Tres pilares de la melancolía: política,trascendencia y traición

Tres pilares de la melancolía posmoderna

Tres pilares de la melancolía posmoderna

A veces creo que nuestra sociedad está sitiada, que no queda esperanza en la trascendencia buscada por Prometeo o Flora Tristán[1].

La sociedad apunta a una completa estandarización y almacenamiento de las subjetividades, por lo que nada puede escapar a las etiquetas: toda cosa o ser debe ser rotulado, con la obsesión de conocerlo, comprenderlo y taxonomizarlo.

Una realidad totalmente integrada, sin brechas que escapen al control total, sin ideas que escapen a la funcionalidad y, por supuesto, sin utopías. La felicidad como élan[2] se ha retirado y hoy solo existe la producción y la acumulación.

¿En qué me apoyo para sentir esta bilis negra?

Primero, la clase política devenida en casta ha impuesto sus deseos por sobre la ciudadanía y ha dado claras señas de corrupción en materia ética y moral. El descontento ha llevado a los actores sociales a marchar por reformas obvias y objetivas –nada del otro mundo–, mientras el Estado ha respondido de manera insensible: una ley que prohíbe los bingos solidarios (que son producto del abandono estatal en materia de salud); una ley pesquera que favorece a 7 familias y que fue votada por políticos pagados (uso de información privilegiada para transformar 5 mil pesos en 500 millones).

Recuerdo que los textos señalaban que, previo a la Revolución Francesa, el pueblo y la monarquía vivían realidades paralelas, ni siquiera compartían los paisajes, el tiempo, el lenguaje o el hambre. Los reyes de Francia vivían en fastuosos palacios, mientras la población parisina lo hacía en condiciones infrahumanas. Los reyes realizaban grandes cenas mientras la población no tenía qué comer y la represión era el único pan diario que la monarquía entregaba. Todo esto habla de la desincronización… ¿cómo es posible que dos realidades absolutamente opuestas convivan sin toparse nunca?, ¿cómo es posible hacerse el sordo frente a los gritos del pueblo o, como algunos llaman hoy peyorativamente, “la galería”? Les recuerdo que esa galería es la que los políticos persiguen cuando es época de votaciones y la que les paga el sueldo con sus impuestos.

Buceando en twitter me encontré con lo siguiente: Mandataria: “Estamos llevando a cabo reformas que apuntan justamente a reducir las inequidades y la segregación social”[3]. La foto lo dice todo. En Chile el #Paro se respira, el esmog se mezcla con el descontento y el gobierno de Chile lanza ese twitter, es decir, una falta de tino impresentable y un mal manejo comunicacional que debería hacer rodar la cabeza de alguien. O quizás sea la muestra más grandilocuente del divorcio entre el gobierno y quienes han entregado su soberanía. La promoción del Chile, “país de las maravillas”: solo discursos añejos de inequidad y brechas sociales que venimos escuchando desde hace 25 años.

Segundo, he presenciado la pérdida de la trascendencia. Todos y todas llegamos a la vida de la misma manera y terminamos en lo mismo, ¿cuál debe ser nuestro élan? “Dentro de tres semanas yo estaré recogiendo mis cosechas. Imaginad dónde querréis estar y se hará realidad. ¡Manteneos firmes! ¡No os separéis de mí! ¡Si os veis cabalgando solos por verdes prados, el rostro bañado por el sol, que no os cause temor! ¡Estaréis en el Eliseo y ya habréis muerto! ¡Hermanos! ¡Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad!”. Esa doble significancia ha sido economizada a una dimensión: la producción. La moral católica ha sido torpedeada desde adentro, una implosión de escándalos sexuales a menores ha dinamitado las columnas de la fe del creyente. Suerte parecida ha corrido la ética protestante al elevar como ídolo a la producción, transformándose en la religión del capital. Pensar que Dios nos puso en la tierra para producir es francamente aberrante. Inclusive la única cosa cierta en la vida podía ser transformada por la trascendencia: “No le tengo miedo a la muerte, pero yo no tengo prisa en morir. Tengo tantas cosas que quiero hacer antes”. Hoy, operas en el sistema u operas contra él. No hay doble lectura: hay una economía del signo anunciada[4] por Baudrillard que niega cualquier expresión que no apunte a lo concreto a lo palpable y cuantificable; en definitiva, se niega todo aquello “trascendental”.

Hemos sido invitados e invitadas amablemente, a punta de revólver, a caminar hacia el abismo del sin sentido, caminar hacia la muerte sin monedas en los ojos o bajo la lengua, obligados a vagar ciegos, sordos y mudos hasta contar con el beneplácito del Caronte[5] –esperemos que no haya sido privatizado–.

