Aborto: tan simple y tan complejo

Aborto: tan simple y tan complejo

Aborto: tan simple y tan complejo

Muy a pesar de las prohibiciones y de los conservadores, abortar en Chile es muy fácil.

Lamentablemente, el proceso mediante el cual una mujer decide suspender su embarazo es ilegal, complejo y traumático. Es imposible saber cuántos abortos se realizan en nuestro país. Las cifras van entre 20.000 y 100.000 [1] interrupciones voluntarias del embarazo al año. Si aceptamos la cifra más baja, tendríamos que considerar que el día de hoy aproximadamente 60 mujeres se realizarán un aborto. Gracias a la legislación vigente en nuestro país, esas 60 mujeres deben esconder aquello que parece tan simple y lo simple se convierte en algo complicado.

¿Será necesaria una ley que prohíba una acción, pero que al negarla promueva otras que son aún más perjudiciales? Esta disyuntiva en el aborto demuestra una de las características más particulares de ser chileno: el doble estándar. En Chile el aborto no es permitido porque nuestra legislación protege al que “está por nacer”, pero esta niña o niño ¿llegará al mundo en condiciones de igualdad respecto del resto? ¿se desarrollará en un oficio sin tener que endeudarse o hipotecar su vida en un trabajo mal pagado? La prohibición se haría más comprensible aún si los padres no tuvieran que sentirse en desigualdad de condiciones frente a otros padres. Para nuestros políticos estos aspectos no son relevantes: “lo importante es la VIDA del que “está por nacer”, lo defenderemos y gastaremos mucha saliva en satanizar a quien piense en abortar”.

Más allá de cualquier opinión, más allá de leyes o decretos, en nuestros país hoy se realizarán 60 o más abortos. Negar esta realidad o pensar que la ley protege a la mujer es una maldad. Yo, sin ser mujer, he participado de algunos abortos y la mecánica es muy simple: hay que asegurarse que el embarazo sea de menos de tres meses y conseguir pastillas en internet (entre 50 y 150 mil pesos) o un raspaje. Las pastillas pueden usarse de dos maneras: o se pone una cantidad importante de pastillas bajo la lengua (12 en un periodo de 9 horas); o se introducen 4 en la vagina. El efecto de estas pastillas induce a la contracción del útero y provoca el aborto. Otra opción, es rebuscar hasta encontrar a un especialista que realice raspajes por un precio mucho más elevado. Internet está lleno de información muy útil al respecto.

En resumen: tenemos una ley que no permite abortar, pero en este mismo momento hay al menos una mujer practicándose un aborto. Prohibir a una mujer decidir sobre su cuerpo debe ser una las acciones más viles que la sociedad puede imponer. Lo único que podría ser peor como sociedad machista, es que nos pusiéramos de acuerdo para que toda mujer que esté embarazada, deba obligatoriamente abortar.

Desde la perspectiva masculina resulta imposible vivenciar físicamente el aborto. Sin embargo quienes hemos apoyado y conocemos el proceso podemos darnos cuenta que no solo se trata sólo de decidir sobre una vida, sino que es una experiencia compleja desde distintas perspectivas, entre ellas:

1. El Silencio y la familia

Ninguna mujer está obligada a realizarse un aborto y ninguna mujer debería dar explicaciones a nadie de una decisión tan compleja. Lamentablemente, ser madre adolescente o soltera en Chile es una situación difícil, tanto para la madre, el bebé y la familia de la madre. Muchas jóvenes deben cagar silenciosamente con su embarazo y el consiguiente aborto. Normalmente se apoyan en amigas que ya han vivido la experiencia y realizan el procedimiento en el silencio de sus hogares. El embarazo presupone diversos cambios en el organismo femenino. Todos estos cambios generan alteraciones tanto físicas como psicológicas. De esta forma, se podrán imaginar la presión mental a la que está sometida una mujer cuando decide abortar de manera ilegal. Conscientemente, la mujer está aceptando convertirse en una delincuente, lo mismo con nuestros políticos cuando deciden dar boletas falsas. La diferencia, es que el político puede argumentar que fue un error involuntario, mientras que la mujer podría ir a la cárcel.

