La mujer como Actriz social: la batalla por la virtud más allá de la publicidad

La mujer como Actriz social: la batalla por la virtud más allá de la publicidad

La mujer como Actriz social: la batalla por la virtud más allá de la publicidad

La posmodernidad ha llevado a distintos movimientos sociales a afirmar ciertas reivindicaciones inmateriales.

Los movimientos sociales han dejado atrás las luchas entendidas como concretas, léase: derecho a sufragio, salud, educación y vivienda; ya sea porque han sido privatizada o ya han sido conquistadas.

Podemos señalar que: lo vaticinado por el sociólogo francés Alain Touraine se ha cumplido. Rescatando el núcleo centra de dos de sus libros “el regreso del actor” y “¿Podremos vivir juntos? Iguales y diferentes”, podemos señalar que la actriz social ha dejado de lado la relación político partidista para avocarse a encontrar en sus pares de género compañeras de lucha. “los partidos políticos se conciben cada vez más como empresas políticas, mientras las demandas sociales pueden expresarse más directamente gracias a movimientos sociales bien diferenciados de los partidos[1]”.

Hoy, las mujeres que ya han conquistado el sufragio, el mundo laboral y se destacan por cumplir a cabalidad lo propuesto en la teoría de roles, se han dado a la tarea de modificar los intangibles. Modificar el trato fuera de las esferas de la estructura normada por lo códigos éticos y buscan un respeto que apela a una relación moral.

La marcha denominada Slutwalk (o marcha de mujeres prostitutas, por su traducción al español), realizada el 19 de septiembre del 2011, fue una importación traída desde Canadá. La génesis de esta manifestación es producto de la reacción de las estudiantes de la Universidad de Toronto a la declaración del oficial de policía Michael Sanguinetti. Éste atribuye la responsabilidad de los ataques sexuales a la provocativa forma de vestir de las mujeres, señalando que ésta era encendedor de las agresiones sexuales. Como era de esperar, el oficial de policía Michael Sanguinetti pidió las disculpas correspondientes al caso, las que no pudieron evitar la manifestación de repudio hacia sus palabras y, más profundamente, de rechazo a un machismo que una sociedad civil del primer mundo no puede permitirse.

Frente a esto, las mujeres se organizaron y marcharon vistiendo tenidas provocativas como minifaldas, ropa interior a la vista, tacos altos y medias de liga, exigiendo una reestructuración de la educación y formación de los policías para evitar este tipo de sentimientos discriminatorios y una capacitación en la manera de acoger y contener a una víctima de agresión sexual, además de contar con una supervisión sobre la aplicación de los comentarios hechos en dicha materia y una evaluación de la absorción por parte de la policía sobre las recomendaciones.

En consecuencia, la policía de Toronto deberá realizar anuncios contra la culpabilización de las víctimas y deberá ayudar a las víctimas de agresión sexual a llegar a los servicios de protección dispuestos para estos casos y para no encasillar este tipo de agresiones solo en el ámbito universitario, se realizarán programas informativos en escuelas acerca del consentimiento en una relación sexual y que este no debe darse bajo ninguna influencia ajena a la propia voluntad de la persona.

Movimientos como éste han logrado transformar desde el trauma el ordenamiento jurídico. Movimientos como éste han conseguido modificar conductas que no estaban normadas por los códigos éticos o manuales de comportamiento. Y, han obligado a hacer modificaciones a instituciones castrenses como lo es la Policía.

Transformar las conductas patriarcales es un trabajo largo y arduo, pero se puede hacer. Lo importante es que hoy las actrices sociales se han dado cuenta de su poder, se han dado cuenta que uniéndose y reconociéndose en el principio de moral como el que señala Bauman[2] “El llamado moral es absolutamente personal, se deriva de mi responsabilidad y de la necesidad de hacer el bien, así surgida no puede suscitarse ni paliarse por la conciencia de que los demás lo hagan por mí, o de que ya he cumplido con mi parte al seguir al pie de la letra lo que los demás hacían” Es un lazo más fuerte que cualquier ideología maniqueísta[3] o cualquier marasmo argumentativo.

