La sinceridad en política no existe y realismo sin renuncia menos

La sinceridad en política no existe y realismo sin renuncia menos

La sinceridad en política no existe y realismo sin renuncia menos

La sinceridad política no existe, es un señuelo que oculta la verdadera acción de la responsabilidad de la transparencia que tiene el político y a su vez el gobierno.

La sinceridad en su efecto se convirtió en demagogia, desde los programas de gobierno, hasta las leyes auspiciadas por la racionalidad instrumental de la casta política.

El Estado está en un embrollo de arrastre por el modus operandi de la oligarquía y su estela de consecuencias, tan simple como que es inevitable vislumbrar alrededor las brechas sociales en áreas como educación, salud, vivienda, etc, y su brutal modo de dominación a través de la constitución como columna vertebral y el armatoste de leyes ejecutadas por las mismas castas políticas, de la mano de las mismas castas empresariales.

El concepto general que ha desarrollado la lógica discursiva tiene sus fundamentos en la realidad de la dominación.[1]

La historia de Chile ha dado cuenta a través de sus registros disponibles en el mundo digital, que los discursos políticos por muchos años se mantuvieron en la casta dominante para perpetuar el poder y que hoy tienden a su ruptura, dado por el desgaste y el abuso de las mismas ideas recalcitrantes que promueven a los sectores políticos que mantienen el poder.

Es por esto que la sinceridad como servidor de la transparencia, opera en el ámbito de los discursos por su condición funcional del uso político, ya que el político en su condición de mantener y resguardar el poder, se encuentra preso de su demagogia en su acceso, consolidación  y ejecución del poder a cualquier costo, esto implique de esta forma el engaño.

Por decirlo de algún modo, el desempeño de hipócrita del político no es sincero ya que su inclinación a la demagogia, lo lleva a disfrazar hasta sus propias inclinaciones mas transparentes y por tanto su propio discurso de sinceridad política se hace incoherente.

Los términos del discurso político tienen típicamente un doble significado. Uno viene en el diccionario, y el otro es doctrinal, al servicio del poder. [2]

En la práctica, hoy la clase política se da el lujo de auspiciar una frase como “Realismo sin renuncia”, la pregunta es ¿que significa esto?.

Ciertamente son tiros al aire en primera instancia dada su generalidad, el concepto de realismo se da en disciplinas como la filosofía y el arte como un concepto amplio debido a su situación existencialista de lo real, porqué ¿Por que, que es real?, ciertamente una pregunta cuasi inalcanzable, dado que la realidad se mueve de manera simbólica en la sociedad, interpretaciones variadas de la misma sociedad para concluir que algo es real o no lo es. Y por tanto, para que  se ejerza una realidad, las falsedades o mas aún falsacionismo deben quedar a un lado, ya que claramente en política son parte del juego del discurso y por tanto si se pretende ejercer un realismo sin falsedades, solo cabe entender que este realismo está en el ámbito de la fantasía o bien del realismo fantástico, que se da en la literatura como aquel descubrimiento de lo parapsicológico, místico, esotérico, etc. Dicho esto, entender realismo en el contexto político sería algo así como esperar a los brujos para que vengan a dirigir nuestro país.

Por otra parte “Sin renuncia”, no indica mas que un absolutismo, por una parte, en lo más palpable y tangible, la política esta en constante cambio es poco probable que no existan renuncias, de hecho eso crearía una situación de imagen estática para la renovación del ambiente político, por otra parte es difícil creer que desde un punto de vista mas soberbio la ruta de navegación sería un juego del todo o nada, sin flexibilidad ni dinamismo acorde a los tiempos ni a los cambios que producen nuestra sociedad.

Considerar un ser allí cualquiera tal como es en lo absoluto, equivale a decir que se habla de él como de un algo; pero que en lo absoluto, donde A = A, no se dan, ciertamente, tales cosas, pues allí todo es uno.[3]

Por tanto el susodicho “Realismo sin renuncia” no es otra cosa en la comprensión que una fantasía absoluta. Algo así como: vivimos políticamente en el mundo de fantasía, llevados por un semidiós a la luz.

Aunque han pasado años, la política y la configuración del Estado parece no abandonar las frases y discursos rimbombantes, sería mucho mas sincero, ocupar una nariz de payaso y verse llorar, que hoy escuchar un político con discursos populares con sentidos inoperantes que no se traducen en otra cosa sino en humo y magia como los libros místicos de antaño.

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Cristian Vásquez Diaz Edición
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Bibliografía

[1] Herbert Marcuse, El hombre unidimensional pp 164-165
[2] Noman Chomsky, Las intenciones del tio Sam, pag 44
[3] G. W. F. Hegel. La fenomenología del espíritu pag 9. DE LA CONCIENCIA A LA CIENCIA 15

One Response to La sinceridad en política no existe y realismo sin renuncia menos

  1. Alfredo A. Repetto Saieg. agosto 24, 2015 at 10:23 am

    La casta política, militar y empresarial que nos dirige, que nos explota y que abusa de la mayoría de lxs chilenxs no siente ningún tipo de empatía por el prójimo; si a ello le sumamos que son hipócritas, que sus acciones se sostienen en el oportunismo y en la violencia sin límites, que finalmente es esa la manera en que defienden un régimen político autoritario y soberbio, hecho a imagen y semejanza de la patronal, tendríamos que decir que la élite tiene fuertes rasgos sicopáticos.

    Es grave porque ellos toman las decisiones que nos afectan: determinan los objetivos del sistema, las formas de representación, la lógica económica y quién tiene acceso a la justicia, a la educación, a la salud, a un trabajo o jubilación digna, etc. ¿Hasta cuando? Una cuestión es clara: aunque todavía no hallamos sido capaces de organizarnos políticamente como clase, sabemos que las movilizaciones de lxs trabajadorxs, de lxs estudiantes, junto a lxs pobladorxs y al pueblo mapuche, llegaron para quedarse, marcando así la política nacional.

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