El negocio de la limosna dinero sin Vergüenza

El negocio de la limosna dinero sin Vergüenza

El negocio de la limosna dinero sin Vergüenza

La limosna se ha convertido en una forma de negocio, puede ser evidente en la imagen estética de un mendigo, no obstante y al parecer ha cruzado transversalmente la sociedad solapando y sobrepasando la estética trivial que malamente la sociedad ha permitido y hasta naturalizado.

La limosna se entiende como una ayuda voluntaria que se entrega a una institución, persona, comunidad sin reciprocidad económica alguna, de hecho las comunidades religiosas han marcado valóricamente esta acción como parte de la vida.

En la Sagrada Escritura se les previno a los judíos enfocándose en la asistencia de huérfanos, pobres viudas, extranjeros sin hacer a un lado a los más necesitados.

En el Islam, existe una caridad voluntaria y la otra donde los contribuyentes a través del estado asisten a los  desfavorecidos.

Según San Agustín, Dar de comer, al que tiene hambre, de beber al que tiene sed, vestir al desnudo, dar posada al pasajero, refugiar a un fugitivo, visitar a un enfermo o un preso, rescatar un esclavo, sostener a un débil, guiar a un ciego, consolar a un afligido, curar a un herido, enseñar el camino al que se pierde, dar un consejo al que lo necesita y el alimento a un pobre no son las únicas especies de limosna, sino perdonar al que peca o corregir cuando hay autoridad para ello, olvidar la injuria que se recibió pidiendo a Dios que le dispense favores al que se la hizo; éstas son obras de misericordia que se pueden mirar como limosnas. Lib. de Fide, Spe et Charit. , cap. 72, núm. 19.

Hoy, a pesar del historial de bondad y voluntad de la caridad, los límites de lo sano y moralmente humano se ha visto trastocado en todos los estratos sociales, se ha tomado como una posibilidad para llevar a cabo planes económicos que sin sudar o gastar energías con trabajo y esfuerzo la vergüenza pide a gritos la humildad de un ser humano honrado.

Sabemos que el Chile de hoy no se caracteriza por su disciplina en el trabajo y por lo mismo en términos generales la cultura del Winner Chileno parece prevalecer ante las demandas y la construcción de nuestra sociedad, aquel chileno característico que parcha, que saca la vuelta, que alega por alegar, que es weno pa’l webeo, el del compadrito, el de los santos en la corte, el de los pitutos al por mayor, la del después lo arreglamos, el de cómo vamos ahí (CVA) y el del déjalo ahí noma’, porque el chileno de que es flojo, es flojo.

También sabemos que hay bastantes chilenos que se sacan la cresta para obtener unos míseros pesos que no corresponden o no condicen con el esfuerzo plasmado, es por ello que algunos ven en ello un dejo de injusticia y se les deviene en el pensar la frase típica, está mal pelao’ el chancho, porque en la recompensa y la desigualdad que se aprecia no se logra ver ahí lo justo, lo cual enloda toda voluntad y opaca finalmente el trabajo y el esfuerzo aplicao’.

Hemos visto como las personas o grupos afines piden a gritos condonaciones de deudas, pagos históricos tanto en educación como en salud, en vivienda y bueno la lista es larga, aunque en algunos casos sea flojera o justicia, en general el pensamiento es que al parecer las condiciones no están muy iguales ni se arreglarán y por lo tanto el pensamiento es; alego hasta que el estado se haga cargo o sino la arenga “no nos moverán” se viene.

Es que el roce entre la caridad y la justicia se sostienen en una línea delgada donde algunos personajes del habitar urbano no tiemblan en pedir limosna con dotes de actor teatral implacable, que al momento de elaborar una historia de pesadumbre para cautivar al pasajero invade con suspicacia la intimidad de la culpa social, el transeúnte a su vez no demora en entregar parte de sus esfuerzo monetario, adhiriendo a la naturalizada forma de negocio que ríe frente a su ingenuidad boba sucumbiendo ante el juicio moral del desposeído.

