El amanecer del descontento desde el siglo XIX

El amanecer del descontento desde el siglo XIX

El amanecer del descontento desde el siglo XIX

Desde los orígenes de nuestro país, desde cuando comenzó el nacimiento de esta nación como un territorio “libre” e independiente del dominio español, los poderes y las jerarquías fueron, son y al parecer serán marcadas de sangre dentro de la sociedad chilena.

La ambición de algunos a pisado los derechos de otros y los privilegios de pocos sobre las necesidades de muchos. La desigualdad hacia el pueblo obrero se acrecienta cada día a cada paso que damos como país en busca del desarrollo económico y social, donde alguien debe quedar atrás, no se presta a cambiar.

Desde los inicios de nuestra historia, quienes quedaron atrás son aquellas familias con menores recursos económicos, aquellas personas y familias que buscan una mejor calidad de vida. Si bien es cierto muchas tienen algunas leyes que los “favorecen” ¿debemos evaluar cuanto de favorecimiento tienen?, pues destacar la calidad de las leyes creadas para el beneficio de los más necesitados, para mí, y esto a modo muy personal, son solamente leyes de parche que no solucionan los verdaderos problemas, por el contrario, más bien acallan solo las aguas de un pueblo sediento, donde las leyes solo cumplen a medias los requerimientos que la sociedad exige a los grandes poderes de la nación, para esos pocos líderes autodenominados que nos hacen creer que fuimos nosotros los votantes quienes los pusimos a representarnos y la verdad es que de representación ciudadana poco y nada tienen.

Viajemos un minuto al pasado, ubiquémonos en una marcha promovida por un sector disconforme de la sociedad, uno que nos represente como individuos y que nos haga ver lo necesario que es para nuestra familia mejorar nuestras condiciones salariales, nuestras jornadas laborales o nuestro derecho a comer carne

Nos ubicamos a principios del siglo XX estamos bajo el gobierno de un liberal o conservador, da igual, marchamos solo con nuestras palas y chuzos, un par de escobas y nuestros sobreros tapándonos del sol implacable del verano santiaguino o iquiqueño, en este escenario, cuando las cosas se le arrancaban de las manos a los gobernantes cualesquiera fueran sus tendencias “políticas” acudían a la represión por fuerza, sin saber cómo solucionar un problema, y cuando este problema se sucedía y manchaba sus tan grandiosos gobiernos, la salida al problema fue llevar a cabo la coacción por medio del poderío armamentista para resolver los conflictos con el pueblo acallando las voces de los manifestantes o bien expulsarlos del país.

¿Cuántos de nosotros sobreviviríamos a ese escenario?, ¿cuántos de nosotros hubiesemos sido capaces de abandorar nuestros hogares unos instantes sabiendo que no podríamos jamás volver a casa?, jamás volver a abrazar a nuestros hijos y besar a nuestras mujeres. ¿Por qué saco esto a colación? si bien ya no estamos en esos tiempos, la sociedad ha avanzado, pero la solución es la misma, en esa época nos silenciaban con balas de ametralladoras o de cañón encerrándonos en una escuela o en un edificio en pleno centro de Santiago, hoy la cosa no es tan diferente las balas son disparadas por la prensa con discursos baratos y soluciones que jamás llegan, acallan nuestros reclamos con fantasías de papel que se queman en la primera chimenea, nuestro pueblo calla al ver ese parche de cuero que colocan en la rodilla del pantalón.

Tenemos derecho a marchar, a reclamar, a decir lo que pensamos, incluso tenemos derecho a arrojar un jarro de agua a algún personaje, pero esto no quiere decir que nos escuchen o que aquellos mal llamados políticos nos tomen atención.

Político para mi es aquel que practica el arte de dirigir a la sociedad, preocupado por los intereses de cada individuo por sobre los propios

Nuestra sociedad no es muy diferentes ahora, la necesidad de silenciar al pueblo es la primera enmienda de la constitución privada de los gobernantes, este es su primer foco de atención por sobre la educación, la salud, la cesantía, la economía, impuestos, salarios, vida o muerte.

Mientras nos mantengan en silencio y divididos podrán mantener el orden social, hoy no pueden reprimirnos con balas o homicidios, pero si nos dividen en facciones pequeñas para impedir nuestro uso de la masa como ente a favor, lo harán.

Si el pueblo se mantiene desintegrado como tal, la fuerte voz no se escucha en salones de la moneda. Lamentablemente las soluciones no llegarán y los abusos de poder no se acabarán, mientras nosotros estemos dando a los mismos de siempre nuestro voto y volviendo a elegirlos una y otra vez, viviremos similares formas de poder que hace un siglo atrás.

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. A.Einstein

 

Personas Rol
J. Freddy Rivas Autor
@jf_rivasm

Cristian Vásquez Diaz
Edición
@PiojoChile

 

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