Crónicas del abandono – El comienzo – Cap.02

Crónicas del abandono – El comienzo – Cap.02

Crónicas del abandono – El comienzo – Cap.02

El enigmático caso de Ojos Marrones, así lo he bautizado, el principal personaje es quien les escribe.

Desde niña he sido de carácter muy fuerte, me ha tocado tomar decisiones que me llevaron a estar aquí, en este universo tan complejo y hermoso a la vez. Lo más difícil lo viví en Chile y quiero aclarar que la elección de salir del país fue mía ya de adulta. Dejé el país, nadie me saco. Lo dejé en diciembre de 1993,  bajo la candidatura de Frei y de ahí he deambulado por otros países.

México es donde ahora resido desde el 2005, aquí encontré mis orígenes gracias a un valiente detective de investigaciones y su grupo de apoyo en Chile-Antofagasta, ellos me ayudaron a dar con los hechos, nuestra herramienta de comunicación fué Internet, por él sé de mi historia y pude conocer a mi familia, gracias a él, la historia se difundió, Chilevisión se animó a rodar un reportaje sobre mi caso llamada “Una Historia enigmatica” en un programa llamado “Historia Policial” (diciembre 2005). Desgraciadamente a mi gusto se censuró mucho.

Los hechos y las escenas que nunca olvidaré sucedieron en septiembre 2005 y quedaron grabadas en mi corazón, sobre todo cuando abracé a mis hermanos mayores y a mi padre luego de 34 años sin saber de ellos, grité y lloré con alegría. Creo que es lo más bello que una persona puede experimentar después de haber estado perdida y encontrar a los suyos a punta de perseverancia. Este hecho ha sido unas de mis mayores alegrías y triunfos en mi vida, aunque solo compartí un mes de mi vida con ellos, lo cual fué de gran ayuda para mitigar muchos dolores, nuestra madre no nos esperaba, no la conocí, ella murió en el año 95 en Antofagasta de paraplejia, y tampoco estaba mi hermana Yoko, que aún sigue perdida para todos nosotros.

A mediados de Octubre del mismo año, me presenté en el primer juzgado de letras de Calama a dar mi declaración, dicho sea de paso, ateriormente me había presentado con investigaciones de Chile en Antofagasta respecto de lo mismo. Esta parte fue muy angustiante, ya que hacer una declaración de tu vida es incómodo y frustrante.

Hoy pienso en el pasado y en lo que me está pasando, hoy siento una densa e intensa misión, como cada uno sabe que tiene dentro de si; otros las identifican temprano, otros tarde, otros nunca; la mía es una misión muy dolorosa e injusta, pero a su vez reflexiva como ejemplo para la sociedad y la familia.

El abandono del ser humano nos cambia, nos acondiciona a ser fríos frente al sufrimiento y a su vez nos hace ser más reflexivos ante ello, si las personas tomaran conciencia, estas cosas tal vez no pasarían a estos niveles, sería mucho menor la escala de la exclusión social, porque estamos acostumbrados a ver al ser humano como un objeto transable en el mercado, hablo de las adopciones que siempre han sido una acción silenciosa y muchas veces terminan siendo corrompidas.

Mi adopción nunca llegó a ser adopción, y todo se lo debo a personas sin conciencia, que vieron el oportunismo sin ver el injusto daño que dejaron caer en los niños, cuyos padres fueron involucrados en acciones políticas y excluidos de la sociedad en un momento de cambio.

A mis hermanas y a mí, nos sacó una asistente social en el año 1972, de una población de tomas comunistas, ahora llamada población 23 de marzo en la ciudad de Calama. Palpando esta situación vi la siniestra y repulsiva forma en la que se actuó por parte de quienes nos tenían en su poder, eran los sirvientes públicos que ya trabajaban para los militares, quienes actuaron maliciosamente y sin ningún respeto a la infancia.

No escribo para jugar a la fama, ni para hacer uso de la perversidad, si no para crear conciencia de lo humano, para hacer sentir a la memoria, a la historia, para ser una contribución a la humanidad, para entender la familia como un amigo, tu vecino, tu padre o tus parientes biológicos que ojalá nunca ocurra el abandono o se permita la violencia extrema como normal. Porque el dolor trasciende y transforma, no esperemos a que eso pase. La familia es todo lo que tenemos en este mundo, en este planeta, en este universo.

