Educación y Etiología Sexual: La causa perdida

y Etiología Sexual: La causa perdida

y Etiología Sexual: La causa perdida

Históricamente el hombre esencialmente ha sentido la necesidad de buscar el origen de las cosas, o bien el causal de algún fenómeno para explicar su existencia. (Etiología)

Desde Hipócrates y las preguntas básicas al paciente como ¿Que le pasa? ¿Desde cuando? ¿A qué lo atribuye?, han dado pie al desarrollo de distintas áreas en las ciencias sociales y en las ciencias naturales, levantando los distintas factores que puedan contribuir a la construcción de una explicación ya sea desde la química, la psiquiatría, las matemáticas, etc.

Pues bien, el déficit de educación, no es algo nuevo, solo que hoy la crisis representativa de la casta política no ha tenido el acuerdo suficiente para reprimir las demandas sociales, como lo han hecho antes. Los problemas en la Educación son simples de descubrir, pero complejos de resolver, al menos estamos de acuerdo en términos generales, que tanto el acceso, como la calidad no se encuentran en buen estado, ya sea por problemas de infraestructura, estratificación, formas y mecanismos que permitan no discriminar a cada compatriota para su desarrollo personal.

¿Pero, qué tiene que ver la Educación y la Etiología Sexual?

Para ir en busca de la causa, es necesario comenzar a escarbar en la sexualidad y hacer el siguiente ejercicio de homologar algunos conceptos: la sexualidad la convertimos en encomía, el deseo lo convertimos en avaricia, el paciente en la institución y el médico en el Estado.

Para poder hacer un diagnostico respecto de los problemas que existen en la educación, habría que entrar en los problemas económicos (sexuales), por ejemplo, si hablamos de entrar en una universidad, estaríamos hablando de la avaricia(deseo) de la universidad por proteger su sexualidad (economía), a sabiendas que el bolsillo de la universidad ante todo es lo moralmente afectado y el examinar su sexualidad(economía), sería algo así como el pudor del médico(Estado) por examinar su economía (sexualidad), por entrometerse en su intimidad y tal vez ofender su inocencia, porque mantenerse ajeno pareciera ser casi ético.

Sin embargo todo lo anterior es una burrada, ya que el médico no tendría razón alguna para no examinar al paciente y descubrir sus genitales para curar la enfermedad en forma local y tratar la patología que lo afecta.

El médico puede siempre causar daños cuando carece de habilidad o de conciencia, pero lo mismo en cualquiera de sus intervenciones profesionales que en la investigación de la vida sexual. [1]

Existe de alguna forma una conciencia de lo vulgar, la moral a flor de piel cuando se toca algún bien material, una “moralidad económica”, por tocar la propiedad, aquello íntimo, que ha construido un discurso de los gigantes intocables, lo vulgar ha dado pie a un oscuro conocimiento donde sugiere algo así como una agenda nerviosa que puede colapsar con el acercamiento del médico o aquel auditor que esta interesado en saber más sobre las prácticas sexuales de su cuerpo o estructura administrativa.

Para ello es necesario que el médico(Estado) de la confianza a sus pacientes(instituciones) para que ellos sean capaces de calmar su neurastenia y representaciones obsesivas con el fin de descubrir las patologías que puedan afectar a otros pacientes (instituciones), y su historial sexual de infancia.

La neurastenia es imputable siempre a cierto estado sistema nervioso, surgido a consecuencia de la masturbación excesiva o de continuadas poluciones espontáneas.[2]

Ciertamente, porque el descubrir patologías en la sexualidad (economía) permitirá también reconocer problemas hereditarios, aunque tras estos problemas no hay mucho que hacer, de igual modo podrían ser controlados y regulados. No obstante tomar en cuenta que la carga o influencia del médico (Estado) como ente fiscalizador podría estar bajo las mismas condiciones del paciente, este podría padecer los mismos problemas sexuales, sin embargo, para mantener la distancia se debe estar ajustado a la intelectualidad para alejar en su mayor posibilidad de contaminación o carga respecto de su sexualidad, vale decir, el Estado tiene una responsabilidad de construcción intelectual para tener la neutralidad y  sea capaz de comprender e ir en vías de la recuperación de las instituciones cuyas patologías económicas afecten el funcionamiento de ellas o con otras instituciones.

Para ello, la capacidad de orientar los caminos de la Educación es imperante como camino descifrar las patologías que se han generado con el tiempo y cuento va a costar el remedio y por ende el tratamiento para extirpar el mal que la aqueja, donde el Estado y la construcción intelectual que se desarrolle deberá obedecer al bien público para que su seriedad y respeto sea establecido.

Donde precisamente el respeto por el Estado(médico) sea ganado, cuando el trabajo intelectual profundice sus problemas y no se someta a la trampa del discurso institucional, ya que este sería el factor que impediría su desarrollo. El Estado debe ser capaz de aprender del historial clínico de sus instituciones dentro del los marcos legales establecidos, a su vez debe entender que los métodos estudiados y aplicados como tratamientos deben ser mejorados y dinámicos para que las curas no obedezcan al estancamiento de los anticuerpos creados por las mismas instituciones.

De otra forma, la sexualidad de las instituciones del Estado solo obedecerán a una invalidez sexual, si se toma cuenta que lo que se cree es que la pubertad de las institucionalizad requiere su masturbación para su desarrollo del deseo, el cual se entiende como parte de la vida, pero no se percibe que mientras tanto la masturbaron en la edad adulta puede ser herencia de una construcción patológica por el secreto que esconde la moralidad en la adultez, dicho de otro modo, en el adulto la masturbación no es menos de lo que se piensa, pero la moral que tiene como añadidura tiene una creencia de repulsión. La sociedad nuevamente como juicio aventurado ético impulsa el secreto, ocultamiento y alimento de la patología.

Para ello es preciso que el médico (Estado) vigile constantemente la vida sexual (económica) de sus pacientes (instituciones) para que no genere patologías que obstaculicen su desarrollo y su vida sexual en la sociedad, para que la Educación de una vez por todas emprenda el buen camino y no se convierta en la búsqueda de una causa perdida.

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Cristian Vásquez Diaz Edición
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Bibliografía

[1] Sigmund Freud – La sexualidad en la Etiología de la Neurosis . Www.biblioteca.org.ar
[2] Sigmund Freud – La sexualidad en la Etiología de la Neurosis . Www.biblioteca.org.ar

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