2. Habitar el Mercado Negro

Conseguir las pastillas es simple. Se contacta a alguien en internet, se investiga sobre los posibles fraudes y uno, macho recio e intimidador, se junta con la persona que las vende. Se analiza la situación: si la persona es confiable o no, se reciben las pastillas, se mira que el envase esté sellado con la marca y la fecha de vencimiento, se abre una pastilla para comprobar que tiene la forma del misotrol (hexagonal con el número 1461) y se paga. Mientras uno conversa con el vendedor enmascarado, su teléfono suena constantemente para concretar las próximas entregas. Hay que considerar que si una mujer, en las condiciones anímicas previas al aborto, asiste a comprar pastillas a un desconocido puede ser fácilmente estafada. Lo que más se advierte en internet es sobre los posibles fraudes que se realizan bajo idea de la venta de estas pastillas. Todo esto sería evitable si el consultorio más cercano dispusiera de pastillas de libre acceso.

3. Los Efectos

Los primeros efectos de las pastillas incluyen mareos, vómitos, fiebre, sudor, etc. En general se trata de un cuadro de malestar general. Estos efectos son distintos en cada mujer y dependen de las condiciones en las que se encuentre al momento abortar. Si aborta y debe ocultar estos síntomas, la experiencia es mucho más compleja que si se encontrara en una situación de resguardo y pudiera exteriorizar todo lo que le está ocurriendo sin temor a ser descubierta o enjuiciada.

4. El Aborto y sus posibles complicaciones

Lo que se genera es una abundante regla que indica que el aborto ha comenzado y que lo que viene es la eliminación del feto. Existe una mínima posibilidad de que el proceso no termine exitosamente. Esa mínima potencialidad, detona en las mujeres el miedo a ser descubiertas. 9 de cada 10 abortos ocurren sin mayores complicaciones y solo uno solo puede presentar algún problema. Aquella mujer puede presentar un aborto incompleto o a una infección (nada complejo si se trata como se debe). Si la mujer al cabo de algunos días se siente muy mal, solo debe dirigirse a alguna urgencia y decir que se trata de un aborto espontáneo. No la pueden obligar a confesar y el componente de las pastillas no se puede encontrar en el cuerpo después de un par de días. Lo lamentable es que tanto la mujer que presenta complicaciones, como las otras 9 pasan por la angustia de creer que pueden llegar a morir. Toda esa angustia se podría evitar fácilmente si se les reconoce a las mujeres la libertad sobre sus cuerpos y les aseguramos tranquilidad al momento de abortar.

5. El Restablecimiento del orden natural de las cosas

La mujer que aborta debe integrarse inmediatamente a la rutina: en el caso de ser estudiante, debe volver a clases; y si es trabajadora, debe retomar sus labores sin poder justificar la necesidad de un tiempo de recuperación. Abortar es un trauma tanto para el cuerpo como para las emociones de una mujer. Nuestra legislación, al prohibir el aborto, niega a las mujeres que viven esta experiencia, las oculta, las anula y las hace responsables. Como si tener una política justa respecto a la sexualidad, la reproducción y el aborto no fuera responsabilidad de todos, sino exclusivamente femenina.

Al cierre

Si todo esto ocurre, no es porque las mujeres sean personas que no consideren la potencialidad del que está por nacer. Muy por el contrario, lo consideran y por algo deciden abortar. Todo esto ocurre porque un grupo de personas (mayoritariamente hombres) ha decidido que sus valores son más importantes que la decisión y la seguridad de una mujer. Si los abortos tuvieran que hacérselos los hombre, hace rato que el parlamento ya hubiese destrabado la discusión. Las jóvenes de hoy están informadas y saben cómo proceder. De la misma forma, existe un grupo importante de personas que está dispuesto a generar las condiciones adecuadas para un aborto seguro. Aquí es donde nuestro parlamento debiese hacerse cargo del asunto: nuestras mujeres sufren y ya que no pueden evitar que aborten, por lo menos debiésemos evitar que sufran innecesariamente.

 

Personas
Equipo Revista PiojoChile Autor : @PiojoChile

Cristian Vásquez Diaz
Edición
@PiojoChile

Linkografía

[1] http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2014/11/659-603813-9-cuantos-abortos-se-realizan-realmente-en-chile.shtml

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