La delincuencia y sus trastornos desordenados e inútiles

La delincuencia y sus trastornos desordenados e inútiles

La delincuencia y sus trastornos desordenados e inútiles

Las brechas económicas aumentan, la justicia arenga la puerta giratoria, la educación, la salud pública, el adulto mayor y la oportunidades para pasar una vida mejor no se ven prosperas o al menos pareciera ser que entre los grandes temas país solo se ve una nublada situación

A continuación uno de los tantos relatos sobre algunos hechos

Que rabia con los delincuentes y drogadictos angustiados de nuestro país, que lo único que causan a sus familias y su entorno  es dolor. Anoche, quizás por deporte, destrozaron el jardín de mi padre. Naturaleza, que lo único que ayuda es a embellecer nuestro cuidad y darle un momento de tranquilidad a un hombre jubilado que lo único que desea e terminar sus últimos años de vida de la forma mas tranquila y bonita en su hogar, sin molestar a nadie. Y ahora recién llegando a nuestro depa, nos hemos enterado, muy tristemente, que a nuestros vecinos les han robado su auto regalón, el cual para estos días no tiene valides alguna ,comercialmente hablando, su Peugeot del año de la cocoa, el cual había sobrevivido  a muchas marchas y desmanes del sector. Su dueña, sin duda alguna, estaba muy triste, era su bien más preciado, después de su familia. No lo tenía por su valor económico, sino más bien, por afecto y recuerdos… Como la entiendo… A mi tocomocho también lo tengo junto a mí por el significado sentimental que tiene.

Los delincuentes no miden el dolor que pueden causar en las personas y el daño que les hacen a sus familias y más aun, si estos daños son a personas buenas, no ricas económicamente hablando, pero que son personas de bien, que se han sacrificado toda una vida para tener una vida bien.

Con rabia e impotencia de vivir en este país ladrón, corrupto y de mierda

Solo asentir ante la rabia e impotencia. ¿Con que otro sentimiento una persona se podría manifestar ante los hechos de delincuencia que ocurren a diario?

Para innumerables víctimas u observadores, son inaceptables las distintas formas de actuar de los delincuentes y por cierto que es inaceptable, sin embargo el tema es por decirlo de un modo simple, complejo.

Los casos anteriormente relatados refieren a un tipo de delincuente que en su mayor parte yace como drogadicto, de barrio marginal, que pretende adquirir dinero fácil al paso, preso de su angustia, sus traumas, su entorno desafiante y precario, que pide a gritos reventar con ira contra lo que el no pudo tener y que de pronto la injusticia que en su percepción no para de resonar como bombo de barra brava.

Por ningún motivo se justifica la delincuencia, pero en este caso es solo un producto del desarrollo de la sociedad que hemos construido entre todos, por aquellos sistemas que rodean nuestro entorno.

El Sistema Educacional por su parte no logra alcanzar a los niños de barrios marginales, no logra inyectar la lectura ni opciones de mirar más allá de los límites de su barrio, la educación que cercana al barrio se pronuncia solo tienen precarios niveles de calidad y por tanto el esfuerzo que realizarán es bastante comparado con los resultados, porque no solamente se trata de estudiar, se trata de ir al colegio con la voz del barrio que grita en el oído día a día diciendo que no seas alguien más, que te rindas que todo el sistema está arreglado para los ricos y que por haber nacido en esta pocilga tu futuro esta trazado.

No basta con enseñar a leer, no basta con enseñar a escribir, hay que hacer mucho más para que el destino del candidato a delincuente se vea truncado y pueda caminar con voluntad en aras de ser una persona de bien para la sociedad.

El sistema de Justicia Penal Chilena tiene instalado un concepto de libertad erróneo, el delincuente utiliza la justicia como una escuela para romper reglas en la ciudad y se fortalecerse dentro de ella, los programas de gobierno no apuntan a una reinserción laboral, se enfoca en duras penas que finalmente no son aplicadas.

La capacidad carcelaria está saturada, en precarias condiciones y diferenciada entre los delincuentes de cuello y corbata, derechos humanos, militares  y el que roba una gallina o viola a un bebe.

Para que el sistema penal funcione, primero debe entender el concepto de privar la libertad, la estadía en la cárcel debe ser un centro de reflexión, estudio, trabajo y desarrollo del espíritu lo cual para estos tiempos pueden estar muy lejos, si se entiende que ni siquiera fuera de la cárcel se llevan a cabo.

El Sistema de Salud no da las garantías, ya casi no es un derecho ya que las condiciones económicas han distanciado al ciudadano que no tiene los recursos para cuidar de su salud, es un desprecio y golpe fuerte de desigualdad ante la idea de morir por alguna enfermedad que le aqueja.

El Sistema de Transporte entrega el mensaje de despreocupación de la multitud y maltrato con que el Estado acoge a sus ciudadanos entregándoles un mal servicio para ir a sus trabajos, trabajos que les remuneran para vivir y pagar los impuestos que no se parecieran utilizar para mejorar la calidad del transporte, un circulo cojo por decirlo menos.

Los medios de comunicación, alimentan y ensalzan aquellos discursos políticos de aquel desposeído y discriminado que por otra parte obnubilan y nublan realmente lo que las nuevas generaciones tendrían que venir a criticar y generar una opinión propia de la realidad y no una realidad acomodada del negocio del entretenimiento.

Las instituciones en su totalidad parecen no estar dispuestas a ceder un centímetro para mejorar todo lo anterior, si bien el país no es lo que era antes, es verdad, pero se requiere mucho más que eso para rebasar la constante y chata tendencia que parece de mantención y no de aumento de la calidad de vida, algo así como un avance repleto de placebos cubriendo el faltante.

La delincuencia a su vez y con sus bemoles ha cambiado conforme a su entorno que lo cubre, antes se robaba por necesidad y con respeto a sus pobladores o cercanos, hoy la frialdad, el aumento de la droga a provocado que el robo sea violento en ocasiones con muerte y sin cuestionamiento alguno, se roba descaradamente a su compañero a su propio pueblo precario, se roba con odio, con desenfreno, con angustia, con rebeldía y si no se roba, entonces se destruye, se daña, se destroza.

Ya no es solo aquel sistema capitalista que margina donde el delincuente atacaba a las entidades financieras, locales de comida rápida del mundo gringo o la propiedad pública.

Hoy se destruye también lo privado residencial, casas que no tienen nada que ver en su conflicto interno, personas de trabajo, se les roba a ancianos que con su precaria pensión intentan vivir de manera digna, se destruye todo lo que venga en gana a su paso sin mirar más que su propio ombligo con sus bulladas orejas llenas de las injusticias de su entorno.

Irrisoriamente la justicia actúa de manera justa ante sus injusticias con su precaria capacidad para remediar lo que ha sembrado.

Finalmente la impunidad del sistema judicial también da garantías para volver a delinquir, los registros e historial del delincuente crecen y los trabajos le niegan la entrada al sistema laboral, todo lo anterior solo se genera que el camino del delincuente sea un mayor abono para más delincuencia.

 

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