El Estado moderno camina sobre una cuerda floja

El Estado moderno camina sobre una cuerda floja

El Estado moderno camina sobre una cuerda floja

La totalidad de los ciudadanos chilenos hemos nacido en una realidad política que no hemos elegido.

A pesar del aumento de las expectativas de vida del ser humano –posible nacimiento de otro estrato- ninguno pudo hacer una elección del encuadre político de nuestra realidad.

El marco en que los chilenos nos movemos es el Estado Moderno. El principal ideólogo de este encuadre es el alemán Max Weber, el definió el Estado como “como una entidad abstracta  que despliega el monopolio de la violencia y los medios de imposición”. Weber es el principio antagónico de la realidad de la sociedad en posmodernidad.

Weber promociona un control de las emociones, una racionalidad absoluta, una gobernabilidad divina sobre las pulsiones y promueve una doble dimensión ética y el trabajo. Marcuse luego denunciaría la única dimensión del ser humano, el trabajo. Hoy, con el auge de las ideologías sin la carga dogmática, la idea de un ser humano o una sociedad de 1 ó 2 estratos es esquivo.

Es más, la sociedad directamente se ha visto tributar a doctrinas espirituales orientales. Un ejemplo claro se da en la comunicación interna de la empresas, en los textos que promueven una biologización de las empresas y trabajan la dimensión emocional del empleado, con esto se busca generar pertenencia y evitar la tan compleja migración laboral. En definitiva la idea de “jaula de hierro” de Weber está obsoleta, lo mismo el Estado moderno.

Una mirada crítica es la que ofreció Foucault, el pensador francés “Existe una sobrevaloración del Estado, bajo la forma lírica del monstruo frío o bajo la forma, aparentemente paradójica de la reducción del Estado a lo esencial” Ahora, la paradoja es que somos nosotros, los ciudadanos lo que le entregamos la capacidad de gobernar a este ente abstracto.

Pensemos en los siguientes: ¿Cómo se escribe Estado, Dios, Buda, Alá? Todas con mayúscula, la razón, son nombres propios y de importancia trascendental. Todos los anteriores apuntan a una existencia inmaterial pero, que vive entre nosotros para los cuales no tenemos secretos y nos acompañan 24 horas al día 7 días a la semana. Todos premian nuestro sacrificio con trascendencia, vida eterna etc. Más el Estado no ofrece la trascendencia de un abstracto que se refleja en la frase cliché de “los hombres pasan las instituciones quedan” , es decir la trascendencia se le entrega nuevamente a un abstracto, es como un pájaro alimenta a sus polluelos, regurgitando el alimento.

¿Qué es el Estado Hoy en Chile?

Un simulacro como diría Baudrillard, en términos simples: ofrece cualidades que no tiene. Estas cualidades son una responsabilidad en materia de educación, medio ambiente, salud y vivienda, esto es reduciendo al máximo las promesas del Estado. De todas cumple ninguna pero, si se queda con el monopolio de la violencia.

El Estado no hace mejoras sustanciales en materia educacional, de salud, medio ambiente o vivienda, ejemplos de esto: la discriminación en la educación en materia de contenidos, precios y acceso. Salud, podría señalar las colas pero, eso sería muy general pero, vaya a darse una vuelta al Hospital de La Florida, está en Paro. Medio ambiente, un nombre Antofagasta, el futuro vertedero de los desechos de la minería, en pocos años un verdadero sitio cero de una catástrofe ambiental y la señora Bachellet en su discurso[1] se llenó la boca con la palabra sustentable.

Ejemplo aquel, donde el Estado ve a la presidenta Bachellet entonar el himno los viejos estandartes el 21 de mayo, canto favorito del dictador Pinochet.

Y por último, el tema de vivienda en Chile, cuantas familia esperan hoy un hogar digno, de dimensiones cuadradas dignas, no esa maximización de los espacios que proponen los tecnócratas desconectados de la realidad que hacen crema y nata en el SERVIU. Ustedes no se imaginan cómo es la lucha por una vivienda digna, los medios de comunicación callan una realidad que se ve en las calles y, a través de movimientos como UKAMAU[2].