Es muy complejo hablar de adopciones, de la familia y de abandonos, son temas muy delicados, tanto así que las personas no se dan por enteradas, la mayoría ya los tiene, así que no les interesa, e inclusive en algunos casos no saben el significado de la palabra adopción, es así.

Cuando estuve en Chile en octubre de 2005, fui a Calama al primer juzgado de letras de la misma provincia, observé que había un descontrol total, sentí que ahí hacían y deshacían, donde proteger a una persona era algo así como lo último que podría ocurrir.

Las instalaciones eran tan antiguas como las personas que estaban allí, los olores y colores, deprimentes, olor a humo de cigarro, a hojas y tinta, sonidos de máquinas de escribir, el ruido del viento con polvo de desierto seco, en todos lados había polvo y todos los muebles estaban gastados, el juez era joven y se comportaba como siniestro en el estrado, una oscuridad donde solo se escucharía mi declaración.

Este juez fue al primero que me presenté y pensó que yo solo venía a apoyar a la denunciante como abogada y le dije: no! yo soy la denunciante, quedó con los ojos desorbitados y perplejo, me miro de pies a cabeza y me dijo tome asiento, ya! la atiende un actuario uf! -dijo.

La manera que fui recibida por la justicia ordinaria, digámoslo así: fue desordenada desorientada, no había nadie por parte del famoso SEREMI, nadie del SERNAM, ningún psicologo por parte del gobierno, me sentí muy mal, me dolía la panza de verme ahí tan sola, pero tenía que hacerlo por mi bien y el bien de muchos que están como yo.

Al comienzo de la declaración me pregunte ¿será suficiente con lo que yo pueda declarar?, Entonces empecé a sentir que vivía la dictocracia chilena, Pinochet no se ha ido me dije; aún siguen las mismas mañas, censuras, prejuicios y mucha ignorancia al respeto humano y a la vida -Que pacatería -me dije. -¿Perderé mi tiempo aquí?

Para mí era algo raro y a la vez increíble estar allí, había estado casi 12 años fuera de Chile y jamás pensé que llegaría un momento así en estas circunstancias, pero ahí estaba recordando muchos pasajes que tenía muy guardados y a la vez revivía con mucho dolor. Mi hermana mayor me esperaba afuera junto a otros amigos, la declaración tomó bastante tiempo, lloré mucho y solo me ofrecieron un vaso de agua, el otro lo pedí yo, sentía que me desvanecía mientras contaba tanta tragedia y a su vez explicar lo costoso que había sido poder zafarme de estas heridas.

Al acabar la declaración el actuario me dice: ya valla para la casa, ¿qué cosa? – Digo yo! –Que me olvidara de esto ya que estaba muy difícil, tendrán que llamar a todos, a declarar, pero es voluntario si la persona no quiere presentarse no se puede hacer nada en esta instancia. No seas tonta y no busques problemas que ya bastante tenemos de esos tiempos y estamos hasta el cuello con ello. Increíble que un actuario podría decirme semejante barbarie. Estar reconociéndolo, que deprimente la verdad!

Por otro lado cuando declaré para investigaciones de Chile Antofagasta, no cambió mucho el trato, ahí estaba dentro de un edificio muy antiguo, con muchos hombres, armas, gente detenida, y sentía un ambiente de complicidad prejuiciosa de todo aquel que me miraba. Además, el jefe de investigaciones estaba siendo procesado por mi caso porque quebró protocolos y también ya estaba por jubilarse así que le tomó duros momentos con mi tema a sus últimos días de trabajo en investigaciones.

Por lo mismo quería arrancarme de ahí, estaba fastidiada de tanta palabra, de tantos sentimientos encontrados, aquí se me mostró varios documentos de mi padre. El que más me llamó la atención fue la de su libreta de familia que la CORFO les daba a sus empleados, ahí aparecía yo y todos mis hermanos, también me mostraron mi acta de nacimiento con los nombres originales, -fue la primera vez que la vi-, y sentí mucha rabia saber que mi certificado de nacimiento aún existía y yo sin saberlo.