El Nuevo Código de Derecho Canónico: «Todos tienen el deber de promover la justicia social, así como ayudar a los pobres con sus propios bienes»

Ahora bien, lo curioso es que en estratos socioeconómicos altos se esté dando el mismo hecho, pero en condiciones solapadas, ejecutivas, de negocio, lo que es peor aún, en la política, donde los honorables encuentren un subsidio o limosna empresarial para justificar los medios sin transpirar una sola gota gorda.

El problema de lo anterior radica en que a diferencia de la limosna voluntaria queda atrapada por los fines fácticos del discurso y el manejo contable empresarial para engañar al sistema legal y por supuesto a la ciudadanía.

Y claro dentro de la cultura y sociedad chilena del Winner no puede faltar el sapo o sanguche de palta que le faltó la cuota necesaria para engullir con gula y seguir llenando su bodega de la riqueza y por tanto se destapa la olla y muere la gallina de los huevos de oro, saliendo a la luz pública todo himpas y comenzar a pelear como buitres por unas migajas más migajas menos, que a gran escala, pero limosna al fin.

Las fundaciones de caridad sustentadas en donaciones de empresas con los subterfugios de ayuda y supuesta responsabilidad social de las empresas han generado que la limosna pase a ser una posibilidad de lograr fines económicos o abrillantar negocios y no los fines sensatos como los de antaño, generando por lo tanto la confusión sobre los deberes de la responsabilidad social empresarial y los deberes de justicia.

Por último, la limosna se da con respeto, alegría, prontitud, secreta y con responsabilidad de todos, tantos de ricos como pobres, al unízonos debemos dar hasta que nos duela y no recibir hasta que no nos haga mella la vergüenza.

«El infierno está empedrado de buenas intenciones»

3 Responses to El negocio de la limosna dinero sin Vergüenza

  1. Heraclio abril 17, 2015 at 1:21 pm

    Piojo Chile nos lanza una hipótesis o una teoría, no lo se muy bien:
    Sabemos que el Chile de hoy no se caracteriza por su disciplina en el trabajo y por lo mismo en términos generales la cultura del Winner Chileno parece prevalecer ante las demandas y la construcción de nuestra sociedad, aquel chileno característico que parcha, que saca la vuelta, que alega por alegar, que es weno pa’l webeo, el del compadrito, el de los santos en la corte, el de los pitutos al por mayor, la del después lo arreglamos, el de cómo vamos ahí (CVA) y el del déjalo ahí noma’, porque el chileno de que es flojo, es flojo.
    No da las razones de tan aventurada hipótesis o teoría, pero en base a estas, ósea, consideradas ya una verdad hace una proyección más que peligrosa.
    Se podría deducir de que los chilenos, no se si todos, porque habla en genérico y no califica, lo traen esto en el ADN, o al menos algunos, los mendigos propiamente dichos, que de paso no he visto ni uno solo raza Aria, será que estos tienen una moral o estructura diferente, sería intrínsecamente flojos.
    Y con esta hipótesis y/o teoría como base, se da un argumenta rio, que sin tener seguramente los elementos que el tiene, a mí no solo me parece falso, si no peligrosamente especulativo e idealista.
    La clase alta, ni los políticos reproducen esta flojera; ella se organiza consecuentemente, como lo ha hecho siempre aquí como en la quebrada del ají, de acuerdo a una estructura mafiosa para robar Y/O compartir la plusvalía que produce el sistema. Un excedente que es el chorreo del imperio y el gran capital, para que sirvan de palos blancos o peor como sicarios políticos del sistema a nivel nacional y con suerte internacional.
    Este sistema es como es y nada tiene de que ver Hegel en su elaboración. Lo construye la explotación y apropiación de los unos contra los otros, hay algunos que se adaptan mejo y otros peor a ese estado de cosas y a los bandoleros y sicarios no se les puede llamar mendigos, no ofendamos a los mendigos .

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    • Piojo Chile abril 17, 2015 at 6:34 pm

      San Agustín, «El infierno está empedrado de buenas intenciones», Piojo.cl

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