El clasismo del éxito y la semántica de los sueños

El clasismo del éxito y la semántica de los sueños

El clasismo del éxito y la semántica de los sueños

El sábado 04 de julio Chile marcó un hito en su historia deportiva, específicamente futbolística. El escenario, el Estadio Nacional, lugar que en el 73` sirvió para mantener encerrados a disidentes de la dictadura, hoy es escenario de la mayor alegría del pueblo chileno. Las ironías de la vida ¿Quién dijo que la vida era justa?

Esperanzados marchamos y valientemente caemos. Los estandartes en una linealidad totémica se elevan, pintados de guerra los hinchas toman asiento y todos en una catarsis nacionalista cantan el himno nacional. Ese himno que en la escuela te hacen cantar si es pública, ya que en los colegios privados no se canta. Todos los recursos nacionalistas son traídos a colación y el gen patriótico crece como maleza, nos entumece el corazón, nubla el pensamiento y transforma la realidad.

Lo bueno es que este tipo de eventos sólo dura un mes, si durará 2 meses probablemente terminásemos eligiendo un dictador para que guíe el país como lo planteó Tito Larcio. Pero hablar del letargo que producen estos discursos es materia ya abordada, hablar de que olvidamos causas más nobles que conseguir una copa o culpar al fútbol de ser el opio de pueblo ya es materia revisada. Me parece más atendible hacer una consideración ética y moral en relación al éxito. Ese triunfo que hace eterno a quienes lo logran “En el cristianismo, a diferencia del estoicismo de Séneca, la eternidad no es privilegio de unos pocos; sino el destino de todos”[1] En este caso de las clases bajas, de esas realidades invisivilizadas por el sistema, cuya opinión es deslegitimizada por su precariedad y cuya instrumentalización es efervescente en el periodo de elecciones.

De ellos es la oportunidad, de aquellos que de no ser por el fútbol habrían tenido la misma suerte que millones de chilenos que hoy viven en campamentos, están en prisión o esperan desde la 5 de la mañana un número para atención médica. Las almas más simples y sinceras, las almas que se nublan con el éxito y vuelcan su auto en la autopista.

Esas almas que nunca fueron educadas para el éxito porque para ellos era una palabra vedada, ellos que no podían levantar la cabeza, de ellos es la oportunidad de entregarle 5 horas de felicidad a un país.

Si bien el éxito se ha transformado en medio y fin, también es cierto que como el deseo en Deleuze “Hablamos de manera abstracta cuando decimos que deseamos este o aquel objeto, porque nuestro deseo siempre es concreto, siempre es el deseo de un conjunto espacial, geográfico, temporal, territorial, concreto” el deseo tiene un componente tan humano que lo exime de la nocividad del deseo del objeto, el deseo de tener por tener. Mi impresión, es que ellos que desean hacer feliz a la gente sin más ni menos.

Ahora , para ellos tampoco la vida es justa, el precio de la fama , la prisión del éxito y el ojo del gran hermano penden sobre ellos como espada de Damocles, esperando la falla, esperando reprochar algo tan fácil como elevarlos y dejarlos caer sin red de seguridad. Pensemos como deben asumir sus culpas públicamente, como son apuntados con el dedo y como sobre ellos la ley opera firmemente, mientras que para figuras como Martín Larraín todo es más expedito.

Pensemos como cae sobre ellos la moralidad y la ética como mazos ciegos, sin mediar se les aplica todo el rigor del discurso moral y la ética deportiva inclusive por sus propios pares, Tomás González señaló “Como chileno me desilusiona un poco que un deportista que esté representando a nuestro país, estando de local, en un torneo tan importante como la Copa América, que se farree el minuto, que no es tan difícil que uno como deportista debiera estar acostumbrado a concentrarse”[2]. En conferencia de prensa, entre lágrimas; Arturo Vidal pide disculpas, pero personas como Iván Morerira han pedido disculpas por jugar con la democracia, la señora Ena Von Baer se le ha pasado por la cabeza dimitir, claramente no.

Es ahí donde el éxito hace la diferencia y nos muestra su cara clasista. Mientras, los Vidal, Medel o Sánchez de barrios humildes deben pedir disculpas por un error, los Moreira, Golborne y Velasco[3] no sufren la menor pena, ya sea civil, penal o emocional ¿Quién dijo que la vida era justa?

Hay algo en ellos que los hace más cercanos, más humanos. Y, hay algo en los políticos que los hace aborrecibles. Por lo menos a mis ojos existe una gran diferencia. Pero en definitiva, el sábado ganaron y fue un motivo de alegría, aunque Santiago va seguir igual de gris, Chile va seguir igual de centralizado, la educación va seguir siendo nefasta, los profesores van a seguir teniendo entre sus filas a un líder que atornilla al revés y el Congreso va seguir siendo la guarida de Alí Babá, pero podré regocijarme en la felicidad de los vínculos pasajeros, esa felicidad de ganar algo sin haberlo disputado o bien sentirme triste por perder algo que no me competía.

Personas Rol
Mauricio Gonzalez Seguel Periodista
@gmauricio554

Cristian Vásquez Diaz
Edición
@PiojoChile

Linkografía

[1] Buaman,Zygmunt. La sociedad sitiada. Buenos Aires, Argentina. Editorial Fondo de cultura económica.Pág.165
[2] Tomás González: Opinar, ser opinado y comprender. http://piojo.cl/2015/06/tomas-gonzalez-opinar-ser-opinado-y-comprender/. (3 de julio 2015).
[3] “Pentagate”, el caso que destapó la corrupción en Chile. http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/01/150115_chile_caso_penta_corrupcion_irm. (3 de julio 2015)

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