Cultura: acceso de pocos, bienes públicos del Estado

Cultura: acceso de pocos, bienes públicos del Estado

Cultura: acceso de pocos, bienes públicos del Estado

Continuamente se escucha la vociferación de reclamo respecto de la cultura, “no hay cultura”, pero, “¿será tan cierto aquel alegato popular?”

Es cierto que hablar de cultura, es en general una gran esfera que pareciera abarcar la historia y nuestras costumbres, es preciso tomar en cuenta que la construcción de nuestro país es provisto y auspiciado por los hechos, bemoles y actores que componen los distintos condimentos que enriquecen los diversos aspectos de nuestro diario vivir, que en ocasiones con ciertos resquemores, no puede dejar de lado la historia.

Para responder a la pregunta inicial, tomaremos algunos sucedáneos con el fin de caracterizar la respuesta a fin.

Hace unos años atrás, la capital vivió parte del teatro callejero con La muñeca gigante y su tío escafandra, el teatro de callejero de Royal de Luxe, compañía de teatro callejero. Ciertamente las calles se atestaron de personas, entre ellas adultos, jóvenes y niños, toso ellos fantaseando e imaginando como si el cuento de hadas llegase en primera pantalla a la cara. Todos querían estar allí,“el circo para el pueblo”, “como si estuvieran regalando plata”, pero no, querían estar allí para ver “algo”, “algo” que no saben que es pero en su concepción histórica se llama arte, una obra que dicho sea de paso es francesa y de pasada nos hacemos la pregunta ¿por qué nosotros no podríamos eventualmente realizar una obra de este tipo?

En el 2002 el fotógrafo Spencer Tunick hace su visita a nuestro país, con el simple hecho de tomar fotografías a una multitud desnuda en un espacio callejero, resultado, 4.000 personas en la madrugada desnudas, pues ahora la pregunta es ¿Si en ese tiempo el país no tuviera problemas morales o de represión artística y sexual, se habría dado semejante fenómeno?, pues no, mayormente las personas piensan que eso episodio fue bueno para nuestro país, sin embargo la duda arremete y dice, ¿no sera que tenemos un problema cultural de fondo sin resolver?, quizás, fue bueno para darnos cuentas que tan frágil se ha comportado nuestra historia moral para logran una represión que permita expresar la liberta en cuando se genera el acceso adecuado.

Por otra parte, algunos museos de historia natural, artes, entre otros a lo largo del país, según ley, hoy podrían ser gratuitos en su acceso, pero, ¿la gran mayoría de los chilenos estarán dispuestos a apreciar y a proponer a su voluntad, el enriquecer su desarrollo personal con una pizca de arte?, pues, parece ser inimaginable, porque en el consciente colectivo de nuestra sociedad no existe tal inquietud -ojalá sea una equivocación este pensamiento- con los niños cubiertos de electrónica, mundo virtual y digital, no habría allí un interés ni motivación, ni siquiera por parte de los padres con el fin de fortalecer sus condiciones artísticas y de observación.

Otro hecho que se ha venido dando hace algún tiempo, tiene asidero en las plazas y cementerios de las provincias de nuestro país, lea bien, se están robando las estatuas y piezas de esculturas, ¿que otra cosa podemos entender?, entender que hurtar este tipo de piezas no son nada más que para algunos coleccionistas y otros para adornar jardines, ¿quien entonces serian aquellos interesados por apreciar estas obras?, por lo menos esta claro que no son aquella mayoría del país que vocifera sobre la falta de cultura.

Ya sabemos que los medios nacionales de televisión masiva no son de lo mejor, en las propagandas podemos apreciar la propaganda de obras de teatro y o expresiones artísticas, donde las entradas no son accesibles y mayormente las obras son expuestas en los barrios de altar alcurnia o sectores que atienden a parte de la élite.

En aspectos de la naturaleza, nuestro país tiene la fortuna de estar adornado con bondades, con una variedad de arquitectura natural a lo largo del país, donde sabemos también que hacer turismo país es muy caro, de hecho, es mas barato visitar las ruinas incaicas del Perú que visitar los palafitos en el sur y ni hablar de la laguna San Rafael, visitada en gran proporción por extranjeros.

El caso de las salitreras Humberstone y Santa Laura, (Región de Tarapacá, A fines del siglo XIX y principios del XX, Humberstone se convirtió en una de las empresas salitreras más importantes del mundo, llegando a albergar a más de 3.500 habitantes) se encuentran abandonadas, funciona con cooperación de ONGs con una entrada accesible para todos, pero para variar se financia por la buena voluntad y se hacen intentos de preservación con elementos artesanales, siempre con los mismos, con aquellos pocos que creen que hay que cuidar nuestra historia.

También el caso de el pueblo minero de Sewell, donde acontecieron bastantes hechos que caracterizan nuestra historia cuyo sector (Comuna de Machalí, a 150 km al sur de Santiago y 64 km. de Rancagua, propiedad de Codelco El Teniente) se convirtió en lugar turístico, no obstante para realizar la visita, los precios son altísimos, esto puede costar desde $37.000 hasta $42.000 pesos por persona, lo cual si tomamos en cuenta una familia de tres integrantes con un sueldo mimo $225.000 le costaría aproximadamente la mitad de su sueldo mensual para poder visitar y apreciar parte de la historia de nuestro país.

Es más, solo Codelco puede autorizar el acceso a las instalaciones, lo que auspicia un monopolio de empresa del turismo que le permite establecer los precios para su confort y no para el acceso de la ciudadanía.

Al cierre

Por cierto que existen muchos mas aspectos y lugares de los cuales nos podemos sentir orgullosos para difundir, disfrutar y aprender, pero seamos sinceros, Chile no se entiende ni se vive, la historia nos ha hecho siempre espectadores de la fuerza de trabajo y no desarrolladores de nuestro espíritu.

La élite lo comprende y entiende, la historia para aquellos que están en la punta de la pirámide es valiosa, porque es la historia de su legado y construcción, algo así como los grandes genios que han construido este país, pero, los que están abajo de la pirámide deben aprender de la historia y del legado para aprender de los errores e ir en vías de una construcción sin discriminación de la sociedad.

Para dejar de mirar el sufrimiento y la imposibilidad en los pies del dominante de la historia y pasar a ser protagonista de una cultura renovada y opinante que nos permita realizar nuestros propios espacios culturales para las nuevas generaciones, aquellas que hoy no les interesa acudir a la biblioteca nacional, pero que tanta falta hace para dar cuenta del gran sacrificio de miles de trabajadores que pusieron un ladrillo en ese lugar, pensando en que sus generaciones venideras la ocuparan para su desarrollo y no para quedarse en la casa idiotizado o pasmado esperando que la cultura venga a su casa a buscarlo.

Tal vez la pregunta por el alegato popular “no hay cultura“, no sea cerrada en este breve texto, pero si continuaremos la búsqueda de las nuevas formas y fortaleciendo nuestra sociedad para forjar una cultura renovada y crear mas accesos, pues el camino de aportar nos enriquece.

 

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