Eso en Canadá, por mientras en Chile, la publicidad –brazo artístico del capitalismo- sigue faenando la figura de la mujer. Los estáticos que manejan el universo de lo deseable, lo estéticamente bello y la construcción de la mujer perfecta se dan un gusto en cada esquina de nuestra ciudad. La televisión compañero ideal de la transmisión de estereotipo en calidad full HD impacta a las mujeres adolescentes. Y, finalmente, las redes sociales y su serie de “Guevadas” como la separación entre los muslos, el bikini bridge, fajas y cambios de peso en 1 mes, hacen una fuerte inversión en fondo de trastornos psicológicos y biológicos en relación a la figura femenina.

Ejemplo específico es la publicidad de WOM, no lo digo yo; las niñas del Observatorio contra el Acoso Callejero (OCAC) señalaron que “La publicidad de WOM Chile es sexista, sí, pero no sólo por exhibir mujeres parcializadas -senos anónimos siendo tocados por manos anónimas- y por visibilizar la diversidad sexual de forma restrictiva; es sexista porque se despliega en parámetros patriarcales, con una visibilización mediante la hipersexualización de las mujeres e invisibilizando a los hombres, si es que los hubo en la campaña.”[4] Yo no podría haberlo dicho mejor. Un aplauso para las niñas de la OCAC.

¿Qué hacemos hoy para cuidar a nuestras hijas del abuso de la publicidad? La respuesta sería: estar con ellas y explicarles que lo que ven en la televisión es la venta de un producto a través de otro producto; vender planes de celulares apelando al sistema límbico. Pero eso si pudiéramos estar con ellas frente a la Televisión, Redes sociales y en la calle.Apoyadas en el respeto y en el trabajo mancomunado, las mujeres buscan hacerse fuerte y combatir prácticas discriminativas, machistas y de carácter colonialistas arraigadas en nuestra sociedad desde el tiempo del Génesis.

La vestimenta de la mujer es un derecho, sentirse seguras también. Ser un instrumento de venta no es la función de la mujer y tampoco lo es traer hijos al mundo. Las mujeres no son objetos, son madres, hijas, hermanas, abuelas etc. ¿Cuáles son las políticas del Estado para cuidar a la mujer? Recordemos que tenemos presidenta mujer ¿Quién puede más las políticas estatales o la publicidad? Quizás, ya privatizaron esa área. Y, por último ¿Cuál es el procedimiento de Carabineros de Chile en casos como el de Canadá u otras agresiones?

La salida; ser crítico, primeramente nosotros y desde ahí enseñar a nuestros hijos a mirar con ojo opinante lo que los medios de comunicación predican. La publicidad no va dejar de ser sexista y promover estereotipos desarraigados, pero si podemos enseñar a nuestros hijos a darle una, dos o tres vueltas a los mensajes e imágenes. Hoy, con lo escaso de tiempo de calidad con nuestra familia, sólo podemos enseñar a través de la conductay nuestras acciones hablarán por nosotros. ¿Tiene miedo de la sociedad que vivirán sus hijas? Propóngase ser una mejor persona con quienes lo rodean, evite el discurso mercantil de la mujer. Si es madre, bueno genere suficiente confianza con su hija para que ella confíe sus penas y alegrías a usted. La solución es difícil porque requiere de un bien que hoy es esquivo, requiere tiempo, comunicación y confianza, pero con voluntad es posible. Piénselo.

Personas Rol
Mauricio González Seguel Autor:
Periodista
@gmauricio554
Cristian Vásquez Diaz Edición
@PiojoChile

Bibliografía

[1] Alain Touraine. “El regreso del actor”. Francia 1984.Buenos Aires editorial Universitaria 1987. Santiago de Chile. Universidad Arcis .pág. 213
[2] Bauman Zygmunt: sociólogo, filósofo y ensayista polaco de origen judío. Ganador del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades el 2010. Su obra se enfoca principalmente en los fenómenos de las interrelaciones humanas en posmodernidad.
[3] Maniqueísmo: Doctrina fundada por el filósofo persa Manes que se basa en la existencia de dos principios eternos, absolutos y contrarios, el bien y el mal.
[4] http://www.ocacchile.org/la-libertad-de-wom-chile-el-mercado-como-condicion-de-la-publicidad-sexista/ (15 de septiembre)

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