Me preguntaron ¿por qué la industria procede así?

No sé si mi respuesta es la panacea, pero sí creo que, somos nosotros y nuestro crecimiento poblacional, nuestra expansión territorial y nuestro desarrollo lo que “obliga a la industria” a expandirse y convertir en verdes billetes todo cuanto a su paso encuentra, provocamos en nuestra hambre expansionista y nuestra acelerada forma de vivir la necesidad de un consumo fácilmente alcanzable.

La evolución es nuestra manera de sobrevivir como especie dominante del planeta, desde los principios de la historia ha sido así y lo seguirá siendo, tenemos la necesidad como seres de crear, construir, destruís y volver a crear si nuestro progreso lo requiere, asimismo nos ha forjado el avance de nuestra humanidad y simplemente así seguirá, crearemos y nos adaptaremos a los recursos que tenemos a la mano, explotaremos las riquezas y nos preocuparemos de volver a recuperarlas de una u otra manera, como ya se hace en el estado con la veda de una u otra especie, necesitamos como sociedad expandir nuestros horizontes, no digo que no debamos crecer juntos con el mundo, no digo que no debamos cuidar a nuestra gente de las enfermedades, creo que como raza debemos evolucionar de la mejor manera, pero ¿a que costo? Espero no sea la respuesta a esto “la devastación” y urbanización territorial, más bien lo sea el equilibrio, como se propuso hace unos días en la junta de cop20 en lima un verdadero acuerdo, La Forestación, con lo que contribuimos como sociedad a dejar de ser una plaga de langostas que destruye todo a su paso.

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