Tercero, he visto la traición a sangre fría que han realizado los profesionales de las ciencias sociales. Ellos, que juraron defenderla, hoy proponen cambios imposibles, atendiendo a la naturaleza humana. Ellos, que juraron defenderla, hoy promueven artículos que defienden un gobierno que, en el sur, reprime a los mapuches; en el centro, al ciudadano de a pie; en el norte, hipoteca la salud de la población y alienta un genocidio cultural. Asesinato de costumbres, asesinato de lenguaje, asesinato cultural y ellos transformados en tecnócratas automatizados que promueven transformar a los muertos en números y hacer una aproximación epistemológica del dolor. ¿Cómo han conseguido dormir, mis queridos colegas? ¿Cómo consiguen mirarse al espejo y no ver el vacío de venderle el alma al diablo? En eso los admiro, pero me distancio.

Las redes sociales han sido mal utilizadas por profesionales con títulos pomposos (doctorados, magíster, etc. –algunos tienen más títulos que Colo-Colo–) que promueven, a través de la seducción estética de sus palmarés, arrogarse una verdad objetiva y auto-transformándose en elite. Suerte de transformación kafkiana que de seres humanos los conduce a sanguijuelas que se alimentan del descontento social y de una brecha educacional que ha devenido en anomia. El argentino Antonio Jauretche dijo: “Los intelectuales argentinos suben al caballo por la izquierda y bajan por la derecha”. Más claro echarle agua.

Ahora bien, ¿dónde pecan los intelectuales? Es simple: tienen nula comprensión de la dinámica de las redes sociales. Son tan inteligentes que no comprenden que, si lanzan un twitter por el trabajo en equidad que realiza el gobierno, cualquier persona les va enrostrar que su publicidad está equivocada: primero, es labor del Estado reducir la brecha, a eso se ha comprometido y para eso existe; segundo, hacerle marketing al Estado a redes sociales hoy es como promover jardines infantiles Karadima; y, por último, entiendan que cualquier tema está subordinado a una causa mayor. En la Araucanía, cualquier cosa que haga el gobierno va estar retrucada y manchada por la represión y venta del país a las forestales. En el Norte, cualquier campaña que inicie el gobierno va estar supeditada a los problemas de contaminación y venta del país a las mineras. En el centro, cualquier iniciativa se subordinará a los problemas de vivienda, salud, educación y sueldos. Transversalidad subjetiva que atiende a cada región del país. Hoy, las ciencias sociales funcionan como “relacionadoras públicas del poder”.

Tres pilares de la melancolía de quien les escribe, tres pilares de la debacle de una sociedad y tres señales de disconformidad solidaria.

“Subiendo la montaña me abrazo con la rabia,

En el tiempo del miedo cuando inundaba todo.
Por el camino espina Caronte lo esperaba, le recordaba llevar monedas.
Porque sabía lo del destino
Y fue Neltume noche oscura…el frío y el hambre la voluntad.
Y fue Neltume noche larga… el frío y el hambre la voluntad.
Aquí cabalga Quilapan al estilo José Liendo, subo con ellos para vencer el tormento.

Subiendo la montaña me abrazo con la rabia.
Aquí Neltume trasmitiendo la voluntad contra el tormento
Aquí Neltume a quien escuché desenterrar las lanzas seguimos en la brecha
Y es por la vida que vendrá, así lo creo
Y es por la vida que vendrá, así lo pienso
Aunque mañana la noticia diga otra cosa, es por la vida que vendrá.

Es por 5 de abril, calle santa fe, Neltume, o barracas, agüita de la perdiz, a todos los cordones, nueva la habana.

Aquí cabalga Quilapan le dicen José Liendo… Lumi Videla no la quiebran los tormentos”.

 

Personas Rol
Mauricio Gonzalez Seguel Periodista
@gmauricio554

Cristian Vásquez Diaz
Edición
@PiojoChile

Bibliografía

[1] Vargas, Mario. (2005). El paraíso en la otra esquina. Santiago, Chile: Alfaguara.
[2] Palabra de origen francés, acuñada por el filósofo Henri Bergson en su libro La evolución creadora. El término hace referencia a la “fuerza vital” o “impulso vital” que provocaría la evolución de los organismos.
[3]http://www.prensapresidencia.cl/default.aspx?codigo=13820&utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter (10 de junio 2015).
[4] Baudrillard, Jean. (2008). El pacto de lucidez o la inteligencia del mal. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.
[5] http://misterios.co/2010/01/15/personajes-de-la-mitologia-caronte-el-barquero-del-infierno/ (10 de junio 2015).

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