Clientelismo solapado el Compadrismo Chilensis

Clientelismo solapado el Compadrismo Chilensis

Clientelismo solapado el Compadrismo Chilensis

Desde el conveniente asidero moral partidista, hasta “haceme una gauchaita”, el clientelismo en su formalidad y en el compadrismo cotidiano, al parecer se han institucionalizado en el proceder político, en la carrera electoral y en el desarrollo del ejercicio legislativo.

Hay que zanjar que el clientelismo político está dado en el contexto de intercambio de favores fuera del marco correspondiente a su labor, donde el cargo político puede mediar con los intereses públicos y privados con la finalidad de sembrar el apoyo en términos de elecciones en el momento dado.

La asignación del poder del cargo político proporciona una motivación personal, la cual puede perjudicar en la votación y labor de legislar, influyendo dentro de sus pares y por consiguiente puede afectar las decisiones de quienes no estén de acuerdo con el sistema de favores, perjudicándolos de ser necesario para que la cadena de favores tenga éxito.

Una vez instalada la conducta, el sistema bipartidista actual adhiere a un mejor funcionamiento de la cadena de favores con su estructura conocida, haciendo que las mismas caras de conocidas familias puedan actuar con tranquilidad, esto por su forma de actuar duopólica, logrando que las minorías políticas permanezcan en la marginalidad.

El bipartidismo por otra parte, es fortalecido por el mismo desvanecimiento de la ideología de ambos sectores, los cuales apuestan a la misma masa electoral bajo el ala del binominalismo que juega en el sistema de votación.

Por tanto, la tercera variable dada por las fuerzas sociales son las llamadas a interrumpir con las representaciones desde el mundo obrero, desde la educación, de las juntas vecinales, movimientos sociales o clases subalternas.

No obstante, sabemos que el compadrazgo y la amistocracia están cuasi impregnadas en la sociedad chilena, trazando desde el sector público al privado, lo vemos día a día en las empresas donde los amigos de amigos hacen uso de cargos e influyendo en decisiones para salir ileso o sacar partido.

El famoso CVA (ComoVamos Ahí) da directo en la jugada para sacar la tajada del momento, que pone en juego el interés personal para ganar en la pasada, precipitando muchas veces en el interés propio ignorando el daño que produce al del lado, a ese tonto que no quiso jugar, al que no compone el círculo del compadre ni de la amistad, al que no adhiere al aprovechamiento.

Sin ir más allá, en el ámbito de la especulación –caben muchas dudas sobre el cuoteo político y las mensualidades de los cupos llenados, como cuasi temporeros entregando el diezmo a aquellos que aportaron en la ocupación del cupo público-

La jugada política hoy está dando para todo y precisamente porque el clientelismo y la duopolio político a permitido que la apuesta sea la conservación del poder por sobre la necesidades del país, cuya solapa del compadrismo esconde la ganada mientras a bombos y platillos se presentan los dudosos avances como sociedad por parte de la autoridad política de turno.

La sospecha de cada implementación de algún proyecto de ley, reforma y políticas públicas emana la duda respecto de cual sería el fin último ya que por cada pasada se cree que en el subsuelo está corriendo más agua de la que debiera.

También hay que pensar que las figuras políticas se han sentado en el sillón político durante más de cuatro décadas, lo que ha producido que el funcionamiento del poder sea un juego de niños, un juego sabido, aquel que dentro de la legalidad se mueve fluido acompañado del conocimiento de la legalidad que ellos producen.

Este sistema y modelo prácticamente constituido, instala finalmente la red necesaria para sustentar al poder político, disminuyendo la Ética en la cadena a su mínima expresión, lo que desentona la moral social y desencadena toda la subjetividad de lo que funciona dentro de la ley y que no está regulado quedando  en el ámbito de la impunidad.

Peor aún, la impunidad se anula en la cadena con la creencia de legitimidad, vale decir, la red naturaliza la creencia de la forma de ejercer y trabajar a tal grado que las acciones de los que componen la red siente la libertad de sentir que es la forma adecuada y hasta ética de hacer las cosas.

Por esto, es tan relevante que junto a la regulación del Nepotismo y el trafico de influencias, se ejerza una condición legal que pueda disminuir y reparar en la normalidad del proceder, refundando la Ética y destruyendo el Clientelismo constituido.

 

One Response to Clientelismo solapado el Compadrismo Chilensis

  1. Pingback: Revista Piojo.cl Resumen 2015 - Primera Parte de 2 | Revista Piojo.cl

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Revista Piojo.cl

Acerca de…

Revista PiojoChile está compuesta por una red de colaboradores con opinión, orientada a generar Conciencia Social a través de escritos urbanos.


Sitio Principal Piojo.cl
Twitter @PiojoChile
Pagina Facebook
Grupo en Facebook
Pagina en Google+
Canal de Youtube