Carta de un moribundo: Amanecer con un sentimiento de culpa

Carta de un moribundo: Amanecer con un sentimiento de culpa

Carta de un moribundo: Amanecer con un sentimiento de culpa

Hoy amanece con un cuasi sentimiento de culpabilidad, no sé si es por mi manera de mirar las cosas, por mis críticas constantes al gobierno de turno o por mi interés que las cosas se soluciones.

Desde mi punto de vista percibo de forma sencilla y fuertemente que las cosas “están mal” y  también para el entorno de las personas que me rodean, por mi parte he aportado con bastantes insultos y descontentos a la critica nacional, pero creo que no he estado tan equivocado o al menos las personas que apoyaron la critica piensan de manera similar.

Hoy amanecí con un sentimiento de culpa y siento que no es solamente por las cosas que yo opino, tengo un sentimiento de culpa que se ha detonado a raíz de las constantes columnas, criticas, memes y twitts que he visto. La verdad no lo llamaría culpa más bien será un llamado de atención, me explico.

Desde los inicios de nuestra historia patria, la tierra de Chile se ha estado tiñendo de rojo por la sangre de nuestros pueblos originarios chilenos y la de todos los patriotas que de uno u otro bando han derramado su fuente de vida en los campos y en las ciudades, en los desiertos, en el mar, la montaña, los prados, en los infinitos y a veces, en incontables conflictos que nos hicieron lo que hoy somos como sociedad.

Nuestras ideas diversas y nuestras opiniones nos llevan a ser y a marcar la multiplicidad del pueblo. Por lo que tal vez no sea un sentimiento de culpa el que me embarga hoy, debe ser un sentimiento de decepción y rabia viendo como nos destruimos desde dentro como siendo carcomidos por una enfermedad silenciosa, como por un cáncer metástasiado que lentamente va por todo nuestro organismo buscando entre los más ínfimos rincones una célula nueva que atacar. Llevamos a cuestas sobre nuestra historia la marca viviente y sanguinolenta de odio y terror que nos ha dejado nuestra fundación, una huella petrificada en los sentimientos de la nación y el pueblo chileno, inculcada a veces a fuego por nuestros progenitores, en otros casos formada y tatuada lentamente en nuestros distintos caminos, todos ellos convergiendo en un solo y en todos los sentimientos a la vez.

Hace algunos días, se celebro la festividad nacional que evoca la “Independencia de Chile” y esto trae consigo las festividad de las glorias del ejercito y es aquí donde me quiero detener un minuto, leía estos días enun grupo de facebook, donde se colgaron algunos memes alusivos a la festividad donde alguien despotricaba descontento y odio sobre las fuerzas armadas por los acontecimientos históricos de nuestra nación, -los mismos a los que hice alusión en párrafo anterior cuando hablaba de nuestra huella especialmente enfocados a los hechos acaecidos en Chile en la primera mitad de la década del 70- sin embargo, ya pasaron bastantes años desde esa última confrontación interna de la patria, o al menos la última donde se derramo sangre a destajo.

Hoy estamos consumidos por el odio a nuestros pares, por el odio a los ideales del otro, por la intolerancia a las diversas opiniones. Si bien es cierto que existen culpables de los hechos acontecidos hace cuarenta y pico años en Chile, culpables aquellos y que deben pagar sus culpas o tal vez pasar sin pena ni gloria, los quejumbrosos heridos postean sus nefastos comentarios en contra de ciertos personajes que mal que mal son y serán parte de nuestra historia y los cuales han ganado su inmortalidad en la memoria del Chile presente. Ganaron de una u otra manera la inmortalidad en los libros del Chile futuro, -con esto no quiero decir que estoy de acuerdo con lo que sucedió, más bien lo aborrezco-, pero si creo, que sea como sea, es parte de nuestra historia y así debe quedarse, no se si estoy haciendo bien o mal, no se si me he explicado en estas pocas líneas o si he disparado a diestra y siniestra un sinsentido, pero lo que si se, es que mientras estemos todos y cada uno en bandos distintos, todos y cada uno con ideas opuestas, todos y cada uno con ilusiones que no solo no nos llevan a buen puerto, y que mientras tengamos nuestras propias convicciones, no podremos dar el paso como nación que necesitamos, se que de esto está compuesto el ser humano, de estos atributos y virtudes, de estos pensamientos e ideales, donde las opiniones deben ser diversas o no podríamos tener una conversación interesante o aprender de alguien que nos quiere y pueda enseñar.

Se también que mientras no unamos nuestros caudales en pro de un bien común, más allá de nuestros propios intereses la cosa no va a funcionar, si tuviéramos la facultad de elegir a nuestros representantes y a la vez elegir a sus colaboradores poniendo en primer lugar a aquellos que con renovadas ideas y nuevos conceptos puedan aportar a la creación de un mejor país.

Ya Chile sería un mejor país con ideas justas y consientes para todos y cada uno si nos aprendemos respetar como seres humanos, con nuestra fe, nuestro color político, nuestros principios, nuestra vida y juntos compartiéramos esa sabiduría individual que hemos adquirido en el largo camino de la vida, nuestros sucesores podrían tener mejores herramientas para abordar conflictos e intereses futuros para los demás.

Ya de noche, me dormiré con un sentimiento de culpa, al ver que todas estas ideas no son más que una ilusión mía y que nuestra sociedad no puede desarrollarse en un mejor vivir porque no somos hijos de Tenzin Gyatso ni mucho menos, pero dormiré con esta ilusión, con la esperanza que cuando despierte alguien halla despertado antes que yo.

Personas Rol
J. Freddy Rivas Autor
@jf_rivasm

Cristian Vásquez Diaz
Edición
@PiojoChile

3 Responses to Carta de un moribundo: Amanecer con un sentimiento de culpa

  1. josé reinaldo godoy castillo septiembre 22, 2015 at 2:47 pm

    Considero beneficioso hacer presente nuestros pensamientos y preocupaciones, por el accionar de nuestro frente al devenir del país.
    Buscar y entregar una solución de como modificar el actual estado de la convivencia nacional, es una tarea de todos y en especial de las autoridades responsables de legislar en favor del bien público.
    No podemos negar que existe gran indignación, producto no solo de la desigualdad, sino también del maltrato que recibimos en toda actividad.
    Eso produce la nefasta “revancha del pueblo” manifestada como incumplimiento de deberes, falta de prolijidad, etc.

    Responder
  2. Pingback: American X: Crítica llevada a la realidad chilena | Piojo.cl

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