Las deudas de nuestra sociedad que no hemos cancelado

Las deudas de nuestra sociedad que no hemos cancelado

Las deudas de nuestra sociedad que no hemos cancelado

Ya terminó el torneo sudamericano de fútbol, gracias al esfuerzo de los jugadores, al espíritu de superación de todos ellos y la garra implantada en sus corazones por los técnicos que los fueron forjando durante años.

Por fin Chile es campeón en el deporte más popular del mundo. un premio esquivo durante casi cien años, como dijo mi señora, no hay mal que dure cien años ni tonto que lo aguante -creo que nos salvamos-.

Ahora debemos volver a lo nuestro, a lo que realmente nos convoca como ciudadanos líderes de opinión, como coterráneos voceros y representante de nuestra sociedad silenciosa que saca la voz tras las cortinas de sus casa, es hora de tomar nuevamente las letras de nuestro alfabeto y comenzar a plasmar en la Revista nuestras opiniones más críticas .

Hace unos días, unos representantes de la UDI y RN propusieron que los jubilados pudieran hipotecar sus hogares para poder aumentar sus pensiones.

Alguna vez toque este tema y traje a colación el abandono que tienen nuestros ancianos[1], quienes deben volver a trabajar para poder sobrevivir, ya que con sus pensiones miserables, sumado a los gastos en medicamentos, transporte, alimentación y muchas veces habitación no les alcanza para poder subsistir.

Creo que como país estamos en deuda con los jubilados en temas de pensiones, sin mencionar la deuda gigantesca que tenemos en la salud pública, -que está realmente abandonada a su suerte esperando que llegue algún presidente del pueblo que viva en carne propia lo que algunas personas viven a diario esperando ser atendidas, aguardando muchas veces la muerte, sentadas en la sala de espera mientras el frío se cuela entre los pies de sus pares sentados a su costado.

Sumese a ello, la lenta y mala propuesta de la ley Ricarte Soto, que desea igualar al Auge -sin contar las limitantes que tendremos para conseguir medicamentos si no pertenecemos a cierto segmento-, el titánico compromiso que adeudamos con la educación chilena con los niños y jóvenes que desean tener un mejor futuro y la demandas de los profesores para mejorar la calidad de educación.

Se entiende que el gobierno quiera mantenernos ignorantes, así nos puede controlar de mejor manera, sin embargo es nuestra responsabilidad dejar de serlo.

Nuestra sociedad sigue en deuda con el aborto, tema en boga estos últimos días, donde necesitamos dar a la mujer la posibilidad de decidir sobre su maternidad y no depender de la voluntad de un gobierno que no velará por esa criatura y la falsa ética de la iglesia pecaminosa que obstruye nuestro deseo como sociedad de decidir si estamos preparados o no.

Al igual que la deuda con la Eutanasia, así como lo planteo alguna vez Valentina Maureira. Una decisión nuestra que nadie más debe tomar.[2]

Estamos endeudados con el patrimonio de las ciudades y sus edificaciones abandonadas a su suerte, las mismas que nos han dado identidad desde los inicios de nuestro hermoso país, partiendo por la Basílica del Salvador.

Estamos endeudados con la seguridad ciudadana y la liberación de las garras del hampa, si no hacemos nada nos consumirá lentamente.

Somos una sociedad endeudada con la sociedad, unos gobernados por un grupo de personajes preocupados de firmar boletas que les den más ingresos y llenar aún más su bolsillos sin importar nada a su paso, no les importa si los jubilados pierden sus hogares, solo les interesa volverlas a vender y sacar beneficios, endeudando a su paso a los descendientes de los ancianos -historia de nuestra nación-

No les interesa ayudarnos a morir, solo que nosotros los enfermos terminales, nos sigamos endeudando y pagando hasta con el alma nuestra necesidad de sobrevivir. No les interesa aumentar nuestros ingresos mensuales, les importa mantenernos con una soga al cuello, una soga echa de papel moneda estampado con la cara de ellos con una gran falsa sonrisa.

La ciudadanía está en caos, el peso de la demanda por un ingreso justo se proyecta cada día a nuestro futuro, el peso de nuestro sacrificio nos pavimenta el camino con innumerables “eventos” que nos impiden el paso a cada uno.

Nos atan las manos y vendan los ojos engañándonos con una supuesta educación de calidad, que con los procesos que pretenden implementar esta jamás llegará, porque si fuese así, serían los primeros en tener a sus hijos en colegios públicos y de eso estoy seguro que ninguno estos buitres así lo hace.

No importa el color del estandarte que los respalda, juraron sacar el máximo beneficio de la ciudadanía mientras estén trabajando “para ella” y así lo harán. Mientras como sociedad, seguiremos en deuda con la sociedad.

Mientras tus alas estén atadas

Mientras tus ojos sigan vendados

Mientras tus manos no puedan crear

El águila de Prometeo volverá a devorarte

Mientras no paguemos nuestra deuda

Nuestra gente no volverá a sonreír

Personas Rol
J. Freddy Rivas Autor
@jf_rivasm

Cristian Vásquez Diaz
Edición
@PiojoChile

Linkgrafía

[1] http://piojo.cl/2015/02/relato-sobre-el-abandono-y-la-desproteccion-de-nuestros-ancianos/
[2] http://piojo.cl/2015/02/el-derecho-a-morir-administrado-por-el-estado/

One Response to Las deudas de nuestra sociedad que no hemos cancelado

  1. Alfredo A. Repetto Saieg. septiembre 7, 2015 at 4:37 pm

    Chile es un país antidemocrático. De hecho, no se resuelve ninguna demanda relacionada con los intereses de lxs trabajadorxs porque el régimen es controlado por una casta política, militar y empresarial profundamente cruel, déspota y autoritaria. Por eso, la batalla por la democracia implica la vía insurreccional en el sentido que si queremos recuperar nuestra dignidad es necesario luchar contra una Constitución y sus leyes que nos niegan la soberanía popular.

    Sin embargo, el “progresismo” chileno, al que se sumó el PC, reafirma su rol al interior del conglomerado de gobierno que no es ni nuevo ni mayoría. En realidad, la dirigencia comunista declara que el “proyecto de Bachelet” sigue en pie, ello a pesar de la renuncia de Cristian Cuevas y de la grave crisis del actual sistema político que precisamente es cuestionado porque es heredero de la dictadura, porque entendemos que a través de éste no serán solucionados los problemas de la mayoría.

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