El discurso del “orden”: Automatización y economía

El discurso del “orden”: Automatización y economía

El discurso del “orden”: Automatización y economía

Hoy la ciencia hace de las suyas, tanto en las ciencias sociales como en las ciencias naturales, el pateamiento que hoy resuena tiene que ver con la ciencia y el avance hacia la automatización conforme al avance tecnológico.

El miedo por parte de los trabajadores es latente, la percepción respecto de la automatización pareciera ser sinónimo de desempleo, no obstante, tal como la mecánica de algunas tareas mecánicas serán reemplazadas, también por otro lado se abren vacíos para llenar con otro tipo de tareas que hoy están a la espera por su ocupación.

Tanto el sistema económico como el Estado y las instituciones están dispuestas a abrazar ya en concreto este siglo tecnológico, la posibilidad de innumerables tareas y actividades que se podrían delegar al llamado de la automatización inicia la discusión y las preguntas ¿como las ciencias sociales y su discurso del orden logran sustentar el camino de la automatización auspiciado por el sistema económico?

¿Habría que desviar la acción del sujeto y su comprensión respecto del crecimiento a escalada de la automatización? O ¿La cuestión sería derivar el orden automatizado y sustentar los discursos de orden apoyando la acción de la ciencia para derivar en la acción del individuo?

Tomemos en cuenta que tanto la “racionalización técnica” como la “racionalidad económica” y la “racionalización social” logran convivir o transformar la sociedad de lo automático, de la automatización, sin embargo no se podría pensar en abordar una “racionalización social” tan solo por su sustento de la racionalización técnica auspiciada por la económica, tampoco se puede dejar de lado que en la naturaleza del hombre, en su arte y su capacidad humana tenga la posibilidad de crear un animal artificial, diseñado a imagen y semejanza con el ímpetu de la ciencia para llevar a cabo dicha misión.

Por otra parte, la relación de gobernar del hombre estaría dada mas allá de un avance científico y por ende la comprensión de la humanidad, vale decir, las condiciones con las cuales los avances de la automatización que ejerce el hombre sobre la ciencia tienen un grado de distancia respecto a la información o aprendizaje a través de la historia del hombre, dado porque el hombre es quien nace y muere día a día legando, produciendo y ensanchado el hambre y la utopía de poder extender y ser consumido por su propia creación, e inclusive si quiera imaginando ni dando cuenta de sus limites que pudieran están por fuera de sus concepciones.

Mientras la ciencia avanza, el hombre construye la moralidad y discute sobre ética mientras establece el nuevo orden que ejerce sobre si mismo, orden moral que hoy parece ser impreciso e inconsistente y que toma con liviandad como parte de la constitución de disciplina, ciertamente porque la ciencia no puede sino alcanzar su emancipación sino en la práctica, práctica que cada vez es supuestamnente necesaria para que el hombre pueda cubrir sus utópicas o necesidades prácticas como el consumo y los fetiches de la mercancía que arropa el sistema económico.

Por otra parte la economía extiende sus efectos en la moralidad, cada día amplía más sus fuerzas y sus límites, en tanto el orden que suele alimentar a través de las nuevas reglas parecen no ser suficientes para sostener el crecimiento de una anomia social que cada día está mas latente, vale decir, la producción automatizada por parte de la ciencia, sustenta los gustos del hombre, pero la condición y responsabilidad es que el hombre por su cuenta tome otras tareas que no precipiten su comodidad para vivir en lo automatizado, sino, pueda comprender los nuevos horizontes del desarrollo humano.

Por lo demás una reconstitución de las nuevas aspiraciones del hombre y el repudio hacia las nuevas formas de orden están en un punto crítico respecto de las acciones que puede ejercer el hombre en su condición de hambre de la económica y la tecnología respecto de la automatización por su parte, lo que conduce que de forma inconscientemente se reprime la posibilidad de crítica por parte de la masa por su misma condición de consumidor de tecnología.

Así, el hombre de forma artificial se construye rodeado por juguetes, como un niño caprichoso que emprende su sed de conocimiento e inocencia ante sus demás amigos. Por esta razón es que no necesariamente todos los logros obtenidos por la ciencia responden a las necesidades que el mismo hombre entiende ni es capaz de lidiar, dado por el fin incansable de crear funciones a su imagen y semejanza que tampoco llevarían a una convivencia adecuada hasta que su creación se emancipe sobre su mismo creador.

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