Lloré y abracé esos papeles, -me dije … yo ya tenía una vida, una familia y la perdí. Todos salieron de la oficina al verme tan acongojada para que me desahogara con mi familia. Al final, ninguno de estos papeles fueron entregados a mi padre, jamás devolvieron los papeles originales, investigaciones se quedó con esos documentos para no verlos quizás hasta cuando, hoy niegan que estén los documentos, “es posible que con el cambio de edificio se hallan perdido“, eso es textualmente lo que le dijeron a mi hermana en el año 2006.

Solicité ayuda al Presidente Lagos en el 2005, y a la Presidenta Bachelet en el 2007, les hice notar mi existencia pidiendo ayuda moral en algún aspecto como presidentes del Estado. Pero no, solo respuestas de cliché como a todo el mundo mandan. He buscado abogados de diferentes niveles y conocimientos en la materia, y no he llegado nada concreto con ninguno, para que decir en derechos humanos de Chile 2007 al 2014. Les escribí, llegué a hablar por teléfono con las más altas autoridades y al final de tanto insistir con ellos me llegó un mail de la forma más fría que dice:

“Por favor diríjase al consulado chileno más cercano para que pueda avisar su problema”.

Eso ya lo sé -pensé-, en vez de ayudar, hacen frenar, tu camino a la verdad, ojala tuviera lo suficiente como para hacer viajes y contratar abogados, la cosa seria otra, pero ¿por qué he de pagar yo un asunto del cual no soy culpable?

La última instancia que he hecho desde aquí ha sido que mi caso lo reabrieran el año 2009 ya que había quedado cerrado por falta de pruebas, aquí me dirigí a la corte de apelaciones de Antofagasta nuevamente, aquí explique lo que me sucedía y mandaron a que se reabriera el caso en Calama, pero fue muy extraño, ya que estando lejos, había un desorden y se empezó a perder de nuevo la importancia que este tenía quedando el caso inconcluso. Fue desgastante para mi estar todos los días desde lejos estar preguntando y pocas veces se me respondía, fui a ver los abogados que el gobierno me adjudicó, no había información, no llego más que a un aviso en su momento, luego seguí buscando formas de comunicarme y jamás me contestaron. Todos se tiraron la bolita y nadie se hizo responsable de avisarme como se estaba formando mi caso.

Ahora mi caso debe estar guardado como caso cerrado, y de ser asi lo reabriré nuevamente no dejaré que se deje este crimen así, libre y sin culpables.

En el 2005 el Mercurio de Calama y Antofagasta escribieron unas notas cortitas con mentiras torcidas, la revista Paula 2007 entrevistó al detective que me ayudó, donde sacaron mi caso y hacen lo mismo, manipulan la información, El Ciudadano 2011 sacó la historia contada por mí, más real, con nombres apellidos lugares y algunos hechos.

Tengo muchas opiniones sobre estos reportajes, una de las preguntas fue ¿y tus hermanos por qué no te ayudan? Oye, ellos hacen lo que pueden están tan afectados como yo, si yo pude estudiar es porque se me dio la oportunidad y me gusta, a mis hermanos no se les dio la oportunidad.

No siento vergüenza al contar mi tragedia, hoy en día, al contrario contándola me voy sintiendo menos cómplice de tanta maldad que hay en el sistema. A los que siguen esto les digo -despertemos y seamos conscientes de lo que hacemos. Por qué, si estas cosas suceden, es porque pasamos repitiendo nuestros errores continuamente y no aprendemos.

Por ultimo, hoy desempolvo escritos y documentos, seguiré escribiendo y estoy dispuesta nuevamente a reabrir y refrescar la memoria de estos hechos que han tendido a dormir en la justicia chilena, mi lucha no ha terminado, seguiré abriendo el baúl de los recuerdos y hasta que se haga justicia.

Continuará – “Crónicas del abandono – Recuerdos de infancia – Cap.03”

Personas Rol
Ojos Marrones Autor
Cristian Vásquez Diaz Editor 
@PiojoChile

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