América Latina: La matriz socio-política en el siglo XIX y la estructuración a través de sus actores

La matriz socio-política en el siglo XIX y la estructuración a través de sus actores

La matriz socio-política en el siglo XIX y la estructuración a través de sus actores

El desarrollo funcional de los actores políticos e intelectuales, se ancla en la manifestación de sus influencias, cuyas son decisivas para una estructuración social, la cual estructura construye una matriz socio-política desde un momento fundacional hasta terminado el siglo XIX.

Para atender el desarrollo del actor, es necesario entender de manera cauta el momento fundacional, sus implicados y las transformaciones que han generado la matriz. Con el fin de, orientar la mirada en el espectro de fenómenos suscitados en parte de la historia desde su formación social. Es por ello que las variables de Cultura, Estado, Nación y actores políticos se entre cruzan como necesarias para dar cuenta de las posibles relaciones que han conformado las estructuras hacia el término del siglo XIX.

En el consciente colectivo respecto de la mirada que nos merece el siglo XVIII, habla de una formación militar, conducida por un gobierno autoritario que ha legado una percepción de “solidez” constitucional, que ha sido ejercida en una Nación donde su proyección a partir de estos orígenes nos permiten un presente como el de hoy.

Sin embargo la pregunta que se genera es: ¿realmente la percepción que se ha legado y que mantiene hasta el día de hoy, da cuenta de un trabajo mas allá de un geografía sitiada?

Pues bien, si somos curiosos en la profundización de los aspectos que se habrían cubierto por un manto patriota sobre las raíces, habría que cuestionar, cuales serian las desviaciones que dejan de lado el legado de las percepciones que establecían orden.

En la realidad histórica, también se habrían producido desordenes provenientes de las guerras civiles. Entonces, que tal si dejamos entre ver que no solo los aspectos militares fueron la cobija de esta “solidez”, es decir, lo que sucedió fue la construcción de un país bajo gobiernos autoritarios que se hicieron cargo de lo que estaba centralizado, vale decir, su fijación en sus cimientos bélicos y no el folclore o las clases subalternas que emanaron de los conflictos, donde no daban precisamente cuenta de un orden auspiciado por un autoritarismo como parte casi invisible de la historia-realidad.

Durante el siglo XVIII florece un sentir y motivación militar respecto de la formación de un Estado en el marco de una construcción de un gobierno autoritario. Este entusiasmo del siglo XVIII por entramar un orden, procede de un efecto de contra, es decir, la misma provocación de la camisa de fuerza comienza a desarrollar sus antagonistas que inspirados por un posición política apuestan a un nuevo interludio que obedece a un movimiento político dotado de una generación dispuesta a dar vuelta su mano autoritaria.

No obstante, ¿cuales son los movimientos que intentan enfrentar la rectitud autoritaria?, pues bien, estos movimientos pulidos por aspectos políticos, atienden a una propuesta positiva auspiciada nada mas que por “embajadores positivistas” europeos-latinos que soslayan el nuevo orden.

Por cierto que estos actores positivistas[1], son los nuevos actores políticos, que han de forjar la nueva posición positiva ante un desgastado gobierno, que si bien ha dado los elementos suficientes al Estado para sobrellevar su gobierno, no han rebasado en las nuevas formas que vendrían a expandir la mirada Eurocentrista[2], ahora bien la pregunta es : ¿realmente tenían opción Cultural los otros movimientos populares respecto a los jóvenes positivistas? Porque frente a sus vidas de trabajo de época y sin espacios políticos formales para ejercer y la posibilidad de aprender en las universidades, las brechas de participación eran amplias, respecto de las generaciones oligarcas positivistas que aprendieron de Europa y ahora vuelven a su país de origen a funcionar en la cúpula de poder.

A raíz de esta nueva generación de positivistas, ha de encontrar su talón de Aquiles en la mirada del que esta más abajo de la pirámide, donde se encontraran las falencias y debilidades donde tendrían que fortalecer sus ideas de orden para la construcción de una Nación.

Mientras tanto, las propuestas económicas y el comercio prosigue, se expande y abraza a los que no son abrazados por la opinión ni del docto ni del ilustrado.

También debemos considerar que tanto las universidades como las escuelas auspiciadas por ventanas Eurocéntricas no acuñaron precisamente las necesidades de un levantamiento educacional, sino más bien un aumento en la distanciación de las nuevas propuestas y el fortalecimiento de los proyectos país que caen rendidos a los pies de las ideas extranjeras.

El siglo XIX, su temporada de ve satisfecha con sus raíces de su siglo anterior, hay que tomar en cuenta y considerar que el soporte solido que había generado su predecesor ha dado poder legítimo a las nuevas propuestas del avance y del progreso, aunque la historia se pronuncie, el camino a seguir es casi por convicción que una reivindicación legitimada a las nuevas formas y nuevo orden se debe al prestigio ilustrado y positivo anteriormente ejercido.

Dada la cobija ilustrada legitimada, aparece su antagonista utilizado, se generan las formas de acción colectiva, “populismo”, orientaciones culturales que ponen los condimentos necesarios sobre la mesa para generar crisis, crisis por cierto que ocurre cuando el camino autoritario esta realizando bien su trabajo y en su mejor momento de gloria, vale decir, el autoritarismo funciona en tanto la crisis llega inevitablemente a través de los movimientos populares que el mismo controla.

Por lo demás, la preocupación por la cuestión de clases y su identificación respecto de la clase trabajadora, entrega los índices para poner en discusión un sin numero de propuestas tanto literarias como políticas para aparecer en el auspicio político y representar a los más necesitados y así identificar a los mas interesados como instrumento de posición política, en forma de partidos para los necesitados en vías del apoyo para aquel que no opina.

Entonces, el camino al termino del XIX indicó que la sucesión de hechos han de estar disponibles a las nuevas protestas que se han desprendido del pasado, pasado que poco a poco se ilustró con más perspectivas que pudieron encender miradas severas respecto de los que con sus mantas taparon lo que era necesario para la historia de Latinoamérica, tanto sea como sociedad y con su respectivo sentimiento cultural que esperaban ser alimentadas por sus transformadores de los propios actores socio-políticos.

De este modo se construye la matriz socio-política; los gobiernos autoritarios bajo el orden militar, y disciplina gubernamental, los movimientos populares surgieron como antagonistas, como consecuencia de la utilización respecto de el ejercicio que produjeron por último, las generaciones positivistas de las castas políticas, aristocráticas u oligarcas, cuya mirada Eurocentrista, se legitimó y se adecuó funcionalmente en el siglo XIX.

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Equipo Revista Piojo.cl Autor: Equipo Revista Piojo.cl
Cristian Vásquez Diaz Edición
@PiojoChile

Referencias

[1] Positivismo, “El positivismo fue formulado por Auguste Comte en el siglo XIX; el positivismo rechaza todo concepto universal y absoluto que no esté comprobado”
[2] Eurocentrista: Tendencia a considerar a Europa como centro o protagonista de la historia y la civilización humanas.

 

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