Hacia una comprensión de la violencia

Hacia una comprensión de la violencia

Hacia una comprensión de la violencia

En las últimas semanas hemos visto un incremento en las manifestaciones de violencia en nuestra sociedad.

Ya no son las manifestaciones sociales, la Copa América o la contaminación las que llenan los espacios de los noticiarios o diarios del país, hoy vemos la violencia de los hinchas que se enfrentan en Viña del Mar, en Talcahuano o los actos violentos de asaltantes o travestis en las esquinas de los barrios.

Contacto de Canal 13, este domingo, mostró un reportaje mezclado con tele-realidad en relación a la violencia que ejercen los travestis en puntos clave de Santiago, por otra parte los programas deportivos hicieron eco del enfrentamiento entre la hinchada de Everton, la hinchada de Santiago Wandereres y además el asalto a un seleccionado chileno y a un local en Vitacura. Súmese a lo anterior, el programa de Chilevisión “Alerta Máxima” que transmite en código de videojuego la delincuencia y la labor de Carabineros de Chile.

Los entendidos hablan de una violencia estructural, pero, ¿que significa este concepto?, pues bien, intentare acercarlo a ustedes. Violencia estructural fue trabajada por Johan Galtung, sociólogo y matemático noruego. El término busca explicar la violencia desde la carencia de posibilidades físicas y organizativas que permitan satisfacer las necesidades básicas del individuo. Por ejemplo, si en un conflicto un grupo gana de manera permanente y sistemática a otro, podemos considerarlo violencia estructural, un ejemplo es el aumento de sueldos de los parlamentarios en desmedro del lento aumento del sueldo mínimo, esto se considera violencia estructural.

Otro componente importante para la comprensión y extrapolación del concepto en la subdivisión de:

Violencia interna: Esfera propia de la cual emana la violencia. Ejemplo es el maltrato animal.
Violencia Externa: Esfera estructural, es la construcción del sistema generador de violencia. Un ejemplo es la imposibilidad de acceder a ciertos bienes, bienes que son exhibidos como la panacea del éxito y del bienestar.

Otra subdivisión es el carácter horizontal o vertical:

Horizontal: Esta es un atomizador de quienes quieren estar juntos. Ejemplo es la política de vivienda del que separa a los vecinos entregándoles casas en distintos lugares de la ciudad.
Vertical: Es aquella que emana de las altas esferas de la sociedad, esta violencia cae en forma de cascada sobre los integrantes menos afortunados de la sociedad y muchas veces busca disfrazarse con bonos de invierno o bono por hijos, pero lo cierto es que a ellos se les sigue negando el acceso digno a salud, vivienda y educación.

Podemos atender a la génesis de la violencia e intentar comprender como ella no es sólo un problema de la “gente pobre”, sino más bien un asunto de regulación de las pulsiones.

Para vivir en sociedad debemos entregar nuestros ímpetus básicos para no afectar al otro. Si aceptamos que la violencia es estructural, aceptamos también que cualquier estructura pueda ser impuesta y aceptada para ejercer violencia. Establecido esto, podemos señalar que la familia como estructura básica de la sociedad tiene matices de violencia en su génesis y posterior desarrollo.

¿Cómo nace entonces el concepto de familia? Atendiendo a Freud, la familia nace con la regulación de la pulsión sexual en la horda, regulación que prohíbe el incesto. Así lo señala Freud en su libro “Tótem y Tabú” en el capítulo: El horror al incesto.

Ahora, si multiplicamos por millones a la familia obtendremos al Estado, en mi concepción, el Estado y la familia son estructuras isomorfas y por ende el Estado contiene es su estructura violencia, la que impone, porque el Estado es el dueño legitimo del ejercicio de la violencia física y para este proposito cuenta con las fuerzas armadas y de orden.

Algunos podrían señalar que el derecho podría ser como un salvaguardador, para que no se cometa violencia contra los integrantes del Estado, pero en mi opinión el derecho funciona como co-ayudante del Estado buscando proteger a quienes lo dirigen, para protegerse y perpetuarse así mismo.

Sin embargo, no olvidemos que cuando al Estado se le pone en entredicho por el excesivo uso de la violencia física, lo primero que hace es escudarse en la protección de la sociedad y luego si es muy obvio el error corta el hilo por lo más delgado culpando al operador directo de la violencia, ejemplo de esto es el caso de Rodrigo Avilés[1], donde fue dado de baja el operador del chorro de agua y el resto de la esfera de Carabineros y personeros del Estado salieron limpios de polvo y paja.

Adentrándonos en el Estado y en la esfera de la convivencia entre pares, encontramos a la sociedad ¿Cómo puede entonces una estructura violenta, albergar a sujetos naturalmente violentos y gobernarlos? La respuesta a la cual adhiero es: “la contuvo mediante el fortalecimiento de las coacciones institucionalizadas e interiorizadas y el sometimiento del principio del placer al principio de realidad y de la justicia privada a la justicia pública”[2], no obstante está acepción deja fuera un componente de violencia hoy, el consumo.

El consumo, cuya actividad tan promovida por el neo-liberalismo, busca la satisfacción del deseo en un aspecto simple a diferencia del deseo de Deleuze que busca la satisfacción del conjunto. Este consumo que entrega una satisfacción ilusoria similar a lo que aporta. Aquel vínculo descartable que quizás su encanto es proporcional a su necesidad.

El problema del consumo como un generador de violencia deviene de lo siguiente: “Hoy, en día los objetos se encuentran allí antes de haber sido ganados, son un anticipo de la suma de esfuerzos y trabajo que representan, su consumo precede, por así decirlo, a su producción”[3]

Una violencia consumidora de querer tener lo que es deseable en códigos culturales, pero sin trabajo, ya que el nacimiento del objeto no dependerá del esfuerzo, es algo similar al divorcio entre lo público y privado.

La violencia es intrínseca al ser humano y por ende cada estructura que sea creación del ser humano tendrá una importante carga de violencia. El problema de la violencia no es psicológico, sociológico, económico o político, es la suma de todos. La violencia es un motor, la violencia es un absorvedor de energía, es como un agujero negro que lo traga todo y mientras más traga, más grande. Hoy, la violencia opera en códigos que todos compartimos, pero como buen motor y con lógica de sistema sabrá reinventarse en un futuro para no perder el lugar que tiene en nosotros.

¿Qué podemos aprender?

Primero, todos tenemos la potencialidad violenta en nuestro ser, también la pacificadora.

Segundo, la mente posmoderna comprende y acepta que hay problemas que no tienen una solución específica, los errores que hablamos no son corregibles con castigo, con ortopedia u otro tipo de refuerzo.

Tercero, la posmodernidad nos lleva a comprender que no existe un remedio universal para la violencia.

Y, por último, comprender que el ser humano es un universo de complejidades como de grandes particulares.

 

Personas Rol
Mauricio Gonzalez Seguel Periodista
@gmauricio554

Cristian Vásquez Diaz
Edición
@PiojoChile

 

Bibliografía

[1] http://www.latercera.com/noticia/nacional/2015/05/680-631951-9-carabinero-dado-de-baja-fue-herido-por-manifestantes-en-aysen-en-2012.shtml. (20 de julio 2015)
[2] Touraine, Alain.”¿Podremos vivir juntos? México DF Editorial Progreso 1997, 3º reimpresión 2006.Pág.270.
[3] Baudrillard, Jean. “El sistema de los objetos”. Madrid España. Editorial Siglo Veintiuno XXI. Decimonovena reimpresión, 2010.Pág 180.

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