Crisis sistemática, problemas de legitimación y autogobierno

Crisis sistemática, problemas de legitimación y autogobierno

Crisis sistemática, problemas de legitimación y autogobierno

La crisis aparece por el interés de un principio de nueva organización en la historia, ya sea esta una sociedad «posmoderna» en el principio de organización, tipos de crisis y autogobierno.

La edad y el sexo como roles primarios son constituyentes del principio de organización además de tener un sistema de parentesco bajo un núcleo institucionalización, donde las imágenes de mundo y normas están apenas diferenciadas entre la integración sistémica y la integración social, dada la falta de un motivo sistémico que genere un plusproducto respecto de la diferenciación de acumulación en el intercambio, la cual conlleva hacia una crisis de identidad desde el exterior.

En la sociedad tradicional, la clase política es el principio de organización, tal que sus diferencias están dadas por el aparato burocrático y el sistema de parentesco de autogobierno, lo que permite que las formas de organización familiares traspasen la propiedad a los medios de producción.

El incremento de la autonomía sistemática, presupone que la diferencia entre el poder y el derecho y su capacidad de autogobierno que generan la inestabilidad de las clases, esta inestabilidad genera el conflicto en el ámbito de la dominación política, provocando que sean incompatibles en sus formas universalistas en un sistema clasista de trabajo social de producción de un plusproducto bajo una apropiación privilegiada.

Esta sociedad tradicional también emana por cierto de contradicciones internas, por un lado el sistema de normas y justificación, y por otro el de una apropiación privilegiada para la sociedad y la explotación que incrementa amplíamente las posibilidades de autogobierno.

El autogobierno de la autonomía sistemática suficiente para que se origine una crisis, porque amenaza y conlleva al derrocamiento del sistema político dando pie a nuevas bases de legitimación y una nueva identidad de grupo. Cuyo principio de organización está en la relación de trabajo y capital del derecho privado, donde su diferencia radica en lo político-económico lo que implica una despolitización en las relaciones de clases. Y por tanto, el Estado como complemento del mercado autoregulado y el trabajo social ya no es el núcleo institucional del sistema y intercambio pasa a ser el instrumento dominante de autogobierno que posibilita la valoración del capital.

Las formas que tiene el Estado para evitar la crisis son principalmente: como primero; la defensa de las relaciones entre trabajador y empleado a través de la legislación, como segundo; la organización del ámbito económico respecto a la educación, medios de comunicación y transporte, y por ultimo; el derecho fiscal, la banca y empresarial, con estas premisas el proceso de producción mantiene sus términos capitalistas y el Estado prevalece.

La crisis sistemática sugiere un nuevo principio de organización, abre nuevos espacios para las fuerzas productivas y el desarrollo de las normas con la auto-valoración del capital asociados a los mecanismos de innovación, que incrementan la productividad, para que la técnica se encarga de de los procesos de aprendizaje reflexivo o automatización.

Por otra parte, la clase que domina debe convencerse de que ha dejado de hacerlo respecto a la anonimizacion política, esta ideología burguesa universalista cumple con la tarea en tanto se funda «científicamente» y anticipa un estado de sociedad, sin embargo esta sociedad tiene contradicciones entre idea y realidad las cuales mediante los problemas de autogobierno se convierten en amenazas directas de la identidad y por ende llega la crisis.

El concepto de crisis sistémica proviene de la lógica de la crisis de la economía. En el capitalismo liberal las crisis se presentan en la forma de problemas económicos de autogobierno no resueltos[1]

La crisis sistémica es una amenaza para la integración social, si bien el traspaso al mercado de autogobierno diferenciado ha sido genuino desde el capital liberal, los elementos tradicionales de legitimación dependen aún del intercambio equivalente.
La no resolución de los problemas de autogobierno en el crecimiento económico, ponen en peligro la integración social y por tanto el capitalismo liberal se hace posible a través de estas integraciones institucianalizantes de clase, a través del mercado del trabajo despolitizándola.

El proceso de acumulación secreto de la «contradicción» integrada, tiene un modo de producción donde los intereses de clase son imperativos sistémicos, justifican las «contradicciones sociales» que abarcan al lenguaje y a la acción de los individuos como también sus motivaciones inconscientes.

Para esto, es que el reflejo del antagonismo de clases es el problema de autogobierno donde su desproporcionada apropiación de riqueza genera crisis económica que derivada en las contradicciones y problemas de autogobierno, la que auspicia una crisis sistémica.
El capitalismo liberal como el antagonismo de clases se traduce en intersubjetividad y mundo de vida dondem, donde el fetichismo de la mercancía es el principio operante del sistema económico que ante la crisis de carácter fatal, alcanza la objetividad de acontecimientos naturales contingentes e inexplicables, en este sentido cabe generar la siguiente pregunta ¿Ha cambiado el capitalismo?

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Bibliografía

[1] Jürgen Habermas 1999 Problemas de legitimación en el capitalismo tardío, Traducción de José Luis Etcheverry , © De la traducción: Amorrortu editores © Suhrkamp Verlag Frankfurt am Main.

3 Responses to Crisis sistemática, problemas de legitimación y autogobierno

  1. Alfredo A. Repetto Saieg. agosto 26, 2015 at 9:28 pm

    Crece la polarización social: mientras lxs estudiantes convocan a manifestarse contra la postergación de la gratuidad (debido a que la “reforma” del gobierno en materia de educación superior es una farsa) la caravana de los camioneros continúa; también sigue latente la posibilidad de un levantamiento mapuche y la amenaza de una crisis económica que importamos desde China al entregarnos al libertinaje del mercado y a la apertura indiscriminada de la economía, dos medidas centrales de un sistema neoliberal que nos condena a ser en un país de tercera categoría.

    El duopolio está descolocado; de hecho, no está preparado para enfrentar ninguno de estos procesos críticos que incluso pueden llegar a cuestionar el propio sistema de dominación. El único recurso que le va quedando a la élite es el de la represión, el de la violencia y el de la mentira. Por eso tenemos que cuidarnos, más que nada organizarnos activamente, hacerlo como clase, de manera autónoma, libre y democrática para así oponernos a los dogmas de la patronal y reconstruir el país en beneficio del bienestar de la mayoría.

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  2. Alfredo A. Repetto Saieg. agosto 27, 2015 at 12:15 pm

    Gracias a ti y saludos.

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