Reflexión sobre la Historia de la humanidad, narración y revolución

Reflexión sobre la Historia de la humanidad, narración y revolución

Reflexión sobre la Historia de la humanidad, narración y revolución

El hilo conductor de la historia nos ofrece un desarrollo y análisis en términos teleológicos.

Cuya fundación no sería el concepto historia en si, sino mas bien un estado que nos conduciría a un término que estaría dado por una posición de lo infinito, junto a la finalidad de poder comprender la existencia del progreso en el desarrollo del individuo y por ende de la especie.

La Historia nos señala una participación de un presente y un pasado. El presente como la salida de este pasado en cuanto a la relación del progreso, claro, como idea imperiosa para ser participe de la Historia, y por otra parte el pasado en el sentido de valerse del propio entendimiento y hacer experiencia en cuanto al desarrollo del individuo y su evitable estancamiento en la minoría de edad (humanidad).

El ritmo lento y paulatino, que lleva al camino del desarrollo de la humanidad, es una característica de los procesos, como tambien lo son las revoluciones cuyos propios apresuros causan que las instituciones puedan desaparecer, las cuales solo nos llevan a un retroceso. Pero para evitar estos retrocesos no podemos perder de vista los vacíos que deja el desarrollo de la sociedad, porque para que estos vacíos puedan y deban ser llenados los individuos deben seguir avanzando.

Es preciso recalcar que las revoluciones solo actúan en un estado y Estado de estancamiento, llenando los vacíos de la comodidad y el letargo, porque la sociedad no ha realizado la tarea de motivar y auspiciar sus propios procesos que le permitan avanzar sin caer en la tranquilidad del sin pensar y por tanto se hace necesaria una revolución ante el despiche del estado.

¿Vivimos ahora en una época de revolución? no, pero si en estados de revolución.

Esto nos conduce a pensar sobre la diferenciación entre proceso y estado, donde es primordial la agudización del avance como especie bajo una sutil severidad y lentitud mediante la razón, para sostener el buen pasar, la construcción mediante la razón y la buena voluntad, ya que sino y muy por el contrario solo retrocedemos, nos estancamos, y no se podrían generar las tareas necesarias para evitar el estado parasitario y el enriquecimiento de los procesos que promueven al individuo a seguir avanzando.

Existe por cierto una paradoja de la razón respecto de la Historia, donde la Historia como análoga no puede terminar, porque no es finita. Esta es análoga, está en perspectiva para comprender que la razón necesita generarse tareas, para que la tarea de la razón en si misma se entienda y en tanto siga dándose que hacer para que no se retire ni ausente y de este modo tampoco finalice la Historia al igual que la concepción de su extremo opuesto (el origen), ya que si la razón es abandonada, también la tarea histórica termina y por ende su opuesto solo queda concebida como una idea.

La razón también tiene la opción abstracta de libertad donde el individuo como ciudadano tiene un uso público de la razón, tal que su misión sería lograr autonomía social. Por otra parte también el individuo tiene un uso privado de la razón, que queda en manos de la maquinaria, que en cierto modo operaría como un automatismo. Es entre estos dos usos de la razón donde se produce la tensionalidad, aquella que equilibra el motor de avance del individuo, avance por cierto impulsador de la sociedad y por tanto de la Historia.

El ejercicio de la libertad de la razón se balancea entre la barbarie y la cultura, las que afectan el pensamiento y el sentir del individuo, aquel que esta en sociedad y que progresa, entendiendo esta libertad como parte de la obligación de la conciencia, aquella que el ser humano como idea se afecta y se detiene en ocasiones en la moral y otras abstracciones puestas en el individuo, es este sentido es donde nos movemos con libertad para concebir la obligación como una auto-obligación de cada quien.

