El olvidado plebiscito de 1989

El olvidado plebiscito de 1989

El olvidado plebiscito de 1989

La alegría nunca llegó y al parecer por algo más que voluntad política. Unos meses después del plebiscito de 1988, tanto izquierda, derecha y dictadura militar tienden la mano al acuerdo que perpetuaría el sistema neoliberal.

Luego del plebiscito de 1988 y al cabo de ocho meses, la concertación rechaza el 2 de mayo la primera envestida para una reforma constitucional a la reciente constitución de 1980, de la mano del ministro del interior Carlos Cáceres Contreras tras ser presentada 4 días antes (28 de abril) ante la ciudadanía a través de los medios de comunicación de la época, esto como ante sala del término del Gobierno Militar.

El 31 de Mayo, en un segundo apronte comunicacional, Augusto Pinochet da a conocer el proyecto que costaba de 54 reformas a la constitución de 1980, con la aprobación de la Concertación y los partidos políticos a fines.

Más tarde fue convocando a Plebiscito el 15 de Junio, oficializando su ejecución para el día 30 de Julio.

La noche del 30 de julio Augusto Pinochet menciona lo siguiente «los chilenos hemos dado una nueva demostración al mundo de nuestra madurez cívica y sentido de responsabilidad patriótica» «nos comprometemos solemnemente ante Dios y ante la Patria, en respetar y hacer respetar la Constitución de la República que hemos generado y que el pueblo chileno, en dos oportunidades, ha ratificado mayoritariamente», expresando claramente y entre líneas lo que sería la realidad perpetuando la constitución del 1980 hasta la actualidad.

A partir de este plebiscito es donde la Concertación y sus respectivos partidos por la Democracia llaman a todos sus militantes y hacen presente a la ciudadanía la acción mediante, para que el plebiscito obtenga la Aprobación requerida respecto de las 54 reformas constitucionales que se habían conversado a puertas cerradas, con integrantes de Renovacion Nacional, encarados de Pinochet y Aylwin y compañía.

Cuya Comisión de Renovación Nacional que estuvo integrada por: Enrique Barros, José Luis Cea, Oscar Godoy, Carlos Reymond, Miguel Luis Amunátegui y Ricardo Rivadeneira, mientras que los miembros de la concertación, entre ellos: Carlos Andrade, Francisco Cumplido, Juan Enrique Prieto, Alonso Veloso y José Antonio Viera Gallo, Ricardo Lagos.

En la práctica los partidos políticos de la Concertación llamaron a votar “Apruebo”, generando que el Partido del Sur y  el partido Socialista llamaran a votar por el “Rechazo” y por ultimo el MIR, y el partido Comunista llamaran a “Anular” el voto.

Para comunicar el plebiscito y acorde a las funciones de orden democrático, se produjeron anuncios a través de los medios de comunicación, dejando una franja de 40 segundos entre de comerciales, tiempo suficiente según la coalición izquierdista para que el ciudadano entendiera que tenía que “Aprobar” y por supuesto darse por enterado.

Los resultados finalmente hablaron por si solos de “Apruebo” 6.069 440 con un %91,25 y “Rechazo” 581 615 con un %8,74,  Nulos 324.283 con 4,58% y finalmente “Blancos” 106.741 con un 1,51%.

Con esto y a partir del 30 de julio de 1989, el apoyo de la Concertación se asentó en el sillón del legado de la dictadura, se abrigo al pensamiento económico haciéndose parte del sistema neoliberal, perpetuando y sellando de este modo el pacto producido en un mes ajetreado donde las ideologías y negociaciones quedaron entre unos pocos con un plebiscito casi sin recuerdos para la ciudadanía.

Esto generará el cierre de las puertas a la transición y lo que quedará, será simplemente una perpetuación del sistema económico cerrando la esperanza de la alegría que en el discurso que nadie pudo bajar luego del plebiscito de 1988 y que sin dar cuenta se mantuvo en el tiempo con los placebos del modelo económico neoliberal.

A su vez se legitimó el sistema modelado por la constitución de 1980 y su modificación en 1989, apoyada por la Concertación, cerrando también tanto ética como moralmente la posibilidad de cambiar la historia adhiriendo y sucumbiendo a la hegemonía de la aristocrática y oligarca chilena como lo ha sido en toda nuestra historia.

Adicionalmente, los servicios neoliberales hacen su parte, el crédito y el consumo se validan, ganando terreno entre los sectores marginales y pasan a formar parte de la vida cotidiana, por supuesto estando en linea con la coherencia del discurso y las medidas económicas, sociales y comunicaciones sucedidas por los gobiernos de la Concertación.

Bajo estos hechos, la ideología partidista antes su negociación, queda desvanecida y atrapada alimentando el modelo neoliberal de la constitución legada y por consiguiente repercutirá en que los servicios públicos de la sociedad como la previsión, salud, educación sean privatizados y pasen a ser legislados, regulados conforme a leyes y normas del mercado acusando recibo de las reglas del juego de 1980 y 1989.

Pinochet en octubre de 1988 dice, “un avance progresivo en la aplicación del ideario e itinerario constitucional trazado”. Claramente lo que realizaron todos los gobiernos que sucedieron.

En la práctica, aunque en la modificación de 1989, la Concertación acepto aumentar los quórum a 4/7 y hasta 2/3 para cualquier cambio constitucional, era posible lograrlo con mayoría absoluta en el congreso, lo cual tanto Ricardo Lagos como Michel Bachelet la tuvieron en sus gobiernos en las dos cámaras, sin embargo y pudiendo haber desmantelado la institucionalidad económica, no lo hicieron.

¿Entonces, existió realmente una transición, básicamente sepultada desde sus inicios validando un sistema liberal en conjunto, quemando las posibles ideologías al paso? La respuesta es No!

Por tanto, el camino para una verdadera transición y volver al punto de partida, y que por primera vez en la historia de Chile, la hegemonía aristocrática no pase por encima una vez más, es necesario la participación del pueblo, del Demos.

Sin bien, en la actualidad el país ha sufrido transformaciones con su actor social, es necesario también que el Presidente de la República pueda avanzar a una Nueva Constitución sin pensar solo en un arreglo entre los poderes coexistentes del Estado, sino es abriendo el camino hacia la participación ciudadana.

Por tanto, la transición no podría sino comenzar con el camino de una Asamblea Constituyente, con la preparación acorde a un movimiento que pueda explicar en su extensión los significados a lo largo de todo el país, con el fin de devolverle al país su esperada democracia y su verdadera y anhelada alegría.

Personas Referencias
Equipo Revista Piojo.cl Revisión: Equipo Revista Piojo.cl
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

3 Responses to El olvidado plebiscito de 1989

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  3. Francisco Velez abril 7, 2016 at 2:41 pm

    El Partido Socialista Chileno que era un partido creado por la derecha llamo a votar rechazo y antes pedia anular el voto, despues apoyaban a Francisco Javier Errazuriz esos nunca fueron socialistas de verdad.
    La constitucion reformada era menos mala se acabo con el articulo octavo y con el fin del exilio.

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