En buen chileno: Hasta cuando nos tocan los testículos

En buen chileno: Hasta cuando nos tocan los testículos

En buen chileno: Hasta cuando nos tocan los testículos

Chile: el paraíso en que todo empresario desearía estar. Una casta política que entra en crisis producto del clamor popular.

Con el ingreso de los proyectos de ley; para la reforma educacional, tributaria y laboral. Un país dominado por los poderes económicos, un país que se niega paulatinamente y sistemáticamente a los cambios. Un país reconocido internacional por la guerra sin cuartel que enfrentan hoy las fuerzas políticas de modo transversal, para encontrar la mayor cantidad de políticos coludidos con grupos económicos, o bien hablemos sin tapujos, “corruptos”.

Corruptos, aquella palabra que para la media del pueblo chileno era algo efímero, algo lejano, quizás inalcanzable, pero a medida que los días pasan, nos encontramos con la corrupción a todo nivel. Políticos legislando a favor de las grandes empresas, hipotecando el mar chileno en desmedro de los pequeños pescadores y del bolsillo del pueblo y saqueo a mano armada del mar chileno.

Con impotencia nos informamos de la colusión de las farmacias, en donde jugaron y por qué no decirlo, fallecieron muchos chilenos por no poder optar a remedios al alcance de sus bolsillos.

Con tristeza nos informamos de la colusión de los pollos, en donde nuevamente los empresarios abusaron de los consumidores aplicando tarifas unilaterales, afectándonos directamente en el bolsillo de todos los chilenos.

Con espanto nos informamos de la colusión de los papeles, confort, servilletas, productos necesarios en nuestro diario vivir, imposible no poder comprarlos, a no ser que volvamos a usar las siempre bien vistas, hojas de papel de diario.

Esto ya lo he dicho antes, vemos un desfile de empresarios y políticos en los tribunales de justicia, algunos asumiendo el “error”, otros culpando a Pedro Juan y Diego, pero, nosotros como ciudadanos vemos el show televisivo y pasan los días, los meses, vemos cómo cambia el fiscal nacional, creemos que esto dará un impulso a las investigaciones, sin embargo nos enteramos que este es primo de ese y de aquel en el congreso, nos reímos de impotencia y en silencio nos damos cuenta que nada cambiará y todos seguirá igual.

El clamor popular pide cabezas, compensaciones, pero la legislación chilena, sólo aplica multas a las grandes empresas y dichos dineros, que no son ni el 1% de todo lo ganado, va directamente a las arcas fiscales y el damnificado, los perjudicados, somos “Todos Nosotros”, el consumidor final, nada. ¿Acaso no es una burla?

Luego de esto y de aquello, nos llenan la cabeza con que debemos seguir creyendo en las instituciones, debemos seguir votando, porque es la institucionalidad que debemos cuidar, que nos han impuesto, no hay más, nos dicen que votemos que con ello garantizamos la democracia, ¿Cuál democracia? Y lo digo así tal cual, ¿Cuál democracia?, la conveniente para los poderes fácticos, para los poderes que gobiernan mi país, o me van a decir que gobernamos nosotros, ja ja, me río en su cara, constitución y leyes que benefician sólo a los poderosos, ¿o no se dan cuenta?, ¿Cómo podemos seguir siendo tan pelotudos? El sueldo no alcanza, vivimos encalillados en las tiendas comerciales, de las cuales, el mismo grupo económico lucra con nosotros gracias a nuestras necesidades.

Qué terrible decir que estos grupos lucran con nuestra salud, lucran con nuestra comida, lucran con nuestro aseo diario, lucran con nuestras necesidades y aun así no les alcanza, tienen que estafar, robar, coludir, ¿en qué país vivimos? Los Jaguares de América, sólo somos una pobre ilusión de aquello.

Vivimos en una economía de libre mercado que se presta para todo tipo de ilícitos, lo peor, no aprendemos.

Los políticos no quieren cambiar las leyes, porque muchos de ellos son financiados por estos grupos de poder, disfrazados con el nombre sutil de “Aportes Reservados”, a ellos les conviene seguir de la misma forma, ellos no pierden, los únicos ilusos somos nosotros y con ello sólo nos queda trabajar hasta morir, sin chistar, porque si dices algo, te expresas, haces una protesta y de inmediato te caricaturizan como comunista, uno más de los expatriados del año 1973, sólo por querer dar un sentido más igualitario a los chilenos más pobres.

Fatal error, en este país no puedes pensar ni actuar diferente porque te descalifican. Lo más increíble, después de dar una vida entera trabajando en pos de nuestras familias, en pos del sistema de libre mercado enriqueciendo a los de siempre, terminaré mis días con una pensión de mierda, que apenas me alcanzará para pagar los remedios, ni pensar en lujos, más bien pensaré como abastecerme para no morir de hambre y si no me moriré de pena, de haber dado todo por nada. La verdad de Chile, los trabajadores sostenemos la economía gracias a nuestros aportes a las A.F.P. los trabajadores subsidian la economía y enriquecemos a los que administran nuestros fondos.

Trabajar 12 horas diarias ¿Para qué? Sólo para poder sobrevivir, ¿para qué más?

El título de este desahogo lo puse con la idea clara de causar interés, de causar impacto, de causar risa, pero es la verdad de todo buen chileno, hoy por hoy, todos nos ven y nos agarran los testículos como quieren, todos, sin distinción. Espero que algún día podamos decir con orgullo, soy chileno y estoy feliz de serlo.

Personas Rol
Luis Gastón Mora Obregón Autor
Cristian Vásquez Diaz Edición
@PiojoChile

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