Es en esta auto-obligación del individuo es en donde la Historia pone en perspectiva los sentimientos, para que en su movimiento de auto-obligación aparezca lo bello y lo sublime. Los sentimientos, a su vez, son una mediación, una relación de distancia que nos hace relacionarnos con las formas, por una parte tenemos la sensación que nos reflejada la inmediatez de como percibimos la materia y las sensaciones que merodean. Tales como algunas características como el asco y la repugnancia; donde aparece el descanso, la desesperanza y el hastío, que nos llevan a la desolación y por otra parte nos llevan a las sensaciones que nos hacen tomar una distancia a priori que son representadas por algunos sentidos tales como el olfato o el gusto, a diferencia de los sentimientos los cuales son representados en leer, en escuchar y en la contemplación que nos hacen relacionarnos con las cosas puestas en forma y que se relacionan respectivamente.

En relación a este punto dice Nietzsche: “que lo insoportable no es el dolor sino el dolor que no tiene sentido”.

El individuo con sus sentimientos y sensaciones avanza o estanca, porque precisamente lo que no comprendemos o percibimos y que en muchas ocasiones intentamos asociar inmediatamente para descansar y para lograr una conformidad, ya que sino nos genera incertidumbre, la cual puede producir en la persona inseguridad al encuentro con algo que no pueda explicar a priori.

Bajo la idea de consolar esta incertidumbre y la perspectiva de la Historia, una narración adecuada a los hechos es un propósito para una Historia Universal, donde la idea sería buscar un sentido y un devenir de una marcha regular, para así poner las condiciones que harían que podamos sentir que hay un sentido cifrado en la Historia.

Para ello, es necesario entender que la Historia Natural; da sentido a entender lo que ya fue, a priori lo que aconteció y la Historia Universal; apunta a lo que podría ser. Es en la narración precisamente aquella nos da un gran consuelo en el sentir de esperanza, que existe un sentido, lo que en en un camino nos hace ordenar lo que ya fue en la Historia y la necesidad para seguir la tarea de la razón y la esperanza consoladora y la necesidad para la reconciliación con la Historia.

La necesidad tiene que ver con mantener la mirada de una idea de Historia Universal, que dentro de lo posible de la razón donde se desenvuelve en el presente, que esta dividido entre lo vivido y el porvenir. Acerca de la Historia Universal es donde se da una perspectiva consoladora por parte de la narración que a partir del presente atravesado por lo posible y que subyace en el pasado puede darnos un sentido y esperanza.

Mientras tanto, el individuo naufraga entre su razón y su instinto, instinto que al vivir en plenitud y este es alcanzado, entonces la razón ejerce su retirada, por esta misma lucha entre razón e instinto es que la idea de Historia universal es concebida como un consuelo ya que se vislumbra como un propósito, que no está definido como una utopía, pero que no tiene lugar en la realidad.

No obstante, la realidad es posible en tanto que esté naturalizada en el individuo, porque la realidad ha llegado a ser la estructura que anticipa a la experiencia y que le da forma en cuanto a la perspectiva consoladora y aunque toda la Historia fuera positiva no existiría un consuelo si es que este no tiene propósito, ya que este propósito es una aparente contradicción de las acciones humanas dentro del plan de la naturaleza.

Por otro lado la autonomía de la razón publica es parte del individuo y le permite dar otra construcción provisora para un proyecto posible que atraviese el presente sea el protagonista de la Historia y el progreso como su obra que será disfrutada por los que continúen.

La narración de una novela entonces, razón articula la Historia, tiene un sentido, la ambigüedad por cierto en la novela, constituye también una trama de la narración y le da efecto vigoroso, inclusive cuando habla de ficción, porque es un distractor de la desmoralización y lo sublime en relación a lo moral, porque nos conmociona. La razón narración a su vez no se puede eludir, porque es la Historia Universal y es lo que reconfigura la Historia Natural en su estado y genera el proceso que el hombre a través de su razón y buena voluntad construye para la humanidad y por ende la especie.

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Equipo Revista Piojo.cl Autor: Equipo Revista Piojo.cl
Cristian Vásquez Diaz Edición
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