La naturalización de la impunidad en el discurso de la esfera política

La naturalización de la impunidad en el discurso de la esfera política

La naturalización de la impunidad en el discurso de la esfera política

La naturalización deben ser uno de los términos más importantes de la sociología, dado que su característica como fenómeno vierte conecta sus creencias y acciones como naturales.

Por tanto el carácter de natural suele ocuparse en el discurso para influir en la vida cotidiana en  términos naturales lo que no es tal, es decir, entender que las personas de color están destinados a una vida primitiva por un tema genético, es naturalizar en acción discursiva para invadir y absorber las acciones y por ende las creencias de la población.

Históricamente se ha ocupado la naturalización como parte del discurso político, atendido por la clase dominante para crear diferencias inclusive a través de los gustos, entre ellos ropa comida, etc, todo aquella estética y vida cotidiana que deja esa clase dominante a través de su habitar [1]

No es casual que el lenguaje político lleve a su acción al discurso callejero, donde se enviste de popular y por ende la ciudadanía atiende a una cercanía y lo acepta por su preocupación, no obstante el popular no daría cuenta de la doble significancia, ya que el análisis de esta daría cuenta de lo facto del discurso.

En la práctica el discurso político va tomando ribetes de acuerdo al oficialismo de turno, elaborando discursos acuerdo a sus fines según las condiciones de su habitus o mercado y por tanto la censura será de acuerdo a las condiciones de vida del momento en cuanto familia con el fin de perpetuar el poder acorde a su también naturalizada forma de proceder, es decir, es natural que el poder lo tengas los que del discurso y no aquellos que escuchan.

Los términos del discurso político tienen típicamente un doble significado. Uno viene en el diccionario, y el otro es doctrinal, al servicio del poder. [2]

Es necesario que la ciudadanía comprenda que los discursos políticos tienen una doble significación, para destruir la intrusión en la naturalización sobre algún hecho en particular como objetivo dominante, para evitar que impacte en la creencia y en la acción ciudadana

En el discurso de los guardianes de la corrección política sus intereses especiales son los intereses nacionales ante los que todo el mundo debe inclinarse.[3]

Hoy la elite está en crisis, su ecuación funcional al sistema neo-liberal ha repercutido en las brechas sociales de la sociedad, la ciudadanía por otra parte ha dado cuenta a través de los movimientos sociales que la histórica forma dominante no ha traído otra cosa sino la amplitud de las brechas culturales y económicas del país

Por su parte la elite y la vocería política, sin tapujos establece como hecho su proceder nefasto, asura económica y las relaciones con el brazo armado de la económica son develadas.

¿Cuál es el problema entonces?

Por cierto, la naturalización de los discursos de corrupción, asociación ilícita, tráfico de influencias y peor aun la impunidad e inmunidad, son suspendidas y valoradas en el discurso político solo por dar cuenta de los sucedido, no obstante el aparato del Estado no ejerce acciones sobre los hechos.

La ética y moral de la clase o casta política no puede ser naturalizada con los discursos, no puede ser absorbida por el tiempo ni ser aceptada por la ciudadanía como parte del discurso. Porque el lenguaje es paralelo a las conductas y por tanto el pensamiento o el establecimiento de las creencias derivaran solo en leyes donde se establecerá el control, leyes por lo demás que son construidas por los mismos discursantes

El concepto general que ha desarrollado la lógica discursiva tiene sus fundamentos en la realidad de la dominación.[4]

En la práctica

Muchos se han enfundado en el axioma: el lenguaje construye realidad. En esta mirada semi- esotérica cada cosa que digo es ladrillo de la muralla divisoria de lo real y lo ficticio. Atendiendo a esto un lenguaje constructor debe ser ocupado sabiamente para liberar o maquiavélicamente para gobernar. El lenguaje como estructura coalescente entre significante y significado nos construye como seres humanos.

Si comprendemos significante y significado como estructuras isomorfas podemos develar que sus estructuras son similares aunque apunten a gestionar distintas dimensiones. El asunto es que el significante puede existir sin el significado.

Los discursos de naturalización nos empujan a través del lenguaje a creer una realidad impuesta que es anti-ética como una realidad aceptada y carente de prismas éticos o morales. No hablo de pedirles a los señores y señoras de la política chilena un ejercicio de socrático de beber cicuta. A ellos no se les puede exigir nada, porque hoy para ser político hay que codearse con la sinverguenzura y la carencia de principios. Pero, si puedo a los medios exigirles una regulación y un análisis en profundidad de las faltas de los ex “honorables”, acabo de hacer el ejercicio que le pedí a los medios.

Los ciudadanos, deben exigir y perseguir el análisis, no pildoritas de pasquines entregados en la entrada de las estaciones de Metro, que se basan en la gratuidad para pensar que no tienen responsabilidad en la naturalización, absorción y posterior transformación en costumbres de lo que hoy como país rechazamos.

Algunas personas aún creen en los discursos duros, pero detecto una gran brecha entre el habla y la acción. Un discurso está duro e impenetrable como una falange, siempre y cuando, no tenga brechas. Y hoy, las brechas de los discursos se mueven rápido como el futurismo italiano por internet. Delatando a quienes hacen usufructo ilícito de su posición en la escala de la sociedad. Es deber señalar que las acciones de golpear a una persona violentamente porque robo a otra, no es normal. Es menester señalar que realizar una Copa América con todo el gasto que eso requiere, mientras salud y educación siguen esperando, no es normal. No es normal que la presidenta de un país gire por Europa señalando a Chile como el “país de las maravillas” mientras en Santiago, Norte y Sur, lo movimientos sociales están en la calle con un discurso que requiere urgente una neutralización

 

Personas
Equipo Revista PiojoChile Autor : @PiojoChile

Cristian Vásquez Diaz
Edición
@PiojoChile

Bibliografía
[1] Pierre Bordieu, La distinción. Criterios y bases sociales del gusto
[2] Noman Chomsky, Las intenciones del tio Sam
[3] Noman Chomsky, Las intenciones del tio Sam
[4] Herbert Marcuse, El hombre unidimensional

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