Un despertar pulsionado de aquel que no tiene el control de su vida

Un despertar pulsionado de aquel que no tiene el control de su vida

Un despertar pulsionado de aquel que no tiene el control de su vida

Al parecer el que duerme ha extraviado el control de su vida, aquel extravío podría nublar las aspiraciones de sus deseos y voluntad de la tan esquiva felicidad.

El camino de la vida propone mediaciones de interacción simbólica que crean un constructo para tomar la decisión de aceptar y no construir el habitus, sin embargo el sentir anómico se ensaña con las pulsiones que revolucionan su despertar.

No solo es el intimo sentir, sino también el que proporciona la familia y por ende la sociedad como el tótem que impone la figura de la autoridad, autoridad que en tanto sabiduría se proyecta en liderazgo social, tal que esta es observada desde la niñez, la juventud y la adultez, mediando y poniendo en cuestión la validez y veracidad de esa autoridad a fines.

La develación del conocimiento adquirido hace un llamado a dormir o a la quimera mecánica de la vida o por otra parte el cuestionamiento que produce incertidumbre y miedo al desconocido resultante que presenta la sociedad en su avance.

Este resultante por lo demás podría ser un juego de masas que por si mismo podría llegar a establecerse como “uno del montón”, como solo un actor de esta gran obra que perfila, desproporcionan y retiran los defectos estéticos que en ocasiones resuenan incomprensibles, es hora de empezar a conocernos.

La alternativa de la racionalización sin duda ha catapultado el despojo del sentir humano, tal como la cuchara nos aleja de la comida y de nuestras manos, tal como la cosa nos aleja de del otro humano, pero aun así seguimos con el medio tecnificado en busca de la verdad que liberaría nuestra culpa llevada por milenios.

La naturaleza bajo la concepción de nacer, crecer, reproducirse y morir como el despertar de un sueño profundo, después de un largo implicatorio de materialismo histórico no sería a fin ¿negarse a si mismo, terminar de cargar la culpa y sacrificarse?

Sin embargo la atracción por seguir explorando en la dirección de la verdad es incesable e incansable, aun así es un sueño profundo, si entendemos el abrir de ojos como un estado cuasi inconsciente.

El despertar no atiende ni al más ni al menos docto, ni a un nivel de división del trabajo, ni solidaridad, ni menos un alienado materialismo histórico, solo atiende las esencialidades más humanas del conocerse.

Entonces ¿Porque no despertar cuando la intersubjetividad se hace presente y los candidatos para una acción comunicativa que soslaya a viva voz que existe una posibilidad y probabilidad de no pasar la vida dormido con los ojos abiertos viendo como el entorno se burla de su impertérrita movilidad?

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