El Orden Social: Cuando el Éxito sobrepasa la Ética y la Moral

El Orden Social: Cuando el éxito sobrepasa la ética y la moral

El Orden Social: Cuando el éxito sobrepasa la ética y la moral

En la sociedad actual, los individuos están enjaulados en una prisión existista, embobados en conseguir logros, como sinónimo de éxito, tras un camino lleno de necedad a obedece al sistema social establecido, para terminar sobrepasando la ética y finalmente la moral.

El orden social es el lugar donde reside el discurso éxito, ha sido volcado como acción comunicativa a través de los medios de comunicación de turno con distintos símbolos sociales, auspician y propician el camino acelerado y sesgado del individuo para alcanzar el inalcanzable.

Por que ¿Quien no quiere ser exitoso?, el éxito ha sido elevado por la sociedad, a la cúspide de lo más alto, logrando enquistarse en el consciente colectivo como el discurso por llamarlo de algún modo como “el vaivén”: lejos; cuando se requiere tentar a los ilusos o aquellos aspirantes que ven en el horizonte la gloria, y cerca; cuando se requiere reafirmar el buen camino que ha llevado el sujeto disciplinado para la continuidad del orden social.

Para que lo anterior sea desbancado, es necesario que el participante del orden social, construido desde su entorno, logre razonar y darle la espalda al éxito como camino prospero y deseoso para terminar con la ansiedad y así su desarrollo sea productivo y sin limites, en este sentido, tanto la comprensión, el entendimiento y el acuerdo en la sociedad son la vías para la recuperación de un claro orden social y no un obtuso orden del éxito.

Ahora bien, el éxito como tal, es solo una meta, un logro, finito, sin embargo el ser humano requiere extender su posibilidad de ambición, y para ello ser exitoso, o a modo simple, de logros cortos y auto mintiéndose así mismo para satisfacer su ansiedad, desde luego lo que queda es aplazar la totalidad del exitismo para no dar termino a la voracidad y poner el broche para consagrar el nebuloso camino que lleva el individuo, embobado por conseguir logros, a punta de eufemismos sociales, que garanticen su exitismo o sus ansias por ocupar el orden social a su favor, vale decir, el choque con la ética y la moral.

El exitismo solo es el resultado de la alienada y enejada forma que obedece el individuo, tras conseguir el éxito, y para ello sobrepasar la ética es necesario para lograr la meta y poder condimentar el exitismo o camino del éxito. Luego el próximo, es el sobrepaso de la moral. Por tanto, la psicopatía del yoismo ha carcomido al individuo sin tapujo, para finalmente resolver su propia libertad como individuo para seguir alcanzando el éxito, pero esta vez a cualquier costo.

Entonces, hoy, ¿cuanto esta dispuesto el individuo a salir de la comodidad del éxito social y aceptar marginarse de la masa?

Por que el éxito de hoy es la ostentación material y el posicionamiento del entorno común, entonces, la salida, supondría que el individuo esté dispuesto a dejar a: dejar de competir, reconstruir el núcleo familiar y destruir la muralla de la disfuncionalidad que arenga al éxito incentivando a cada integrante del grupo familiar para competir en el medio en que se desenvuelve.

Establecida la delincuencia u otra forma brutal de conseguir éxito, queda la posible salida a través del caos del orden social o romper con el orden, donde este se presente y se manifieste desde los individuos discordantes como fiscalizadores de la ética y la moral, ya que el Estado a perdido y ha extraviado su responsabilidad. Y adicionalmente como sociedad, no se han generado los espacios de desarrollo y por tanto, el delincuente o individuo exitoso tiene terreno de sobra para sembrar y cosechar.

Dicho todo lo anterior, no es casual que en el país, la corrupción, la trampa, el instumentalismo político a fin, el nepotismo, el clientelismo y hasta la plutocracia, sean los estatus actuales, porque; si se piensa que hemos llegado al sentir incomodo de la sociedad dada las brechas económicas, por la colaboración y buena voluntad de los individuos, pues seria simplemente ridículo.

Lo bueno de todo esto, es que como la sociedad cae a lo mas profundo del mar, a su vez tiene la posibilidad de salir a flote, para ello surgen algunas preguntas que dejamos planteadas:

  • ¿Cuan bajo es capaz de caer la sociedad?
  • ¿Está dispuesta la ciudadanía a participar políticamente?
  • ¿Tiene la sociedad: la voluntad suficiente y está dispuesta al sacrificio por otros ciudadanos?

 

Personas Referencias
Equipo Revista Piojo.cl Revisión: Equipo Revista Piojo.cl
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

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