El sufrimiento que esconde el proceso de la homosexualidad

El sufrimiento que esconde el proceso de la homosexualidad

El sufrimiento que esconde el proceso de la homosexualidad

Cuando se es pequeña o pequeño, solo se vive, se juega, se ríe, todos te abrazan, te besan, te llenan de amor, eres la promesa, el orgullo, eres ese pequeño ser que cumplirá las expectativas de la familia.

Mientras tú, solo juegas sin pensar en el mañana ni en lo que será “tu futuro”. A cualquiera llamas amigo, porque no tienes rencor por nadie en el corazón y cuando sufres, siempre hay alguien que te abraza e intenta que tu pena pase con un dulce de la tienda de la esquina.

Y así sucede, hasta que creces y notas que en algo eres diferente, no te gusta jugar con las mismas cosas que las demás niñas, prefieres los autitos que las muñecas o bien no te gusta -el compañerito- de curso sino -la compañerita-, pero tienes que hacer creer a todos que no es así.

Dentro de ti, no logras entender ¿por qué sucede?, debes luchar con tu mente que te crítica y te condena, además de la gente que te comienza a mirar extraño como diciendo -hay que llevarla a un psicólogo-, con la típica reacción que comienza a hacerte sentir anormal y que sigues ocultando todo año tras año.

Llegada la adolescencia, tienes que actuar mejor y hacerte la enamorada de cualquier chico guapo que te encuentre guapa y que aunque quieras como amigo debe ser -el amor de tu vida-, eso hace sufrir, para que la familia este contenta, se sienta orgullosa del -pololo- enamorado, ¿pero tú? hecha mierda por dentro!, no te dan ganas de hablar con nadie ni de explicar porque no le contestas el teléfono a ese -hombre que amas- o por qué andas triste o enojada el día entero e inventas dolores o lo que sea con tal de sacarte las preguntas de encima.

Prefieres mil veces estar con esa amiga, que fingir que amas y tener que hacerlo más o menos tres veces a la semana, vistiéndote y maquillándote sabiendo que te carga y que más encima se entere que eres más sencilla.

Y así pasan las noches, llorando cuando se apaga la luz, por que no tienes el valor de gritar y decir que a quien amas no es a aquel -súper hombre- con el que todos quieren verte sino, una mujer que cada vez que se te acerca, hace que tu corazón vuele.

Te sientes un error por haber nacido simplemente y cada vez que intentas decir la verdad, oyes un comentario que te destroza el alma, como por ejemplo -prefiero ver muerta a mi hija que lesbiana-, luego callas, aunque a veces sonríes, pero por dentro te destrozas!, y comienzan los rumores, -sales mucho con esa amiga- , -parece que no te gustara tu pololo- , -parecen mariconas tú y esa amiguita que tienes- , maricona!!, que palabra más fea!

Duele, pero ahí te quedas en silencio, cada vez sintiéndote más insignificante, más mierda, sintiendo ser más la vergüenza de la familia. Las lágrimas se acumulan desde que despiertas hasta la hora de dormir, que es cuando estallas como si cada una fuera un perdón por haber nacido.

Cada vez que suena tu celular, corres a responder a otra parte para que nadie escuche por si es ella  y cuando vez que es -el hombre de tu vida-, tu cara de decepción es cada vez más notoria y así, cada palabra, cada comentario te va matando poco a poco.

¿Homosexuales? -monstruos mejor dicho!-, es ahí cuando quieres gritar y decir -sí-, soy parte de esos monstruos, y pagaría hasta lo que no tengo por liberarme, porque le pierdes el sentido a la vida, ya nada te importa más que hablar con ella, porque es el único segundo en el día en que puedes sentir que eres tú y que no tienes que fingir nada.

Nadie se imagina lo que sufres, porque tienes que estar el día entero, semanas, meses! años! haciéndote la enamorada, para que la familia y amigos no hablen y no les des vergüenza, claro! ¿A quién le va a importar una mocosa que llore noches enteras, verdad?

Y cuando por fin te das el valor de asumir que eres diferente, que estas dispuesta a ser ese monstruo y que serás de por vida la vergüenza, debes pasar por comentarios tan hirientes, que te tuvieron al borde de verte colgada de una viga de tu pieza con tu cinturón, como -me avergüenzo de que seas mi hija- , -yo no crié una hija maricona- , -y yo que me admiraba tanto!, Dios me castigo la boca- , -ándate de la casa!! Ya no te soporto más!-.

