Nos llueve sobre mojado y la identidad flota

Nos llueve sobre mojado y la identidad flota

Nos llueve sobre mojado y la identidad flota

La lluvia limpia el aire como también la suciedad del cemento capitalino, se arman las posas y charcos que reflejan de forma abrupta nuestra identidad.

Solo quedándose parado en medio de la lluvia, deteniéndose y mirar a alrededor, daremos cuenta de lo desnuda que queda nuestra identidad; veremos como las personas caminan con la cabeza agacha, mirando el suelo para no caer en un hoyo pensando en básicamente “no meter la pata al agua” por culpa de aquella vereda mal trecha que no se ha arreglado y mientras que el transeunte camina y mira de reojo al frente como semiescondido, como “el típico chileno chaquetero”

Pero, ¿que hay de los paraguas?, un objeto predilecto de la lluvia, casi un fetiche de la identidad oculta, algo así como la vestimenta perfecta, para quien “se quiere salvar solo” y lleva de forma individual, donde de pasada puede demostrar su estatus a partir de un buen mango tallado, o solo la ocasión de aquel que lo compro a ( luca y a mil ) en una esquina. ¿Cuantos ojos han picoteado en cada lluvia sin tapujo? total, el que lo sostiene se zafa con un “disculpe”, sumándose a ello que los chilenos en general no saben caminar por la derecha o por la izquierda según dirección calle, la batalla de paraguas de los transeúntes se desata.

Por que si hay algo que tiene el chileno es no perder la oportunidad, los comerciantes ambulantes a los pocos minutos de lluvia ya están en las esquinas. ¿Que servicio mas rápido? , se imaginan si los servicios de emergencias del gobierno actuaran con esa velocidad, con eficacia, eficiencia y efectividad acorde a las reglas del negocio, ¿no creen?.

Luego si seguimos mirando, nos damos cuenta de esa micro amiga o conductor bromista, pasan como nunca cerca de la acera y normalmente llena de agua, mojan al peatón como serfista en la ola, solo le queda mirar el auto o micro que lo mojó y consolarse diciendo “mira como me dejo este CTM”, y como es el chileno que pasa por ahí, va y le dice “así son”, aludiendo a ellos como si en algún instante diéramos cuenta de nuestra forma de ser, pero que escondemos en vez de un correspondiente “así somos”.

Y claro, aquel charco que se arma entre la acera y la calle, se produce por la capacidad y limpieza de los desagües, desde luego que la responsabilidad municipal luego de un año de basura y tapujo vario, sea de pelo grullo realizar una limpieza para facilitar los flujos de agua, ya que las capacidades de la construcción de los desagües es limitada en algunos casos. Como mínimo los desagües deben estar en condiciones aptas para las lluvias, no da ni siquiera para análisis ni lógica sencilla, solo queda como parte del discurso y alegato popular como “los mismos problemas de siempre

Un país que se precie de tal, tiene que ser capaz de hacer frente a una lluvia de forma digna e integral, donde no solo sobrevivan los que tienen grandes camionetas y grandes casas en los cerros donde no sufren mella alguna a su vida en términos generales, sino que un país debe estar preparado para aquellas comunas mas desposeídas y pobres, normalmente periféricas para que no terminen rezando a Dios para que no se inunde su casa cada vez que llueve.

En la capital, la zona centro de la capital no tiene grandes problemas, las construcciones de antes se hacían para que duraran toda la vida, hoy se ahorran costos, se juega al limite de la posibilidad del hecho sin importar lo que ocurra, total, los que finalmente se llevan el dinero de la inmobiliaria no sufren, ni se ven afectados.

La capital hace años que ha caído en las manos de la producción inmobiliaria, inclusive hoy ya no se crece de modo horizontal, sino mas bien vertical, el colapso del transporte público y la contaminación son sino el resultado de un crecimiento desproporcionado, desordenado y lleno de improvisaciones. En algunos casos, los nuevos desagües construidos no tienen la capacidad adecuada, no por la capacidad intelectual para realizar el diseño acorde a las condiciones geográficas, sino mas bien por el problema identitario por parte de las inmobiliarias que arrastra este país al momento de hacer las cosas bien “ahorrar costos

A su vez, el colapso del transporte público y privado y en particular las motociclistas han sido parte de un gran mercado debido a su rapidez, espacio, maniobravilidad y flexibilidad en el transito para movilizarse, eso trajo consigo la reducción de tiempos en la entrega de correos y paquetes en la capital, sin embargo la lluvia no detiene la maquina de producción y por tanto la gran cantidad de motociclistas debe salir a la calle para realizar su trabajo, con el riesgo de accidentes, de lo contrario no hay sueldo y punto.

Por otra parte los Canales de señal abierta, les llueve sobre mojado pero no por sus armatostes desde donde graban, sino por su incompetencia de pasar realidades por fantasías, el pan y circo para seguir como brazo de la publicidad, sin embargo la lluvia irónicamente les trae consigo nuevas grandes oportunidades para llamar la atención de los ciudadanos, una suerte de supuesta reivindicación, aunque no dejan de ser placebos de los cuales se nutren aprovechando el fenómeno acuático para enviar un batallón de periodistas con botas, preparados para mojarse hasta el cuello para mostrar las inundaciones y las perdidas materiales que sufren los ciudadanos.

Los medios, se enfrascan en sacar a flote todo aquel sufrimiento y miseria del hombre en momentos de tristeza mostrando la perdida de aquellos que no tienen los recursos para poder salvar su dignidad. Donde obviamente, la dirección de los reportajes orientarán la opinión sensacionalista.

Santiago es Chile, aunque no lo compartamos, pero hoy así están las cosas, sabemos que el país esta centralizado, los medios de comunicación ensalzan y banalizan el sufrimiento local, pero al igual que en otras regiones, la capital también da cuenta de una construcción de viviendas en lugares no aptos, no obstante el contingente noticioso muestra la destrucción como irresponsabilidad de las personas indigentes por intentar vivir en un sector de peligro, claramente el amarillismo televisivo, donde la dirección realmente de los dardos no tienen que ir sino a la municipalidad, a la intendencia, al gobierno y la fiscalización de los planos reguladores.

Por otra parte las regiones esperan -como siempre-, al parecer solo llueve en la capital, en el sur están en verano, ¿por qué? porque en el sur las condiciones se adecuaron al clima y por tanto saben lo que significa, se han organizado de forma artesanal como es de costumbre para solucionar sus problemas, porque (para los gobiernos de turno) solo son regiones y lo importante se decide en Santiago.

La lluvia revela nuestra identidad, dejando en la superficie lo oculto, no nos equivoquemos, la construcción de nuestra nación no esta hecha en base a la ciudadanía, solo hay que ver a quienes les afecta la lluvia, quienes se enferman y quien es el que se ve complicado para ir a trabajar o dejar de ir. No nos engañemos, también somos responsables de bajar la mirada cuando algo está mal y lo dejamos de lado para no hacernos problemas, recuerde, Chile tiene fenómenos naturales que en forma constante nos afectan y desde luego nos han afectado históricamente, y si dejamos que nos sigan pasando por alto ya saben quienes, nuevamente “los problemas de siempre, seguirán pasando todos los años”.

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