Ya es tiempo de salir a la calle y vivir en sociedad

Ya es tiempo de salir a la calle y vivir en sociedad

Ya es tiempo de salir a la calle y vivir en sociedad

Con el correr del tiempo, hoy nos encontramos con una sociedad que ha optado por abstraerse de la vida social encerrándose en sus casa

El trabajador, está huyendo de la sociedad en la cual se encuentra, se hace indiferente en su tiempo espacio para llegar a su trabajo entre codazos, bocinazos y groserías, no es casual la acogida y el uso de la tecnología para abrir las puertas a los celulares y la música, haciendo uso de audífonos o leer individualmente lo que sucede en las redes sociales virtuales.

Al llegar a su trabajo sus compañeros o colegas se aferran a sus herramientas para ojala ahuyentar cualquier roce social para evitar sociabilizar e interrumpir su trabajo con el din de no tener problemas o echarle mas pelos a la sopa. Los discursos de “mojar la camiseta” ya es tiempo pasado “darlo todo por la empresa” ya quedo atrás, los trabajadores están cansados de dedicar una vida al trabajo para luego tener una pensión que no representa y recompensa toda una vida, así están las cosas hoy.

Al terminar la jornada, el trabajador rendido tiene que soportar el triste camino de regreso, para nuevamente cobijarse en su hogar a salvo de la vida en sociedad y prepararse para comenzar el fin de semana como un reto, para enfrentar nuevamente la convivencia en las plazas, parques y barrios o lugares públicos donde habita hoy la delincuencia y el abandono.

La otra cara de la moneda indica que los espacios públicos como los Malls, cines y toda la entretención artificial opera en las mazas, pero entretiene individualmente que tiene que asumir el costo con enormes colas para poder acceder a una entrada o bien verter el paseo en algún accesorio estético, ensimismado bajo la cultura del consumo como recompensa y para satisfacer la compulsión como un placebo del éxito vano.

Hasta e inclusive, pareciera ser que la noche resulta ser la liberación de la represión diaria y cotidiana, rompiendo las ataduras por un momento, como un espasmo cuasi orgásmico, para el desenfreno que termina en la angustia cuando amanece.

La vida en sociedad se ha visto socavada por la pérdida del respeto y la vergüenza, por ende, la cercanía para el desarrollo social es un problema, la falta de educación y escasez del conocimiento de temas varios a condicionado el desarrollo de las relaciones sociales, la opaca y desvanecida opinión política ha terminado en los discursos baratos como “que vuelva el patrón para terminar con la delincuencia” “mano dura” “antes era distinto”, producto de la represión que ha ejercido la dominación oligarca discursiva durante 200 años, donde logra establecer la cultura del látigo como aquella que las antiguas generaciones vivían como el discurso del “flojo”.

Sin embargo, parte de las nuevas generaciones se han dado cuenta de los retos que tienen en esta sociedad como individuos en sociedad, es por este ámbito que se han podido generar movimientos sociales, trabajando precisamente en las comunidades, juntas de vecinos y barrios, haciendo el llamado a sociabilizar nuevamente.

Por tanto el rescate de las juntas vecinales, la vida de barrio y haciendo vida en comunidad son la salida para que no sean carcomidas por el discurso del progreso, la inmigración, para no ser confinadas a convertirse en guetos.

Por otra parte, las marchas y huelgas han dado cuenta de la reutilización de los espacios públicos de la ciudad y le pertenecen a todos los compatriotas, donde se puede convivir y trabajar para una mejor sociedad, pero aún falta que las marchas y huelgas den el próximo paso para un establecimiento del poder popular con intervención y sociabilización en forma constante, para que la calle no sea el adorno de la ciudad sino más bien se conviertan en los espacios de discusión y debate de una mejor sociedad.

Para ello, la presión social desde los movimientos sociales tendrán que reencantar desde la convivencia a la sociedad, para que el ciudadano se haga parte y sea participe de un proyecto común, aumentando su calidad de vida y por supuesto, puedan entender que los espacios públicos son de todos y se deben mantener como tal.

No es casual que los movimientos sociales o clases subalternas (Gramci) se conformen en la marginalidad, ya que estos son los sujetos que han sido desprendidos de la comunicación social, han sido apartados de la sociedad, relegándolos a una invisibilizacion del sujeto.

El Estado por su parte, ha permitido la invisibilizacion de las brechas sociales, el ejemplo del panadero que se levanta a las 3 de la mañana y se encierra en un cuarto lleno de harina es invisible, solo está a la vista la marraqueta caliente de la mañana, a nadie le importa quién hace el pan, solo que esta cuando tiene que estar y es sabroso, los jardineros le dejan hermoso el pasto a las grandes casas, los basureros y su estela aromática solo la viven aquellos que deambulan en la noche, los bodegueros en algunos casos son recluidos con llave para que no se roben nada, mientras las cámaras los vigilan para que los demás duerman. Probablemente exista un montón de trabajos más adheridos a estas formas de invisibilidad que no dan cuenta de la realidad que vive la sociedad.

Es por todo lo anterior que es necesario salir a las calles, hacerlas parte de su cotidiano, sociabilizar cuanto sea necesario para cambiar el rumbo y dejar las apariencias incoherentes como apelar a una de zombie vegetariano, debemos dejar atrás los discursos de antaño y delegar la responsabilidad a las autoridades, es tiempo que la sociedad, la gran masa de las desventajas de la brecha social se tomen el país como corresponde y se convierta en el protagonista de la historia para emancipar el dominio histórico de la oligarquía.

Hay que recuperar los espacios de la vida social, es necesario que la ciudadanía comienza a discutir, a debatir, a criticar de forma propositiva, dejando atrás las banderas mas no la historia que nos ha formado, para no cometer los mismo errores.

 

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