Un Estado que no cumple funciona igual que un huevo sin yema y clara, es una simple cascara. Un domingo cualquiera usted quiere hacer mayonesa y le toca un huevo como el Estado chileno, imposible hacer mayonesa. Ahora la mayonesa es la trascendencia, un Estado hueco no puede ofrecer trascendencia, un Estado hueco no puede ofrecer acceso igual y gratuito a la educación, salud, vivienda o medio ambiente. Pero, si tienes dinero, puedes ir a comprar mayonesa envasada. Ese es el Estado chileno, ha privatizado todo, se ha quedado sin esencia y justificación. La mayonesa no se ha cortado, puesto esto sería culpa de quien la hace (gobernantes), sino que no hay clara ni yema.

¿Cual es la figura o imagen del Estado?

El Estado prácticamente se ha transformado en una mascarada, el cual subsidia a los privados, con la libertad de los marcos constitucionales que rigen en la carta fundamental del país.

El estado se convierte en un esqueleto, el cual solo articula a los privados y lidia con las demandas de la ciudadanía, que cada vez son más emergentes a través de redes sociales y grupos emergentes (Gramci), por tanto ¿cual es la función mas allá de articular a través de las instituciones con los conglomerados políticos o dupolio? pues el Estado solo es una imagen, una mascarada que no ejerce en tanto desde la esfera mas amplia de la protección social y la seguridad social, cuyas leyes derivan en políticas publicas a través de los privados.

El Estado camina en un acuerda floja, como un animador en una capa de superficie que al poco tocarla se hunde como aquel globo de aire [3].

¿Qué es lo único que el Estado no suelta?

Primero que todo, no soltará jamás el uso de la fuerza y la aplicará sin miramientos sobre cualquier ciudadano que busque atentar contra él. Segundo, el Estado nunca soltará la idea de fronteras, idea que sólo existe en los mapas, en el Norte los chilenos van a Tacna atenderse por salud y en el Sur hacen lo mismo en los hospitales argentinos. El hito tripartito, es una simple piedra, seguimos dándole potestad a cosas muertas, por sobre el ser humano. Tercero, el Estado nunca va soltar la idea de la reinvención, siempre va a proponer parches, reformas, modificaciones apoyadas por los tecnócratas del derecho constitucional.

El Estado ya no es Leviatán de Hobbes, hoy me aventuro a decir que el Estado chileno se ha transformado en un Cerbero. El Cerbero es un perro de la mitología griega que tiene un cuerpo del cual brotan 3 cabezas y es el guardián de las puertas del infierno. El cuerpo del perro es el Estado, sus cabezas son ejecutivos, legislativos y judiciales y están dispuestos a morder y desgarrar con tal de defender al sistema neo-liberal y las 7 familias que controlan Chile. Disculpas desde ya al Señor Jorge Mario Quinzio.

[1] http://piojo.cl/2015/05/cuenta-publica-2015-la-soberbia-hace-gala/. (22 de mayo del 2015)
[2] http://mp-ukamau.blogspot.com/ .(28 de mayo 2015)
[http://piojo.cl/2015/05/radiografia-de-la-institucionalizacion-cultural-de-la-mentira/] (28 de mayo 2015)

4 Responses to El Estado moderno camina sobre una cuerda floja

  1. Heraclio junio 2, 2015 at 12:17 am

    Bien Piojo, muy bien que nos aclares. Solo que creo que Weber dice que le entregamos al estado el derecho y el tiene responsabilidades, sobre todo en el tema del uso de la fuerza, la absoluta neutralidad y único garante del uso de la fuerza.

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  2. Mauricio González junio 2, 2015 at 3:02 am

    Gracias por leer. Al Estado le entregamos muchas cosas que el ha privatizado pero, como buen sistema se reserva la potestad intransable del uso legítimo de la fuerza. Ese modelo de Estado hoy pende de un hilo. Me parece que hoy podemos ver y veremos más manifestaciones de poder sobre los cuerpos. El Estado no aceptará la derrota sin antes luchar.

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  4. Francisco junio 11, 2015 at 2:05 pm

    Creo que el Estado como Estados ya dejo de existir, demandar alguna clase de acción/reacción es perder el tiempo. El Estado perdió el poder total del todo al momento que privatizo el país entero. Ya no queda nada que el Estado pueda manejar, es un títere. Podría plantearse que el Estado ya no es tal, un espejismo de una realidad completamente falsa.

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