El desvanecimiento ideológico de la Clase Política

El desvanecimiento ideológico de la Clase Política

El desvanecimiento ideológico de la Clase Política

Desde el fervor de las militancias con su conjunto de ideas, hasta la dinámica de las influencias que ejerce el coágulo de la clase política, que parece terminar con los enemigos en el discurso político, pero amigos instrumentales en la realidad.

Tras el enquistamiento de las familias políticas en el poder, la ocupación y la expansión de sus nuevas generaciones ha derivado en distintos sectores políticos, donde al parecer las distintas ideologías se perciben desvanecidas ante  la ciudadanía, diluyéndose por el interés partidista que encalla en el poder político.

La ideología se compone de aquel conjunto de ideas que pretenden colorear la realidad de los sistemas existentes que caracterizan la sociedad, con auspicio de la cultura, la política, la economía, la tecnología, la religión, etc. En algunos casos con ideas conservadoras, en otras radicales o revolucionarias, todo lo anterior, con el fin de propia transformación o conservación de la realidad afecta.

Por tanto el balance de las ideologías se dispone a presentar la realidad en dos frentes: Por un lado, la crítica hacia la realidad en base al conocimiento y su aspiración a distintos sistemas reales, alternativos o ideales. Por otro lado, el sentido de atraer lo más cerca posible el sistema real, ideal o pretendido.

Por consiguiente, estas ideologías afectan a una diversidad de grupos afines, donde cada quien construye su forma de ver la realidad a través de su origen, experiencias que presentan una realidad para mostrar o instalar en las masas una suerte de hegemonía ideológica ante los otros grupos y sus ideologías.

También es cierto que la realidad es construida en base a los ideales instrumentales de cada grupo y por tanto en algunos casos se puede producir un falseo de la realidad, ejerciendo una forma de violencia y de dominio a través de una comunicación distorsionada que actúa bajo el prisma partidista y no de los intereses comunes de la sociedad.

Para ello, una de las formas en que los grupos ideológicos establecen diferencias o desprestigio sobre otras ideologías, paradaogicamente es  llevando a cabo discursos orientados a relacionar un grupo ideológico con autores o conocimiento que estén en conflicto con la aspiración social, utilizando un discurso comunicacional defectuoso  para instalar en la población un desinterés del grupo en cuestión, relegándolo a un sitial de grupo ideologizado, con el fin que la ciudadanía sienta un desarraigo partidario y que tome en cuenta en su defecto que un grupo ideologizado es dogmático, ahuyentando la flexibilidad de pensamiento y cabida de nuevas ideas.

Para nuestro país, en las últimas dos décadas, “post dictadura” o “retorno a la democracia”, ambos sectores políticos levantaron partidos y militancias para la construcción de su participación para la construcción de las nuevas reglas del juego.

La conformación de partidos políticos de derecha dio cabida a un espacio en su sector político a fin, donde se levantaron militancias bajo los pilares: religiosos, económicos y populares acorde a los tiempos, donde el conjunto de ideas marcaban el discurso conservador y populista muy de la mano bajo las circunstancias que vivía la ciudadanía en esos momentos.

En el caso de los movimientos radicales de oposición, fueron quienes recibieron el golpe más duro e ingrato, porque después de una larga y fuerte lucha, lo que quedo en el consiente colectivo de la población, fue que a través de los voto de los ciudadanos y su participación en las urnas se pudo derrocar la dictadura.

Los partidos de izquierda tomaron distancia de los movimientos más radicales y se acercaron al dialogo político, siguieron abriendo las militancias para constituir la desarmada democracia y continuar con las ideologías izquierdistas acompañados por el conocimiento y teorías de movimientos democrático izquierdista y el legado originario que provenía de la iglesia que constituyó el país en los comienzos de nuestra historia.

Aquella ideología que auspicio a los partidos de derecha con ideas de carácter  tecnócrata, economista, religioso, no reviste fortaleza ni fundamento sólido para sostener un grupo a fin.

Por otra parte los partidos de izquierda, aquellos se reafirman con la ciudadanía con el discurso de los temas sin resolver post dictadura, legitimándose en el poder como buscadores de la justicia.

El desagravio de la ciudadanía respecto de lo que deslindan estos partidos no hace juego con las imágenes de una economía con una gran brecha social, un descredito de la iglesia tras los actos aborrecibles y la tecnología al alcance de todos, por tanto no parecen ser aquellas ideas que en la actualidad en su conjunto soporten un conglomerado fresco o con alternativas de cambio ni menos intenciones de modificar el modelo.

Las brechas de desigualdad, equidad, accesibilidad en arias de salud, educación, trabajo, vivienda, calidad de vida, justicia, etc, ha provocado que la ciudadanía perciba cada vez más la injusticia social y un sentimiento de impunidad.

La clase política esta desprestigiada y mientras aquellas ideas de sectores políticos se desvanecen con hechos que agreguen más carbón en la hoguera, los partidos cada vez más se debilitan perdiendo legitimidad.

Cuando se produce este desvanecimiento de la ideología en ambos sectores partidistas, se comienza a vislumbrar la cercanía de cada uno de ellos hacia su oponente, porque sus problemas son iguales en lo económico y en lo instrumental,  por tanto la justicia como autónomo y la sociedad con el sentimiento de impunidad cruzan transversalmente a toda la clase política

Todo lo anterior es el resultado de dos décadas de Nepotismo y Clientelismo de un duopolio político, los límites de cada uno de los partidos tanto de izquierda como de derecha convergen en una fusión de horizontes, como la figura de las matemáticas cuando las paralelas se juntan en el infinito.

El descredito de la clase política ha terminado en una crisis de ideología, donde los pilares que construyeron cada fuerza política y les permitieron desarrollarse y legitimarse se ha desarraigado de su origen, priorizando los intereses personales y partidistas a fines y no el de la ciudadanía.

 

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