La realidad de la Catástrofe en Chañaral…no siempre alcanza para todos

La realidad de la Catástrofe en Chañaral...no siempre alcanza para todos

La realidad de la Catástrofe en Chañaral...no siempre alcanza para todos

La historia de nuestro país, nos enseña que somos un pueblo de memoria frágil, con ineficiencias y descoordinaciones, que se repiten a cada catástrofe que nos pasa y en cada gobierno de turno

Al parecer la lección aprendida será cada vez más difícil de aprender.

De los errores, no se aprende (nueva máxima del gobierno de turno)

Los hechos declarados por la ONEMI, en las primeras horas del aluvión de agua lluvia y materiales diversos, que afectaron con fuerza a las localidades de Diego de Almagro, El Salado y Chañaral, para variar, fue confusa y poco práctica. Los hechos concretos, presenciados por toda nuestra comunidad, eran claros: lluvia copiosa y aumento de las crecidas en las quebradas de cada localidad, que daban la alerta de que podría pasar algo, como dicen nuestros viejos queridos, algunos de los cuales, ya no nos acompañan.

El Informe preventivo que entrego la Dirección de Meteorología a la ONEMI, era claro, debía ser emitida una alerta preventiva, ya que se estimaba que las lluvias que caerían entre los días 25 y 26 de Marzo de 2015 en la Segunda y en especial en la Tercera Región, serian de magnitudes no vista ni previstas, y que en consideración a que la lluvia podría superar los márgenes históricos, incluso llover más de 30 mm, lluvia que se acumula en los últimos 4 años, en el desierto más árido del mundo, podría eventualmente generar otras dificultades.

Sumado a ello, la cota barométrica, indicaba que podría comenzar con lluvias a la altura de los 4.500 m.s.n.m., vale decir, a esa altura geográfica, el agua nieve se convertiría en agua lluvia, que para personas con conocimiento técnico e hidrográfico, significaba que las quebradas tendrían crecidas abruptas y que al agua al acercarse a las zonas costeras, aumentaría su cauce. Resultado, se hizo caso omiso a dicha información y de alerta preventiva nunca se supo.

Si recordamos los trágicos hechos de aluviones anteriores en otras localidades de nuestro Chile querido y el lamentable tsunami del 27 de Febrero, queda claro que la ONEMI, hasta la fecha, no sabe qué hacer con las alertas tempranas y no es capaz en los intermedios de tener una orgánica robusta, que permita enfrentar las crisis y evacuar a las personas de las zonas que puedan ser afectadas, por los distintos fenómenos climáticos y naturales que nos seguirán pasando.

Lo que más duele, por estos errores de interpretación y baja importancia, cometidos antes por el SHOA y ahora por la ONEMI, es que nuevamente, tenemos muertos y desaparecidos, que así como en la Dictadura del infame Pinochet, jamás sabremos de ellos, y el dolor seguirá en nuestro pueblo, nuestros queridos pueblos mineros de Diego de Almagro, El Salado y Chañaral.

La culpa es de otros, no de nosotros (máxima ocupada por la ONEMI y el SHOA)

Así es, recordados son los juicios de las tragedias del  27 de Febrero, del accidente de los 33 mineros, del accidente en Juan Fernández, los Incendios de Valparaíso, la tragedia de la Araucanía y ahora, seguirá la misma ruta de mentiras e hipocresía que seguirá a la ONEMI, en esta catástrofe del aluvión. Total, los Gobiernos pasan y las tragedias quedan…impunes…como todo en este país.

La ONEMI, al verse acorralada por la falta de aviso oportuno, culpo a los Tranques de Relaves, dispersos en nuestra región, pero la verdad sea dicha, los Tranques siguen en pie, sin ningún derrumbe ni apertura de compuertas.

Los alcaldes, los gobernadores, el intendente de nuestra Región de Atacama, siguen el efecto polilla, buscando protagonismo en medio del dolor de esta nueva catástrofe, de la cual, como buenos economistas y políticos, de cada tragedia, hay siempre oportunidades. La culpa será repartida, como ironía de la ayuda que llega y se reparte, si, porque acá, se ayuda algunos no a todos.

Como chiste cruel, los alcaldes de las comunas afectadas, no asumen la responsabilidad que les cabe en esta tragedia, se quejan que nadie les dijo nada, que la ayuda nunca la tienen, que los partidos no les informan y que no existe regionalización, por favor señores, para prevenir tragedias se necesita ser sensato y tener voluntad de querer hacer las cosas, no busquen culpables, busquen a los desaparecidos, para por lo menos, aliviar el dolor de tantas y tantas personas afectadas.

Los privilegiados de siempre…máxima usada en cada tragedia

Si, los privilegiados de siempre, hay que ver las imágenes de los Alcaldes de cada Comuna, como limpios y rosaditos, posan para las fotos de rigor, como payasos en la fiesta cómica de otra tragedia. Basta ver como el alcalde de Copiapó Sr. Cicardini, tenía en su casa maquinaria de despeje, mientras sus pobladores imploraban por ayuda.

Por otra parte, el alcalde de Chañaral y El Salado Sr. Volta, se lucia en sendas comunicaciones telefónicas, mientras su parentela estaba bajo resguardo, y el mismo, hablaba desde el acogedor abrigo de su casita. No se quedo atrás el alcalde de la Comuna de Diego de Almagro  Sr. Zavala, que solo sabe posar para las fotos y andaba más preocupado de sus obras de arte que de las casas destruidas por el aluvión.

También en El Salvador, donde se habla que Codelco tiene a sus trabajadores en buena situación, olvidando cada canal de televisión, la realidad de Portal del Inca e Intelec, quienes también resultaron afectados, total todos dicen, en Codelco están los privilegiados, entonces, olvidemos al resto una población del sub-contrato que es mayor a la de Codelco.

La realidad es dura y cierta, tenemos miles de damnificados y varias personas fallecidas, que no son informadas por el gobierno, que piensa que cada muerto es un punto menos de popularidad, así que mejor callar.

Los despidos y las incomprensiones empresariales de cada tragedia.

Necesitamos ayuda, pero con A mayúscula, para poder sobrevivir a esta catástrofe. En todas las localidades, incluso en El Salvador, falta agua, las familias evacuan como solución a tanto drama, dejando a las mujeres y hombres valientes de estas localidades mineras, a veces con el dolor de la separación.

Acá no se habla de reconstrucción y del abastecimiento de los pequeños locales comerciales que han sido un gran aporte para la contención alimentaria de muchos trabajadores que no son parte de Codelco, porque al parecer, nos dejaran abandonados como al resto de nuestros compatriotas.

Estamos al borde de una emergencia sanitaria de magnitudes, vivimos en el desierto mas árido del mundo, donde el agua es un privilegio y debe ser conducida desde varios kilómetros, así es que no será cosa fácil, volver a tener las condiciones de salubridad necesarias, por lo que podemos estar frente a la primera epidemia post tragedia, que podría resultar en una cifra mayor de fallecidos.

Favor difundir, concientizar, somos chilenos y más que nunca necesitamos apoyo. Nosotros los atacameños estuvimos presentes en todas las tragedias, nos organizamos, recolectamos y ayudamos, ahora nos toco a nosotros y clamamos no ser olvidados.

 

Francisco Javier Aguilar Araya

Atacama, Chile

 

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