Volver a las bases un discurso desde los escombros

Volver a las bases un discurso desde los escombros

Volver a las bases un discurso desde los escombros

Tras la crisis de credibilidad que vive el país y haber tomado cuenta de los episodios de tráfico de influencias, información privilegiada, la mezcla del negocio y la política, parece resonar con fuerza el discurso de “Volver a las Bases”

El descontento social esta atacado por el desvanecimiento y desmoronamiento de los principios y valores que deambulan en la transversalidad de la sociedad, el abandono de los ciudadanos por la clase política ha evidenciado un descuido y aprovechamiento bajo intereses propios, súmele a ello los abusos y explotación del empresariado que no se han quedado atrás y como tal, se han movido en los marcos legales más no éticos y sistemáticos de un modelo construido entre los líderes protagónicos de la política y la economía.

También, los ciudadanos han menospreciado su fuente crítica y política, relegando, delegando y endosando una responsabilidad propia a ojos cerrados al ejecutivo como negocio del experto, apostando al perezoso asiento de la galería mirando el lenguaje críptico que pasa frente sus ojos en la tranquilidad de la soberbia y el exceso de confianza.

Para ello es necesario revivir y reencontrarse con los valores que nos llenan de características para el buen vivir dentro del caos natural.

El respeto ha sido cambiado por el zarpazo y la pasada, ganar al paso y santificar al pilluelo, privatizar el árbol cuando sea plantado para ganar a costa de él, por consiguiente consumir económicamente el aire, e inclusive de ser necesario quitar la respiración del otro para correr más rápido y contar con mucho más.

La equidad ha sido anulada por la igualdad, atropellada por aquella igualdad que aconseja en el discurso de estar para todos, pero utópicamente ni la magia podrá estar a la altura de cruel mentira, porque es precisamente la diferencia la que nos hace especiales para que tengamos el derecho civil correspondiente y ejercer la esquiva equidad.

La solidaridad ha sido violada por el chaqueteo, ha sido ultrajada por salir al paso o zafar para evitar la culpa, viviendo en la postrera de la vanidad que resucita solo para quitar las miradas de aquellos que juzgan al pasar diciéndoles que se detengan y volteen sino serán acribillados en la plaza.

La responsabilidad social empresarial y ciudadana han sido cómplices unos con otros, hermanos a la hora de decir presentes, una amistad para la comodidad y una disyuntiva para fines económicos, una responsabilidad solo para fines vanos donde el medio ambiente a tambores y bombazos pide clemencia para que ambos den cuenta de sus errores y aprendan a convivir con el medio, aquello que les permite respirar  y finalmente vivir.

La honestidad ha hechos su magister en delitos, ha creado un campo minado para aquellos que pretendan acercarse y por lo demás a auspiciado a todas las ratas y parásitos para que hagan fiesta de las ambiciones económicas y libidinosas a destajos por mayor.

La lealtad  a dado el segundo paso curiosamente, porque a tras la impunidad, las amistades se pueden mantener y las relaciones de injusticia no son un problema por la evidente y lamentable naturalización de delitos y accionar anti éticos y morales, por tanto, la lealtad se mantiene, ciertamente encarcelada y ocupada como el sicario para vigilar los fines económicos en la medida que las fechorías y lo fáctico siga deslizándose en su curvilíneo camino.

Los principios por consiguiente también se han desvanecido y desmoronado, la construcción de la clase política forjada en los pilares populistas, económicos, tecnócratas, eclesiásticos y empresariales que fueron cayendo de poco en poco.

La iglesia cual dogma moral altamente nocivo, le dio un golpe bajo a sus fieles mostrando la cara más oscura de la moral y primitivamente sexual,  la especulación económica le dio su golpe bajo al trabajador, reduciendo su acceso a la riqueza ampliando la brecha social económica a favor de unos pocos, la tecnología como anzuelo de atracción y accesible solo para algunos, con el tiempo  perdió sentido con la masividad y acceso de uso, el empresariado emanó su legado de enriquecimiento alienado y parasitario sin dar cuenta del alejamiento ni el dinamismo y flexibilidad del trabajador.

Todos aquellos pilares que parecieron infranqueables, hoy están quebrados, auspiciando el descredito y la incredulidad del ciudadano transversalmente para con las autoridades, de manera tal, que ni los viejos ni los nuevos pertenecientes a la casta política son bienvenidos. Bajo este desmoronamiento han sido afectados por la moralidad, la buena fe, la eficacia, efectividad, celeridad, la imparcialidad, por cierto la responsabilidad de la publicidad, la transparencia.

Por eso es que cada vez que se comienzan a ver los errores y desprolijidades emana la voz del pueblo, entre ellos, los movimientos sociales paralelos a los formales, que emiten en su vociferar “Volver a las Bases”, lo hemos escuchado cada vez más en este último tiempo, en la central unitaria de trabajadores, en el colegio de profesores, en los partidos políticos, en los sindicatos, en el empresariado, todos como cuasi cómplices les pena el fantasma del error, del desatino, de la falta de ética y moral que marcó el camino de la obsesión, del más puro deseo animal por el conquistar primitivo.

Ya quedan escombros y algunos muros aún por derribar, es imperioso el reencuentro con nuestros valores y principios para que acompañen el buen camino del ciudadano y por cierto de nuestro país.

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