Nada, anormaaaal po!, cosas típicas que, después se arreglan con un simple -es que lo dije con rabia-. Ahí, cuando lo cuentas, aun en ese momento lo haces como tímidamente, como pidiendo perdón, en algunos casos, solo obtienes la  -ley del hielo- en otros, -te acepto, pero no me traigas a nadie-.

Sonríes, eres feliz por las próximas dos semanas, por el solo hecho de haberte liberado, de haberlo contado, pero ¿qué pasa cuando quieres demostrarle el amor que sientes a la mujer que amas?, ¿cuándo solo deseas dormir abrazada a ella, ver películas, tomar su mano, reír, besarla o simplemente decirle -te amo-?, como lo hacen todas las parejas que tu familia considera “normales”.

Es ahí cuando llegas a la realidad y te das cuenta que si bien te aceptaron no tienes las mismas ventajas que tu hermano o hermana, primo o prima, que pueden llevar a su pololo o polola a comer o a quedarse en casa a dormir, tú no, porque eres diferente y lo hacen notar cada vez que pueden.

Y vuelves a sufrir, a llorar, a sentir rabia, pena, porque la realidad es que no te aceptaron, te conformaron, se resignaron y no te apoyan.

Duele, porque a veces sueñas con poder estar con ella un año nuevo o navidad, tomada de la mano o poder caminar por el centro y besarla, pero sabes que sería muy difícil que se haga realidad, pero pese a todo esto, pese a las lágrimas que se derraman y la impotencia que se siente, también es maravilloso poder tener una persona que enfrente contigo todo obstáculo, cuesta, sí, pero es una realidad.

Escribo porque quiero que más de alguien entienda que ser homosexual no te impide sentir que los comentarios duelen, que se sufre, que se llora de impotencia por no poder demostrar amor cuando se siente. No todos somos iguales, es cierto, algunos somos más sensibles, esa es toda la diferencia. ¿Es tan condenable amar?, juzguen ustedes, pero piense que lo narrado es una mínima parte de la realidad, el resto imagínelo.

 

Isaura Rojas Guevara

27 años.

Concepción
Chile

4 Responses to El sufrimiento que esconde el proceso de la homosexualidad

  1. zoey Redbrid enero 30, 2015 at 9:00 pm

    Excelente trabajo literario, mucho talento y que bueno que están dando la posibilidad de publicar este tipo de ensayos, espero con ansias el siguiente… Felicidades, me encantó.

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  2. natacha lefever febrero 1, 2015 at 4:44 am

    todo el reconocimiento para Isaura, sobrina que la vida me dio, no nos conocemos tanto, sin embargo, reconozco en sus palabras mucha valentiía y coraje, que no es poco decir, vaya que es de valientes y en su caso muy de mujercita, ser en vez de “parecer”, cuando hay muchos que sostienen una realidad de cartón, se casan, tienen hijos, y así obtienen un pseudo reconocimiento social, para ser validados como parte de la mayoría, que pobreza de espíritu la de ellos. Valoro en gran medida la capacidad de “hacerse cargo de lo que se es”, con todo lo que éllo implica, nada fácil por cierto, en el caso de poseer una identidad homosexual.
    un aplauso por todas las Isauras del mundo, que a pesar de lo díficil que es encarar este mundo discriminador, lo logra hacer dignamente. La palabra maricón tiene para mi mas de una acepción, pero por ningún motivo quiere decir homosexual.
    No por nada en la década de los sesenta se eliminó la homosexualidad como una patología psiquiátrica de la APA.

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  3. Jp febrero 4, 2015 at 12:01 am

    Mis felicidades amiga muy cierto lo que dice tu artículo me encanto y a la vez me identifico un montón yo pasé por uno de los casos que por ahí mencionas muchas gracias por compartir tu experiencia no sabes como me identifique con tus palabras un abrazo enorme y eso somos parte de los monstruos que quisieron mandar a las terapias y todo eso…

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  4. Luis Marchant agosto 12, 2015 at 11:20 am

    Excelente trabajo sobre este doloroso y no menos solitario proceso que pasan jóvenes por asumirse u otros viven toda una vida fingiendo, entre mas leamos sobre esta parte de la vida y sus vericuetos y disimulos, podremos comprender cuanto nos falta por ser mas humanos y solidarios y poder acompañar con nuestra cuotas de comprensión, y de buenos consejos, hay muchos anhelos comunes pero si algo nos hermana es que todos queremos ser felices, pavimentemos esta ruta donde todos y todas podamos transitar, y por lo menos aplaquemos la horrible soledad y silencio de estas fases, espero leer mas sobre esto, saludos y felicitaciones, Isaura.

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