La ideología como ejemplo del Síndrome de Estocolmo en Posmodernidad

La ideología como ejemplo del Síndrome de Estocolmo en Posmodernidad

La ideología como ejemplo del Síndrome de Estocolmo en Posmodernidad

El síndrome de Estocolmo es un término que hemos escuchado en variadas oportunidades en las noticias, utilizado para hablar de situaciones dónde los cautiverios son por largos periodos.

El síndrome de Estocolmo “toma su nombre de un atraco a un banco en Estocolmo, Suecia, en agosto de 1973. El ladrón tomó cuatro empleados del banco (tres mujeres y un hombre) en la caja fuerte con él y los mantuvo como rehenes durante 131 horas. Después de que los empleados fueron puestos en libertad, parecían haber formado un vínculo emocional con la paradoja de su captor, quienes mas tarde dijeron a los periodistas, que vieron a la policía como su enemigo, en vez del ladrón de bancos, y que no tenían sentimientos positivos hacia el penal.” [1] Algo similar al argumento literario que utiliza Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán en su libro “Cautiverio Feliz”.

Pues bien, los seres humanos tenemos la capacidad de sobrevivencia a flor de piel, hoy con los acontecimientos del norte se ha acuñado la frase que “los chilenos nos levantamos siempre de las desgracias”, es una frase obvia, ya que las instituciones que deben procurar nuestra seguridad casi siempre están de vacaciones cuando las necesitamos. La frase “Chile ayuda a Chile”, es también hija de la carencia de una política estatal en relación a las necesidades pos catástrofes. En definitiva, los chilenos nos levantamos solos de las catástrofes porque si no, nadie nos levanta.

Pero por más que los ejemplos de mala gestión de un gobierno tanto de izquierda como de derecha sean claros, las personas que adhieren a un partido gobernante se negarán a aceptar los hechos palpables.

¿Cuál es la razón de la ceguera?

Me aventuro a señalar que no es producto de una memoria atrofiada, el exceso de horas frente a la televisión o que cambiemos muy rápido de información en el cerebro. Creo que la falta de memoria y defensa ciega de un lado u otro lado de la moneda se debe al Síndrome de Estocolmo o un Cautiverio Feliz.

¿Quién en el caso del Síndrome de Estocolmo, sería ese captor del cual nos enamoramos a pesar de que él esté dispuesto a sacrificar nuestra vida en pos de obtener una recompensa concreta?

Pues la Ideología. ¿Quién es aquel que nos entrega un Cautiverio Feliz?, simplemente la Ideología. Al día de hoy, podemos ver distintas acepciones sobre la palabra ideología, acepciones que van desde Marx con su materialismo histórico, la ideología como paradigma político/social/económico. La utilización más metafísica del concepto en autores como Foucault que la señala como “como noción eterna inserta en una concepción de la historia fundada en totalizaciones y continuidades”[2] o Zizek con su idea de fantasía ideológica [3], la gente no la conoce, sin embargo la ejecuta a diario. Lo de Zizek es más cercano a la idea del holandés Van Djik que señala a la ideología como un conjunto de pensamientos totales, la ideología queda manifestada en lo que comemos, vestimos, manejamos o no hacemos; una ideología mucho más cercana al posmodernismo y que rompe con el concepto moderno de ideología.

En lo personal, me quedo con la referencia del holandés y me alejo de esa idea militante de ideología. La ideología militante tiene componentes que llevan al sujeto a reproducir discursos, seguir imágenes paganas de líderes encolerizados que escupen mensajes pseudo mesiánicos, militantes educados para seguir vestidos con camisas pardas, negras, rojas u algún otro elemento que lo uniforme. Muchas veces ellos no comparten la totalidad del mensaje, pero eso los avergüenza, muchas veces ellos no comulgan con las acciones, pero eso los expone como débiles y algunas veces están en contra de ciertas máximas, pero eso los hace menos comprometidos. En definitiva, los hace menos deseable frente a sus pares.

Mientras que los más rígidos seguidores, aquellos que reproducen al dedillo el discurso, ejecutan con gran pulcritud los gestos que usa el líder al hablar y hablan con los mismos muertos que su líder, son los que ocupan un lugar preponderante. Veámoslo en materia política, religiosa, televisiva etc. La negación de la realidad, suponiendo que exista una, es total por parte de los militantes, ellos se niegan a creer que sus líderes aceptaron financiamiento de privados o que sus líderes hacen usufructo de la imagen de su padre (MEO, Freí ), niegan que su líder se ha dejado llevar por las bajas pasiones del Eros y ha caído en prácticas pre-sociales como abusar de menores (Karadima y Pastor Cid) o creen que es un honor hacerle boletas falsas a su paladín (Lily Zúñiga).

Todas estas personas viven presas de la ideología, al igual que los militares viven presos de las jerarquías, al igual que un león vive preso tras las jaulas, al igual que los intelectuales viven presos de la teoría. Un síndrome de Estocolmo posmoderno que regurgita cada día más esbirros dispuestos a procrearse entre sí para sostener los pilares de una realidad particular. Funcionando como mohos mucilaginosos que tienen una memoria funcional para vivir, pero carecen de crítica, organismo que critican la legislación sobre el aborto y lloran a un genocida. Personas que heredan ideologías porqué es más fácil repetir un discurso construido que edificar un discurso propio.

Lo unidimensional abordado por Marcuse, la dictadura del tiempo y la proliferación de los trayectos largos, nos ha llevado a la carencia de espacio imaginativo. Hoy, es más fácil imitar la imagen que construir nuestra propia imagen, hemos perdido la capacidad del trabajo abstracto, amarramos nuestro ser a la técnica concreta. Por ende, hoy es más fácil buscar reflejarnos en un ritual erótico en el líder exitoso, aquel que nos diga qué hacer, qué comer y cómo hacerlo. Una esclavitud deseada, un ejercicio caníbal de devorar todas las dimensiones del líder hasta volvernos él. Es así entonces, como cada ataque al líder y a su ideología, la tomaremos como personal y como crítica a nuestro modo de interpretar la realidad. No hay salida fácil , no hay remedio total, sólo existe la necesidad de salir y la potencialidad de salir.

Personas Rol
Mauricio Gonzalez Seguel Periodista 
@gmauricio554

Cristian Vásquez Diaz
Productor 
@PiojoChile

Bibliografía

[1] Síndrome de Estocolmo. http://sindrome.info/estocolmo/. (10 de agosto 2015)
[2] Foucault y la ideología. Sofia Gallardo. http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras18/textos4/sec_1.html. (10 de agosto 2015)
[3] Zizek, Slavoj.”El sublime objeto de la Ideología”. Editorial Siglo XXI. Buenos Aires, año 2014. Pág.58

 

 

 

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